<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286</id><updated>2012-02-02T03:00:15.102-06:00</updated><title type='text'>Mi Vida Roza</title><subtitle type='html'>La linea que separa a un valiente de un cobarde está trazada con cinismo.</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><link rel='next' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default?start-index=101&amp;max-results=100'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>316</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-6346710687148942390</id><published>2012-01-21T05:52:00.004-06:00</published><updated>2012-01-21T07:06:55.058-06:00</updated><title type='text'>Credo freelancero.</title><content type='html'>Me queda clarísimo el abandono cuasitotal en el que tengo a este espacio de evacuación que en otros tiempos era patio de recreo. No es falta de impertinencia ni de ganas, debo decir, lo que me ha mantenido lejos de musitar letras a regañadientes. Tampoco es que no tenga nada que decir o que evacuar (mucho menos eso). Tampoco es que "haya perdido la fe" en los blogs (misma que fehacientemente podrían constatar que nunca tuve) o que "ahora esté más concentrado en Twitter".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La realidad es que me siento despojado de la capacidad de escribir esos textos largos (y muchas veces muy confusos) que antes me salían con toda naturalidad. Es muy probable que Twitter tenga algo de culpa, si considerásemos que la fragmentación en 140 caracteres pudiera hacerle daño a alguien. Pero la verdad es que estoy ocupado. Y no ocupado como antes lo estaba: ahora sí, muy ocupado. Resulta que me decidí (de una vez por todas) a ser "free lance".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay muchas mentiras contenidas en la esclavitud contemporánea. Innumerables, de hecho. Si empezáramos enumerando la cantidad de sueños (chaquetas) guajiros (mentales) que se sobrevienen con la capacidad de consumo (compras compulsivas) que acarrea el tener un trabajo más o menos bien remunerado, no acabaríamos nunca. Y es que, como bien se dice ahora en algunos afiches "contestatarios" de las redes sociales, no se debería (nunca) equiparar el nivel de consumo con la calidad de vida. Y sin embargo, lo hacemos. Lo hago. Lo sigo haciendo. Probablemente, además, lo seguiré...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me resisto a pensar que "me han llegado al precio", sin embargo. Hoy bien podría estarme embaucando en créditos o compras falaces, mañana mismo, y decididamente no lo hago. Quiero pensar que es porque -en realidad- tengo un objetivo ulterior-superior-sublime, y que es el que me conduce a diario, cual si fuera el hilo mesiánico en la madeja de Ariadna, a través de este asqueroso laberinto corporativo que debo enfrentar todos los (laborables) días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede todo ello, sin embargo, ser una vil y masturbatoria (perdón, pero no hallo otro adjetivo) justificación. Puede ser que en realidad "me han llegado al precio". Y que toda esta resistencia no sea más que una pantalla que preciso para mí mismo con el afán de hacerme la vida más llevadera en los andamios de la mentira. Y, SIN EMBARGO, me resisto también. Me resisto violentamente a creerlo. Me niego a decir que así es...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El objetivo ulterior-superior-sublime sigue allí. Es cada vez menos idealista y grandilocuente, eso sí. Hoy ya no creo que mis palabras puedan o deban convencer a nadie distinto a mí mismo. Quizás por ello evacúo menos en este blog (público) y más en mi universo (privado). Pero no por eso dejo de pensar o de actuar en favor de aquello que creo. Y creo en cosas muy similares a las que he creído siempre. Existe ese "core", ese núcleo de creencias, ese último dígito y común denominador del que he hablado siempre con aquellos que me conocen bien: Aquello que se mantiene puro e impoluto a pesar de las propias incongruencias "operativas" de la vida. Eso de lo que uno no se puede despojar jamás, por más que lo desee. Por más que lo intente. Por más que lo haga, incluso...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces me detengo un segundo sobre mis paranoias masturbatorias, y me lo pongo todo claro (a mí mismo, principalmente). Para ello, siempre funciona escribir un credo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Creo en un mundo menos cruel. Menos pragmático. Menos salvaje en su aproximación a lo que desea. Un mundo en el que el bienestar de unos no implica la pauperización de otros. Un mundo en el que amarse trasciende toda cursilería y se convierte en verdad inmanente. Un mundo en el que hacerlo está por encima de toda ideología y creencia y significado personal. Un mundo que no rechista respecto a quién o qué es lo que nadie ama, porque comprende que en el amar está el ser, en sentido filosófico, y luego entonces, deja de chingar y burlarse de lo fútil o estúpido que pudiera ser ese camino.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2. Creo en los significados y los preceptos que reposan bajo el término "izquierda". Pero no por ello creo en "la izquierda" como entidad política real-actual ni mucho menos mexicana. Creo que la desigualdad, sin duda alguna, es el gran problema social que ha acarreado esta contemporaneidad en la que vivimos. Creo en la innegable estupidez de quienes afirman categóricamente que los jodidos son jodidos porque quieren. Creo en la necesaria firmeza que hay que adoptar para que esos imbéciles categóricos se enteren que la vida no es así: que hay gente, a escasos kilómetros-minutos de todos ellos, que en una o dos semanas han trabajado más de lo que muchos lo harán en toda su vida y que, oh ironía, son y están y seguirán estando y siendo "jodidos", sin deberla ni temerla. Creo en un camino político que acuse esas cuestiones como las más importantes del mundo, y comience o termine por hacer algo al respecto. Y creo en que todos, los guapos y los feos, los jodidos y los pudientes, los enérgicos y los huevones, estamos donde estamos y somos lo que somos no por virtud o defecto, sino por circunstancia. Y de cada quien depende luchar contra la circunstancia o mamar comodinamente de ella. Elijo lo primero, aunque a veces haga lo segundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3. Creo en la muerte. Es lo más creíble de la vida, de hecho. Se le ve por todas partes. A todas horas. Aunque sea siempre aplicada y definida por los otros. Sin embargo, sé que está. Sé que nos espera. Sé que se nos viene, encima, por debajo, como sea. Pienso constantemente en cómo será el instante en el que todo deje de existir para mí, en mi cabeza, y por ende, para siempre. Por siempre. De forma total, como no es, irónicamente, la conciencia. Creo, fervientemente, que vivir es un atributo de la conciencia y que por ende es un fenómeno causal y limitado. Vivimos en nuestra mente y por ende vivimos en lo parcial. Somos un punto ridículo e infinitesimal en una gigantesca esfera que hemos decidido llamar "universo". Pero morimos de forma total y absoluta. Es una balanza bastante injusta, si me lo preguntan. Condenados a darle significado a las cosas, todo por culpa del maldito lenguaje, esperamos más o menos hiperactivamente el momento en el que TODO habrá de terminarse. Creo en que las probabilidades de que algo de esa conciencia permanezca son ridículamente bajas. Quisiera creer otras cosas. Es más: me dan una envidia inenarrable todos aquellos que logran creer que existirán después de morir. Pero no puedo. Creo que todo se irá. Nosotros. Lo que pensamos de nosotros. Nuestras madres. Nuestros hijos. Nuestros amantes. Alguien apagará la luz y dejaremos de preocuparnos (aunque también de ocuparnos). ¿Ya habré amado lo suficiente el día de hoy? ¿Ya habré sido lo suficiente esta madrugada? Parece imperativo preguntárselo a uno mismo, a diario, a toda hora. Parece, digo. No lo sé de cierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4. Creo en los pleitos. En la pasión. En el conflicto. En el rascar y rascar las telarañas del ser hasta que sangren un poco de motivos. De ahí que se me tacha siempre de impertinente. Lo soy. Prefiero ser incómodo que prescindible. Prefiero ser molesto que insignificante. Y no es por hacerle el camino más difícil a nadie: no. Es más bien este deseo de tocar el corazón de aquellos que -circunstancialmente, si se quiere- resultaron vivir y ser en mi mismo cuadrante. Cuando muera (algún día, quizás pronto, quizás no) y si alguien que me odie termina por leer esto, que sepa que toda mi rudeza y descontrol no fue calculada ni maquiavélica. En general, todo ha sido con el afán de tocar el corazón o las entrañas de aquellos que me rodean. Nunca, por más grosero o violento que se me haya visto, he querido despojar a nadie de sus ganas de ser, amar, seguir viviendo. Y dudo mucho que en algún caso haya logrado tal cosa. Pero lo digo por si así fue. Nomás tantito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5. Creo en el amor como ejercicio del ser tanto como creo en el dolor como ejercicio del estar. No existe el uno sin el otro. No es el ser-amar un camino "perfecto" y despojado de dolor, como todos lo sabemos. Es más bien todo lo contrario: porque ser-amar siempre está acotado por el ser-amar de los otros. Y es ahí donde sobreviene el dolor y donde tanta gente se ha montado (y se monta) para negarle todo sentido a la vida o -quizás- incluso suicidarse. Yo, personalmente, creo que el suicidio es una gran trampa capitalista y absurda, aun cuando puedo entender que haya mucha gente que a diario lo considere o lo ejecute. Para mí, el suicidio es impensable. Sin importar el estadío de dolor-estar al que el ser-amar pudiera llevarme, jamás podría encontrar el suicidio como alternativa o escape. Y sé que hay estares meritorios de mucho desprecio. He visto morir grandes amores de otros. He visto morir también grandes amores míos. He perdido yo mismo toda esperanza en seguir respirando, por momentos. Y lo comprendo. Pero nunca, jamás, podré justificarlo. O cuando menos no como un camino para ser-amar. Quizás sólo por el afán de lastimar a quienes se quedan aquí. Un último ser-amar quizás, pero demasiado volcado sobre sí mismo. Y ese hecho lo hace aún menos justificable, si me lo preguntan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6. Creo en la ligereza. En las pequeñas cosas. En los pequeños placeres. Las pequeñas muertes que simulan ciertos orgasmos. Los pequeños renacimientos atados a ciertos postres, a ciertos besos, a unos cuántos pasteles. Creo en la imperiosa necesidad de no andar escribiendo credos para gozar de la vida. Creo en callarse y suspirar.  Creo en no saber callarse pero también desearlo, y suspirar. Creo en dejar de pensarlo todo, aún si no sepa cómo. Creo en la poesía que no pretende explicarlo todo. Creo en imágenes y en fantasías. Creo en las nubes cuando se callan, porque están como presentes, y en su presencia no hay nada. Nada sino nubes. Formaciones vertiginosas de aire colorido. Transparencias potenciales. Silencios esperando a ser vividos. Balsas de viento abalazándonse sobre un mar de preguntas. Respuestas que no existen. Caminos que nadie conoce.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Senderos&lt;br /&gt;que&lt;br /&gt;no&lt;br /&gt;serán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sobre todos ellos,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;la calma.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-6346710687148942390?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/6346710687148942390/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=6346710687148942390' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/6346710687148942390'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/6346710687148942390'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2012/01/credo-freelancero.html' title='Credo freelancero.'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-2358917338257783050</id><published>2011-08-06T05:26:00.010-05:00</published><updated>2011-08-06T06:33:49.316-05:00</updated><title type='text'>No hay tal lugar: Desvariaciones sobre la utopía.</title><content type='html'>Algunas personas no entienden cómo es que alguien puede pasarlo muy bien cuando se sienta en la esquina de la vida y mira a la gente bailar-cantar-gozar, "a grito pelado". Esa es la razón fudamental por la que bichos raros como yo somos siempre acorralados y apuntados con el dedo en las fiestas. Desde las infantiles hasta las neo-adolescentes: "¿Pero es que Rigofredito no baila o por qué es que se la pasa ahí "milando como el chinito"? ¿Es que está triste o qué le pasa?&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;***&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Bueno, pues no. Breaking news: No siempre que Rigofredito coloca su culo en la silla de la esquina y se pone a pensar, es que Rigofredito anda triste. Menos cuando Rigofredito canta "jondamente" las mismas rolas que esos implacables jueces de Rigofredito andan bailando, y además lo hace sonrientemente. Es nomás, acaso, que Rigofredito no quiere o no sabe bailar. O que Rigofredito prefiere cantar (antagonista perenne del mariachi loco, que quiere bailar) y sin embargo, se la está pasando muy bien. Y ya vendría siendo hora de que todos dejemos en paz a Rigofredito: Si de verdad estuviese sufriendo irremediablemente, seguro que ya estaría en su casa o se habría abierto las venas en esa, su sillita de la esquina. Pero no: la realidad es que contemplar y envidiar silenciosamente la simpleza latente en la felicidad de otros, no siempre es un signo de amargura ni tampoco un voyeurismo pusilánime. ¿Qué no la belleza 'is in the eye of the beholder'? Pues bueno, bellos, ustedes déjense mirar que si no aquí nadie documenta un carajo para la posteridad...&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;***&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Varias veces estuve a punto de poner "Rigobertito" en lugar de "Rigofredito" en el párrafo anterior. Y -evidentemente- también podría poner "yo" en lugar de todo eso. Y no es que se me halle SIEMPRE en la silla de la esquina. Algún tiempo quizás sí, quizás era esa contemplación mi única forma de incorporarme a los rituales de felicidad de los otros. Algún tiempo, quizás, me sentía absolutamente imposibilitado -ya por pudor o por narcisismo- para levantarme de la silla y colaborar con el frenesí de los brincoteos. Hoy, francamente, puedo hacer lo que me plazca. Hay días que las ganas me obligan a levantarme desde temprana hora de la susodicha silla, y entonces nadie documenta pero todos gozamos por igual. Otros días, sin embargo, y quizás los más melalcohólicos de todos, prefiero mirar en pequeñas dosis, y luego ponerme a pensar. O a desear. O las dos cosas al mismo tiempo. Da igual, pues no es receta. (Las recetas, dijo Lu esta tarde, son incapaces de documentar lo espontáneo o lo fortuito. No se puede hacer otra cosa que asentir ante esa implacable verdad, y luego callar o ponerse a bailar, o todo lo contrario). &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;***&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Han sido días raros, estos últimos. Me he puesto a leer estas cosas que llevo escribiendo desde hace siete años, y honestamente no me reconozco en muchas partes. Más allá de la crítica atroz que siempre hago de mí mismo, el problema aquí no es de forma, sino de fondo. Es esto de no "escucharse" en la propia voz. Revivirla con la mente, pero sentirla ajena, de todos modos. Y así es como me siento hoy, y me sentí ayer, o me sentí ayer noche en mi silla de marca Rigofredito. Sorprendido quizás de algunas líneas, de algunos párrafos, de algunos momentos muy reconocibles de todo ello, pero -sobre todo- sorprendido de lo mucho que uno va cambiando bajo el caudal de los días y el flujo impostergable del tiempo: ¿De verdad ese soy yo? ¿De verdad apenas han pasado tan pocos años? ¿Será que esos pocos años en realidad son muchos?&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;***&lt;/div&gt;&lt;div&gt;De vuelta en 2004 o 2005, recuerdo bien lo que pensaba -ideológicamente hablando- de estos ejercicios de exhibicionismo semántico que resultan ser los blogs (y hoy los tuiters más lo que se acumule en la semana). Me decía a mí mismo que estas cosas tendrían que funcionar como espejos en algún momento. Como lugares de la mente que se quedaban trazados -mal o bien- encima del tiempo. Y no me equivocaba ni tantito. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Sin embargo, nunca preví lo inmensamente distinto que me sentiría en tan poco rato. Imaginaba escenarios mucho más longevos: Leer tus tonterías entrando a la tercera edad -tal vez- y sintiendo una suerte de empatía y ternura por ese personaje que eras apenas entrado en los veinte. Craso error. Ni tan longeva la lectura, ni tan empática la interpretación, ni tan entrado en los nada como hubiera querido: Simplemente resulta igual a leer algo que escribe OTRA persona. Y aunque si bien se dice que científicamente se cambia enteramente de células cada siete años y que -en términos prácticos- se es otra persona, yo hasta hace muy poco pensaba que esas eran exageraciones y que "en el core, en el núcleo de la personalidad (o del alma, si se prefería) la gente seguía siendo siempre la misma". Y no es tanto así. Al menos, no para mí. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;***&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Van casi siete años desde que inicié este ejercicio. No importa si mi lectura de ese espacio temporal es cualitativa o cuantitativa. Me queda claro que -también- año con año escribí menos hasta llegar a los puntos de incipiente compromiso que caracterizan a los últimos tiempos de este blog. Pero no es "lo tupido, sino lo duro", debo decir. Hace seis años quizás escribía toneladas de epifanías desechables cada semana, todas ellas medianamente homogéneas. Hoy tal vez escribo tres por año, y sin embargo, cada una más heterogénea que la otra y absolutamente alejada de aquellas originales de entonces. Y no es que se trate de una sensación de "total pérdida de sentido" la que me aturde ahora, aun cuando bien podría describirla así, sino de un terror fundamentadísimo de sentirme tan distinto a mí mismo. Eso es lo que me inquieta. Eso es lo que me coloca en mi propia silla en el rincón, y dispuesto a mirarme hacer lo que antes ocurría sin que la voluntad interviniese siquiera. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;***&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Me queda claro que este ya es un texto muy largo. Y que muy probablemente nadie lo habrá leído hasta aquí y que sin duda me lo estoy escribiendo mucho más a mí mismo que a esa fantasía de otredad a quien le escribía hace siete años. Importa un carajo, en verdad. Tengo que admitir lo distinto que me siento a mí. Y sin embargo, tengo que admitir también lo parecido que me sigo sintiendo a algunas obsoletas entelequias que me escribí unas cuantas veces, yo solito: "El amor es el trayecto". Esa la primera y que sigue siendo única e indivisible en mi vida. "Cortadita de papel": La segunda y quizás la más importante de todas. La que admite que el dolor propio, por más pendejo y pusilánime, siempre duele más que todo el dolor ajeno que las palabras permitan o no permitan imaginar. "Laberintos", por último: La terrorífica noción de que hay cosas que sólo haciéndolas ocurren, por más que las pensemos o nos empeñemos en decirlas poéticamente o con chilaquiles encima. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;***&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Hace unos días discutía con alguien respecto a la pertinencia del ciberactivismo, o de las palabras, vaya, por encima de las acciones. Él me decía que las palabras siempre son pertinentes y las reflexiones siempre son válidas y se agradecen. Tengo que estar de acuerdo, pero también en desacuerdo. Pues si bien atesoro todo aquello que nos mueva a cuestionarnos y a sentirnos en duda -como buen admirador de Descartes- también me queda claro que el capitalismo y la globalización mediática tienen un propósito maquiavélico y subyacente: El de perdernos en laberintos ajenos. El de fragmentar la retórica para hacerla aparentar mejor y más útil de lo que verdaderamente es. El de marearnos a punta de sueños y utopías. Posibilidades y entelequias. El lenguaje operando en contra de la evolución, irónicamente. Aquello que nos trajo hasta aquí, será también lo que nos hunda en las infinitas posibilidades del momento que no ha de llegar. La u-topía. Etimológicamente: no hay tal lugar. Y de veras, chavos, no lo hay. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Ni siquiera dentro de lo que uno creería que es -precisamente- uno mismo. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div&gt;Snif. &lt;/div&gt;&lt;div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-2358917338257783050?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/2358917338257783050/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=2358917338257783050' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/2358917338257783050'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/2358917338257783050'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2011/08/no-hay-tal-lugar-desvariaciones-sobre.html' title='No hay tal lugar: Desvariaciones sobre la utopía.'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-7664659245166878711</id><published>2011-07-26T03:26:00.003-05:00</published><updated>2011-07-26T04:00:45.829-05:00</updated><title type='text'>Cuatro</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Para nuestra Aurita en el 2011...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Esta vez no hubo tanta solemnidad y tengo que decirte que eso me dio algo de miedo. Todas las veces anteriores nos detuvimos en muchos momentos a pensar en ti. A leer tus cosas, públicas o privadas, no importa, y a rememorar tu nombre bajo el sorbo del siguiente trago de vino o lo que fuera. Sé que la parte de comer hamburguesas y beber vino nunca te habría molestado, aunque dudo que te hayas cuestionado respecto al tipo de rituales que deberían seguírsete en caso de morir súbitamente a los 30, por culpa de una ola estúpida o alguna piedra que nadie vio en su momento. Sólo sé que no hubo esa mentada solemnidad y que eso me provocó un buen trozo de miedo. Lo fácil que puede diluirse la extinción absoluta de un ser humano luego de cuatro años de haberse muerto trágicamente. Y digo fácil pero no digo "estúpido", porque nada de lo que hicimos ayer, aquellos que te conocimos o te queríamos puede ser tachado de estúpido. Es sólo que ¿tú sabes? Nos han pasado tantas cosas y hemos circunnavegado tantos pinches abismos en estos cuatro años que llevas ya muerta que cada vez se vuelve más pudoroso y privado el momento en el que cada quien decide llorarte. Y lo que fue, durante tres aniversarios, un incómodo pero solemnte tributo a tu existencia y su súbita finalización, esta vez se ha convertido en algo más suave, más distraido, menos intenso aunque no por ello menos simbólico o importante. No lo sé, te digo, a mí me dio un poco de miedo, pero no me atrevo a decir que por ende ya no le importe a nadie.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imagino que -como cuando alguien se revienta la madre en un coche- el ver morir a alguien tan joven y tan brillante te deja secuelas durante un tiempo importante y de un modo atroz. A algunos más, a algunos menos, y desde luego que a los más cercanos a ti, de un modo permanente. Pero este estúpido refrán de que "la vida sigue" o de que "el show debe continuar" termina siendo implacable para todos. Y eso, quizás, es lo que más angustia me causó: hace cuatro años tú te nos moriste entre los dedos y eso nos despedazó un buen rato. Y todavía nos despedaza, si nos detenemos a pensarlo, pero el asunto es que ya no sucede a diario. Y por otro lado, es saludable que no sea más así, ¿sabes? Uno no se puede parar todos los días en el cementerio del amor si es que pretende seguir viviendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El asunto está en esa sustancial diferencia entre los cuatro años y los cuatro millones de abismos que han desfilado por nuestras vidas desde entonces. El curso de los días es tan ruidoso en esta ciudad -y seguramente en tantas otras-  que quizás por ello quienes las habitamos somos siempre percibidos como seres insensibles que no saben detenerse a contemplar los placeres simples (ni los dolores profundos, como en este caso). Son cuatro años pero son muchos más abismos, y entonces tu aniversario se da entre algunos "mismos de siempre" que nos empeñamos en producir el escenario y entre "otros que van pasando" que, si bien pueden reparar un segundo en el propósito, también están llenos de nuevas preocupaciones y nuevos abismos que atender. Y entonces, de ahí la angustia: porque sí, estuviste ahí, y tu libro fue leído y nos pasó por entre las manos como siempre pero -también- no estuviste y nos fuimos a dormir temprano y, en el fondo de mi angustia (pues no me atrevo a hablar por otros) sigue bailando la idea de que morirse es un proceso paulatino pero que siempre ocurre. Y que los años van lavando esa sinfonía de dolor que nos aturde al principio. Y que no importa lo mucho que nos recuerden algunos, en privado, o las muchas estatuas que nos erijan, en público, lo real es que hay un punto en el que volvemos a ser polvo, arena, espuma. Y con la siguiente ola, la cuarta o la decimonovena, nos desvanecemos -entonces sí- para siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Oye, no vayas a pensar que considero que los personajes históricos sufren un destino diferente: porque no hablo de la imagen que pueda quedar plastificada en un libro o un montón de fotografías. Hablo de esas cosas que sólo la gente que te experimentó en vida puede recordar de ti. O de mí, o de cualquiera. Los héroes de la historia, igual que tú, quedarán asentados en monumentos -de piedra o de letras, da lo mismo- pero terminarán desvaneciéndose en el habitáculo privado de quienes les amaron, les odiaron o les experimentaron un segundo tan siquiera. Ni tampoco estoy diciendo que ya nos olvidamos de ti o que "hace falta solemnidad" en tus aniversarios luctuosos. Son ya, cuando menos, una tradición. Una fecha de asueto para la posteridad. Un segundo en el manto de los días en el que nos detenemos para ti, por ti, y por nosotros, embadurnados de nuestros nuevos pedos, desde luego, pero sin olvidarte. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sólo digo que me da miedo entender a la distancia esto de extrañar. Esto de morir. Esto de desaparecer y existir nomás en el recuerdo de otros. Y ver cómo, dentro del mío y el de tantos más, todos estamos encadenados, juntitos, y de camino a la negrura y el silencio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Con razón estos pinches megalomaniacos no se quieren ir solitos y se llevan tanta gente entre las patas...pues has de saber que ayer en Noruega...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Olvídalo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-7664659245166878711?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/7664659245166878711/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=7664659245166878711' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/7664659245166878711'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/7664659245166878711'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2011/07/cuatro.html' title='Cuatro'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-1210988011767839817</id><published>2011-07-22T02:16:00.004-05:00</published><updated>2011-07-22T03:09:41.778-05:00</updated><title type='text'>Escapista huidizo busca...</title><content type='html'>I.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Imaginar un personaje como ese: Alguien que escapa de las escapatorias. Alguien que sólo le teme al hecho de escapar. Escapar de la vida. Escapar del continuo, irredento, la malconstrucción de lo perpetuo. Tradición, decían el otro día. La tradición -decía Woody Allen (quién sino él)- es sólo la ilusión de la permanencia. Pero a él también le neurotizan los escapistas. Para ello, muchas muestras: Historias de Nueva York, por ejemplo. Un ilusionista con una caja china en dónde escapan todos aquellos que ingresan. Él, desde luego, "ingresa a su madre" (no, no es insulto). Y su madre, evidentemente, termina apareciendo en las nubes de New York, profiriéndole órdenes y comandos a su atormentado personaje. Lo hizo de nuevo en Scoop. Y lo disfrazó estupendamente en Shadows and Fog, aunque la escapatoria era la misma: la ilusión, la adivinación, la superstición. Ese bonito coctel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;II.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escapar: o pretender que se escapa. Ponerle nombre al lugar a donde uno va cuando realmente escapa. Luego: seguir escapando. Muy a pesar de que el Gran Hermano te tenga ubicado perfectamente en su GPS universal o imaginario. Pretender que en realidad se puede (o se tiene a donde) escapar. De la muerte, del próximo deadline, de la estación más cercana: esa en la que hay que bajarse del tren con los pantalones abajo, pero sin dejar de ser. Seguir siendo, ni pedo -como diría ese maldito documental- y luego proseguir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguir no es igual que proseguir. Seguir es ciego y proseguir implica un pequeño tropiezo o una pequeña pausa. Una pequeña asunción de lo vivido. Admitir algo: quizás que se es mortal, o que mañana es mañana, o que algo duele de forma estúpida y desproporcionada, pero aún así duele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y luego seguir después de eso: Proseguir. Pocos verbos tan lúcidos y elocuentes como ese. Pocas cosas tan importantes en la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;III.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cambiar de opinión. El cliché mierdero dice que "es de sabios". Yo no tengo ni puta idea lo que "sabio" significa en el diccionario de nadie. Pero comparto el cliché. Y lo comparto porque comparto también el proseguir, el escapar y el imaginar que se escapa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y estoy de acuerdo que virar salvajemente el timón no siempre es resultado de alguna inestabilidad mental que pueda curarse con pastillas y drogas: Virar el timón puede ser -indudablemente- cosa sabia. Sabia en los términos que la vida nos deja respecto a la sabiduría: Sabio porque duele, o sabio porque hace falta, o quizás sabio porque no hay resabio (valga la cacofonía) en el alma de ese-quien-vira-aquel-timón en donde pueda, realmente, sentirse en SU lugar y adecuado a las circunstancias del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Virar el timón es -y generalmente involucra- muchos cambios abruptos y no por ello menos deliciosos o aterrorizantes. Parar la rutina sin siquiera detenerla: hacer algo por uno mismo y que por añadidura es hacer algo por los otros: Quererse.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desear dejar. O dejar de desear eso de conocerlo todo. O de saberse todos los caminos. Descubrir nuevos. O desearlo -otra vez, sí- y al menos. Y ello, no por onírico, deja de ser válido. Ergo, todo lo anterior. Léase detenidamente y luego repita la operación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;IV.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aterrizar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y dicen que para aterrizar hace falta una pista: ________________________________. Ahí va de regalo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una larga-larga-larga pista. Quizás repleta de miedo. Depresión. Necesidad de validarse a toda costa. ¿Por qué tomé tal decisión o tal otra? ¿Por qué se me ocurrió que virar el timón era tan fantabuloso, así, tan de repente? ¿Por qué no puedo asirme a esa emoción de entonces, ahora mismo? ¿Dónde está esa certeza? ¿Quién se la llevó? O mejor dicho: ¿Quién COJONES se la llevó de aquí?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;V.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incertidumbre. Es quizás la parte más terrible de toda esta aventura: El momento más dubitativo de todos nuestros ciclos. Dudar de nosotros mismos. Dudar de todo. Dudar de todos. Doblarse ante la angustia y redoblarse ante su compañera, la ansiedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obviamente no he descubierto (ni aterrizado) sobre la forma en la que uno puede librarse de todas estas indefiniciones. Aún las padezco. Persistentemente, si se pudiera decir. Y sin embargo, hoy me queda claro que es sólo mi necesidad de "destino" la que me empuja a sentirme angustiado o ansioso frente a todos esos (voluntarios o involuntarios) virajes de timón (o de caminos). Y claro, también frente a todos sus inherentes aterrizajes. Toda vez que asumo que esa angustia es sólo otra parte de mí y que me exige el que quisiera estar -de vuelta- en alguna patria del comfort, entonces -y sólo entonces- me dejo ir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VI.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cielo, que hasta ese momento era un ladrillo gelatinoso y repleto de nubes despreciables, suele disponerse a bailar. Baila-baila-suavecito, a veces. Y otras, las más irónicamente sofisticadas, le da por el tap o el cante hondo o el baile flamenco o cualquier otra disciplina inalcanzable para mi cuerpo y mi alocución espiritual: Realmente no importa. Cuando el cielo se parte con un cuchillo, ese es un día nuevo y una angustia nueva. Y entonces tengo que abandonar mi moral -y dejarme de creer dueño de la ética, por ende- para que la dicha de nacer de nuevo se logre apoderar de mí. Y sin moral, y sin ética grandilocuente, me tengo que dejar ser revomitado encima del timeline de mi existencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y luego nada: Luego ahorita. Me hallo en otro cliché: el de "flojito y cooperando", como dirían los 20,000 dichos mexicanos que tenemos pre-preparados para cada cosa que vivimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y luego nada: Te desdices en abandonar tu blog puñetero por una simple idea. Y luego la expones torpemente. Y luego te vas, sin ver. Y luego piensas: "no lo sé: mañana vemos".&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-1210988011767839817?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/1210988011767839817/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=1210988011767839817' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/1210988011767839817'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/1210988011767839817'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2011/07/escapista-huidizo-busca.html' title='Escapista huidizo busca...'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-6034083963089781076</id><published>2011-06-08T04:45:00.001-05:00</published><updated>2011-06-08T04:45:55.941-05:00</updated><title type='text'>Whatever works...</title><content type='html'>&lt;!--[if gte mso 9]&gt;&lt;xml&gt; 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Why shouldn’t we?”&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Hace SIETE –y me cuesta hasta la médula aritmética el sólo pensar en ese número- pero sí, hace 7 años (que ya puesto en número y no en palabra, resulta más fácil de digerir) vomité este blog desde algún cuadrante visceral y galáctico de mis entrañas, y hacia un espacio primordialmente fantasioso y masturbatorio que en aquel entonces solía llamarse, arrogantemente, “la blogósfera”. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;No es que esté cansado de vomitar, ni de ser vomitado. Y tampoco es que la causa radique particularmente en el hecho de que nadie lee blogs en estos días, lo que mataría enteramente la fantasía de escucha que en muchos casos nos trajo a escribir idioteces diversas en estos espacios. La realidad es que hoy decido ponerle un punto final a esta historia porque –sí, ya no me resulta tan sencillo escribir cosa alguna— pero –y eso es lo más importante—tampoco me produce ya ningún placer onanista esta especie de confesión categórica que hoy termina. Será que lo categórico me produce más y más pereza conforme me adentro en mis treintas –cosa que sería asquerosamente confirmatoria de ese cliché, pero no por ello menos cierta— pero quizás, y eso pudiera ser lo más importante, he perdido este placer (aunque encontrado otros) y mi vida y sus delirios probablemente ocurren mucho más en el ámbito de lo privado, además de que las propias reglas sociales han fragmentado tanto aquello que pienso y que disfruto, que ya me cuesta sobremanera lograr un párrafo sin sentirme dubitativo de lo que dice, de lo que representa y de lo que simboliza. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Siempre pensé –y ahora lo sigo defendiendo en otras redes sociales- que esto del blog tendría una belleza y una validez que sólo existiría a posteriori. Incluso cuando escribía las primeras líneas de los primeros posts, la fantasía de leerlos “en el futuro” se apoderaba de mí, y me intrigaba saber cuánto podría haber cambiado entonces, quizás al punto de encontrar mis propios pensamientos someramente pendejos o extrañamente acertados. Y hoy puedo decir que la fantasía se cumplió cabalmente –aun si antes de lo esperado— y que leer al Juan Carlos de 25 años&lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt;  &lt;/span&gt;me produce –sí- mucha pena ajena (irónico, considerando que debería ser propia) pero también un montón de tranquilidad insospechada en aquellos tiempos: No imaginé que mi visión del mundo podría cambiar tanto en tan poco tiempo, sin duda. Ni tampoco atisbé en lo más mínimo lo mucho que mi propia personalidad habría de responder a los paradigmas generacionales, o de la edad, o de mi propio estereotipo, en todo caso, y que en mitad de mis 32 años mis creencias serían tan distintas y tan elaboradas como lo son ahora, pero que –al mismo tiempo— serían tan mías y tan poco interesadas en propagarse y publicarse con el deseo categórico que las motivaba hace tantos añitos. Es, definitivamente, algo que calificaría como “el colmo de mí mismo”: Un enano categórico de 25 años que se convierte en un troll permisivo y humilde de 32. Todo un proceso insospechado. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Recién termino de ver, evidentemente, Whatever Works de Woody Allen. Y sí, hay cosas que no cambian. En el íntimo núcleo de mi personalidad habitan los mismitos fanatismos y muchas de las mismas fascinaciones. Woody Allen sin duda es una de ellas, y de aquellos, y pocos fans conozco que hayan soportado &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;la interminable serie de mamadas que el señor nos recetó en la última década sin haberlo abandonado en algún punto y hablado mierda absolutamente justificada de sus chaquetas cinematográficas. Y sí, quizás en buena medida yo también estuve en la frontera de eso mismo, particularmente después de Vicky, Cristina, Barcelona y toda la descarada maquinaria de clichés baratos que tuvo a bien montar en dicho filme, con todo y la débil erección que a algunos podría haberles provocado la imagen de Johansson y Cruz manoseándose en primer plano. Temo decir que no fue mi caso, y no porque ellas no me parezcan absolutamente deliciosas en todos los sentidos, pero porque mi incredulidad y amargura hacia la propia obra era tal, que ninguna escena lésbica imaginable podría haberme apaciguado la bilis. Pero tercamente, y luego de mucho rato de “limpieza” mental, decidí darle otro chance al otrora gurú. Y definitivamente valió la pena. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Whatever Works es un guión del Woody Allen de los 70 en todo el sentido de su confección y su propuesta. Una espléndida preconcepción de “La Rosa Púrpura del Cairo” que evidentemente era demasiado amarga y misantrópica para el Hollywood de aquellos tiempos pero que es absurdamente natural en el mundo contemporáneo. Es un Woody Allen tan puro y tan corrosivo que el propio Larry David se desenvuelve dentro de sus líneas con una comodidad capaz de poner nervioso al más intenso de los devotos de ambos creadores. Y sí, ambos rompen sin temor la “cuarta muralla” cinematográfica en la primera de las secuencias, y ambos –cada cual con su aportación personal— le hablan al espectador, sin pudor alguno, sobre la futilidad, los trastornos obsesivo-compulsivos, la hipocondría, la infelicidad incontestable y el absurdo del amor y las coincidencias sin ningún tipo de filtro dramático que suavice la contundencia de todas esas racionalizaciones neuróticas. Y sin embargo, si ese espectador eres tú y tú has transitado por alguna de esas obsesiones alguna vez; y si simplemente has llegado al punto de tu vida en el que jamás podrías ser tan categórico (porque seguro ya lo fuiste) como esos personajes de caricatura biliosa que se te presentan, entonces te ríes. Y seguramente también gozas. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Y es por eso que –no la película pero sí la circunstancia pragmática que comunica— me provocó el deseo de ponerle punto final a este blog y continuar con el “whatever works” que desde hace rato rige mi vida. &lt;span style="mso-spacerun:yes"&gt; &lt;/span&gt;Abrazar la aleatoriedad. No perder la esperanza en que no hay esperanza alguna más allá de la coincidencia. Comprender la coincidencia como algo que ocurre milagrosamente. Hacer de la coincidencia el verdadero milagro. Y no despreciar el milagro por el simple hecho de que sea –precisamente- otra coincidencia, sino vivirlo: dos horas, dos días, dos años, dos veces: Whatever works. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Y esta coincidencia, sin duda –y así nomás— ya se acabó. No estuvo mal. No puedo decir que no la disfruté por un largo, largo rato. Es sólo que hoy toca el turno a la siguiente. &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt; &lt;/p&gt;  &lt;p class="MsoNormal"&gt;Hasta otra.&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-6034083963089781076?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/6034083963089781076/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=6034083963089781076' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/6034083963089781076'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/6034083963089781076'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2011/06/whatever-works.html' title='Whatever works...'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-3572413806131647900</id><published>2010-12-24T07:47:00.007-06:00</published><updated>2010-12-24T08:36:36.340-06:00</updated><title type='text'>Por las barbas de Jesús, ¡No mientas!</title><content type='html'>&lt;p&gt;El abandono de este -y los otros blogs- no es suficiente excusa para quedarse callado esta vez. Ya no es mi apatía la que ejerce el dictado sobre mi voluntad, y menos cuando mi remedo de país se toma la molestia de transitar hacia un territorio aún más inverosímil que el anterior. Y es que resulta que ya liberaron a "don" Diego...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Hace poco más de 2 meses me llegó, de buena fuente, la noticia de que en efecto liberarían al señor, tras el pago de módicos 20 millones de dólares en efectivo. Hoy se dice que fueron 30, en bolsitas de plástico, y que fue hace unos 20 días -y no unos meses, pero tampoco anteayer- cuando los sospechosísimos "desaparecedores" soltaron al susodicho barbón. Y bueno: Esa es una historia creíble, vaya. Porque sólo un subnormal podría comprarse que al jefe Diego lo liberasen la misma mañana en la que llegó -lozano y rozagante- a dejarle rosas a su nalguita eclesiásticamente certificada, conduciendo su Mercedes plata -ahora si bien blindado- y presumiendo una pancita sólo comparable con la finísima perfilación de su blanca barbita. Esa historia, mi despreciable don Diego, no se la creyó ni su chingada progenitora. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero no es eso lo importante, en realidad. Pues ya nos dejaron muy claro los medios masivos, que nadie estará ahí para cuestionarle su fantasía al papanatas en cuestión. Todos replicaron sus "palabras", sus "impresiones" y sus grandísimas misericordias, mientras que apenas algunos repararon en la absoluta carencia de lógica de toda su historia, y aquellos que lo hicieron ya están -par de días después- muy calladitos o "enfocados" en otras cosas. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se me ha preguntado que cuál es mi postura. Que si pienso que realmente lo secuestraron o respaldo la teoría del autosecuestro cínico. Que si ya leí los comunicados emitidos por los supuestos captores o sólo me he dejado llevar por la silueta de su barba blanca y sus cabellos parejitos. Y yo, honestamente, no he sabido responder. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Debo decir, de entrada, que desde el primer comunicado olisqueé un aroma "marxista" en esas líneas. Y entonces, dado lo escueto de los comunicados, sí presupuse que todo era un montaje bien esgrimido por alguien capaz de capitalizarse con la desaparición de un personaje tan nodal como lo es DFC. Pero luego me llegaron otros datos: Que sí estaba desaparecido en verdad. Que sus hijos no conseguían juntar la cifra. Que nadie sabía a quién más recurrir. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y entonces sobrevino el 21 de diciembre, y el señor surgió de entre las matas portando un "look" impoluto y señorial. Citando al quijote. Perdonando, cristianamente, a sus captores. Exigiendo que su caso se tratara como cualquier otro. Y luego leí el larguísimo "epílogo" de sus supuestos captores, y ahí me perdí para siempre...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No concibo cómo un grupo que es capaz de redactar semejante documento (mucho más crudo y real que ningún comunicado del farsante Marcos, por ejemplo) sería capaz de apuntar todas esas cosas Y AL MISMO TIEMPO DEJAR VIVO a un Diego que aparece tan evidentemente como un claro instigador de toda esa "violencia" multiforme. Y no es que yo le deseara la muerte más que ningún otro de sus detractores, pero -sin duda- no esperaba verlo regresar con semejante fanfarria. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y sí: Yo he denunciado desde hace años que la miseria es -sin duda alguna- una de las peores formas de violencia a las que nos somete el Estado Mexicano (y muchos otros latinoamericanos) y que siempre lo hace desde una cómoda postura pasivo-agresiva, mientras -por ejemplo- denuncia y oprime a quienes activamente luchan contra esa mismísima miseria. Sí: -y lo he dicho hasta el hartazgo- la miseria en la que vive más del 60% de nuestra población incontable (112 millones según el defectuosísimo censo de 2010), es -quizás- la peor de las formas violentas que permite y justifica un Estado como este. O debiera decir un "estado", con minúsculas, pues vive debajo de una Constitución sublime y "ejemplar", pero dedica todas sus horas a perpetuar su amargo incumplimiento. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Estos, nuestros estados de venas abiertas, parafraseando al maestro Galeano, viven dedicados a perpetuar la insatisfacción, la miseria y la locura. Y mientras nosotros, los distraídos, los oprimidos, los desvalidos, reparamos en todo eso, ellos le declaran guerras a enemigos imaginarios -o más bien muy conocidos- como el "narco" (una bolsa conceptual más, en la que entra todo lo "malo"). Y entonces los noticiosos publican cifras de sangre. Y alguien, algún contador -quizás- recoge todas las ganancias y las organiza, y las distribuye, y luego regresa -tranquilo- a su silla. Padre, perdónalo. Él tampoco sabe lo que hace. Ni para quien trabaja. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y es así que no sé. No sé si realmente CREO que esos misteriosos desaparecedores EXISTEN. Tiendo a pensar que no. Y que todo es un delicadísimo texto fabricado por los literatos que -también- contrata el CISEN. Que todo ese larguísimo epílogo -que casi nadie leyó, por cierto-  se fabricó en un cubículo gris de alguna oficina -pública o privada- y que el señor "don" Diego pasó los últimos siete meses muy tranquilito en algún culo del mundo. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y es que la única alternativa es que no sea así. Y que todo esto sea real y que exista, en verdad, un grupo inconforme tan bien organizado como para pasar así de desapercibido siendo así de radical. Y que ese epílogo sea verdaderamente una arenga revolucionaria, en lugar de un mamotreto oscuro y recluido por el cerco informativo nacional -como lo es ahora- sin más eco y sin más gloria que la que ya no obtuvo. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y es justamente eso lo que me devuelve a la duda: ¿De ser tan poderosos, no habrían podido condicionar la liberación del susodicho a la extensiva y clarísima propagación de ese último mensaje? ¿No hubiese sido mucho más fácil orillar a los donadores del rescate a publicar ese último y corpulento mensaje si en verdad querían vivo a su patriarca don Diego?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Se sabrá jamás. Con su larga, larguísima e impoluta barba blanca, Diego llegó empuñando unas flores, en su Mercedes plateado (y bien blindado), hasta donde lo esperaban sus "amigos" los reporteros. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Contó su cuento. Maquilló a su caperucita y luego se apeó. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Entró a la casa y dejó afuera a México. Al bonito -y que se ve muy bien desde la cima de su casa- y al terrible: Ese que sus captores -dicen- que hace falta presenciar. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Patrañas. &lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-3572413806131647900?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/3572413806131647900/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=3572413806131647900' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/3572413806131647900'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/3572413806131647900'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2010/12/por-las-barbas-de-jesus-no-mientas.html' title='Por las barbas de Jesús, ¡No mientas!'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-8417195281132634348</id><published>2010-10-15T02:37:00.006-05:00</published><updated>2010-10-15T03:57:04.927-05:00</updated><title type='text'>Baby, it's cold outside...</title><content type='html'>&lt;p&gt;Conforme pasan los meses y los años, cuando menos desde que abrí esta cagada de blog, en un arrebato de aburrimiento y desesperanza en las postrimerías de 2004, me sigue sorprendiendo la validez de aquello que me motivó desde el mismísimo principio. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pensaba, por aquellos días -y un poco todavía- que echar a andar un blog supondría una forma muy interesante de mantener un fiel registro de mi imbecilidad, entre otras cosas. Y la verdad es que se ha cumplido cabalmente esa expectativa primigenia. Hoy miro en retrospectiva todas estas idioteces y me puedo hacer, feliz e impúdico, una chaqueta mental del tamaño de lo que ha sido mi mundo en los últimos -casi- seis años. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;El poder de verse a uno mismo en retrospectiva, sin embargo, no sólo acarrea ese sentimiento de autodesprecio y ternura que uno puede sentir frente a sí mismo cuando se lee a la distancia. Pues es también una herramienta de apapacho y autoindulgencia, autocomplacencia -vaya- y fue esa la precisa razón que me inclinó a elegir la URL del blog desde un principio. Mi blog como un refugio para mi estupidez. Mi blog como un refugio para mi autofustigación, que no es otra cosa sino la forma más cruel de la autocomplacencia. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Y evidentemente no me arrepiento en lo absoluto. Quizás me dan un poco de pena los muchos o pocos trolls que han criticado el valor literario de esta bolsa de mareo virtual. Y es que la expectativa de encontrar cualquier cosa rescatable, en términos literarios, es al mismo tiempo un halago y un mal chiste. Y a pesar de que me siento una persona radicalmente diferente a la que abrió este lugar en un principio, no tengo reparo en cobijarme en la cínica e igualmente primigenia aceptación de que esto no es ningún experimento creativo en el que pretenda erigirme a mí mismo monumento alguno. Pues, como en la vida, aquí yo sólo vine pasando. Iba pasando. Pasé. Y cuando de repente me dieron ganas de hacer un pequeño grafiti en una pared que ni siquiera es tan pública como parece, lo hice. Lo hago. Y esa fue la premisa desde el primer minuto. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;De cualquier modo, no puedo evitar asombrarme con lo distante que me resulto a mí mismo. No son siquiera 6 años, pero las diferencias entre lo que me cimbraba en aquel momento y lo que me inmoviliza ahora, son absurdamente divergentes. Encuentro pocas cosas en común con el mí mismo de hace 6 años, o por lo menos con el mí mismo que escribía ávidamente sus pendejadas casi a diario. De entrada, esa avidez. Ese hambre que ahora desconozco. Aunque eso es normal -según dicen- ya que "el 80% de los blogueros del lustro anterior, ya ha abandonado la práctica de bloguear disciplinadamente", según el último estudio que no conozco y me estoy sacando de la penúltima arruga del recto. Y sin embargo, es bastante constatable con cada click en el directorio que apenas hace unos añitos había que mantener "al día", y que era disciplina necesaria en una noche como esta. Hoy, eligiendo aleatoriamente cualquiera de los blogs que tengo enlistados allí, es sumamente probable que el último post tenga cuando menos 6 meses de antigüedad. Eso no pasaba antes. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero bah, no pretendo establecer una diatriba puntual que denoste a los que eran "mis blogueros necesarios" hace tanto o tan poco tiempo. De entrada, no tendría autoridad moral para hacerlo, sobre todo si miro el decreciente contador de posts que aparece junto a cada uno de los años que este mausoleo blanco (o debiera decir gris, mejor) lleva reposando en la web. Quizás sería más adecuado asumir que, como todas las relaciones -reales o virtuales- nació envuelto en un idilio, creció resuelto en una convicción, se reprodujo absorto en el onanismo, y ahora muere, "lentamente, como cae un árbol"... Y aún así, me intriga. Porque así como los burgueses pagaban por sus retratos y lo colgaban en las paredes de sus casas veraniegas, nosotros los burgueses contemporáneos persistimos en perpetuarnos a toda costa -y casi siempre via el autorretrato virtual- y nos colgamos de estas paredes tecnoabstractas que nadie puede ver, pero que -chaqueteramente- asumimos aún que todos miran. Y eso, aparte de -nuevamente- onanista e irrisorio, no deja de ser fascinante. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;El siglo XX parece habernos inculcado no sólo la noción de nuestra propia futilidad, tanto individual como en proporciones de especie, sino también el deseo de colectivizarnos tanto como sea posible. Y aunque los absurdos y anacrónicos clérigos (de casi todas las iglesias) persistan en querer renegar de Galileo y sus consecuencias, cada niño que nace en un ambiente urbano y occidental (o cuasioccidental, para que los historiadores que insisten en que América Latina no es occidental no me estén chingando), nace en un mundo que ya se sabe finito y probablemente pusilánime en términos cósmicos (si bien le va). Y ese niño, aunque no lo sepa, de todos modos aspira a lo otro: A la hiperconectividad. A la tecnologización de su vida diaria. Aunque eso signifique tirarse un pedo y que las mariposas que aletean en el Japón, puedan tomarse un segundo para degustarlo, por caotizarlo de la forma más suave que se me ocurre ahora mismo. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Lo mismo me pasa conmigo mismo. Y eso que ya tengo mucho tiempo de no ser niño. Y eso, incluso, que cuando era niño no tuve tiempo, ni ganas -en realidad- de ser un niño en el amplio sentido que implica ser "crianza" (como se diría en portugués), ya que mi neurosis ocupó el lugar de la fantasia desde las primeras horas cósmicas de mi vida. Pero es justamente eso: Mirar lo que ha hecho de mí esta colectivización voluntaria que yo solito adopté desde que empezaron a vender el internet en mi colonia. Y todavía más clara, y más fehaciente, desde que abrí esta chingadera de blog y comencé a evacuar dentro de él, hacia fuera y con dedicatoria para el mundo, todas mis pendejadas. Es al mismo tiempo deprimente y fascinante. Es un turn-on y un turn-off. Es, como todo este futuro que ahora vivimos y que imaginaron los cienciaficcionistas de los 60, y de los 50, y de los 40, y hasta Julio Verne, una ridícula, patética y al mismo tiempo abrumadora experiencia.&lt;/p&gt;&lt;p&gt;No me queda claro si lo que realmente deseo es poner punto final o persistir en el punto y seguido (o aparte, si bien me va). No sé cómo habré de mirar esto mismo cuando cumpla 35, o cuando cumpla 40 o cuando cumpla 115 años y me coma mi pastelito por via intravenosa. Tampoco sé si cumpliré ninguna de esas edades, ni tampoco si llegaré a ninguno de esos deadlines. No sé si miraré esto con la misma lástima y ternura con la que miro lo de hace 5 años. Y tampoco me importa gran cosa. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Puedo, sin duda, atisbar que hay un "core", un núcleo que me hace seguir siendo yo mismo y que me hace saber que el que escribió sus pendejadas hace media década es el mismo que escribe ahora. Gorostiza, por ejemplo: "aquí, sitiado en mi epidermis...". Y Efraín Huerta, dentro de cualquier poemínimo o trepado en las LSD Airways. Y otras cosas varias. Sigo detestando a Franco y a los fascistas. Al PRI y a los conformistas. Al PAN y a los cristeros. A Pinochet y a los culeros. Esas cosas no han cambiado en mis vísceras. Y no creo que cambiarán nunca. Espero (y si cambian, por favor péguenme un tiro si tienen chance y se consideran buenas "personitas"). &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero la parte deprimente es que, conforme pasan y pasan los minutos, y los meses y los años (recapitulando las primeras palabras de este mamotreto), detesto más y más cosas, y amo y disfruto cada vez menos. Y no me agrada el hecho de que crecer no termine de significar desaprender y desamar. Que no hay un tope para eso, y que las decepciones sólo sigan acumulándose sin que la sorpresa y la fascinación eufórica que abundaban en la infancia, vuelvan a aparecerse en lo absoluto. Abomino que hacerme viejo esté convirtiéndose, pues, en un vil proceso de amargamiento y desdén, en lugar de dar pie a que renazcan o aparezcan nuevas y mejores razones para vivir con gusto. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Me han dicho que es porque no he procreado. Y que toda mi desesperanza reside en que a mis 31 años me he privado de esa parte de la ecuación biológica "natural". Procuro no hacer mucho caso a ese argumento, pero cada día cobra más sentido. ¿Qué otra cosa puede hacerse de forma más intrínseca que un hijo? ¿Dinero? ¿Obras de "arte"? ¿"Logros" profesionales?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Pero carajo. En mi pinche mundo pseudoliberal, tener un hijo no es "crear" una obra. En todo caso, el proceso de creación comienza eyaculando y termina con el parto de alguien más. Pero el resto no es ni responsivo ni predecible. Y sí, carajo, it's fucking cold outside. ¿Cómo podría atreverme a traer una persona a este universo si no tengo ni puta idea de cómo lidiar con él yo mismo?&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Meh. Preguntas para leer en 5 años. Si todavía estoy por acá. &lt;/p&gt;&lt;p&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p&gt;Mientras...&lt;/p&gt;&lt;p&gt;"I really can't stay - Baby it's cold outside &lt;/p&gt;&lt;p&gt;I've got to go away - Baby it's cold outside &lt;/p&gt;&lt;p&gt;This evening has been - Been hoping that you'd drop in &lt;/p&gt;&lt;p&gt;So very nice - I'll hold your hands, they're just like ice &lt;/p&gt;&lt;p&gt;My mother will start to worry - Beautiful, what's your hurry &lt;/p&gt;&lt;p&gt;My father will be pacing the floor - Listen to the fireplace roar &lt;/p&gt;&lt;p&gt;So really I'd better scurry - Beautiful, please don't hurry &lt;/p&gt;&lt;p&gt;Well maybe just a half a drink more - Put some music on while I pour"&lt;/p&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-8417195281132634348?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/8417195281132634348/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=8417195281132634348' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/8417195281132634348'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/8417195281132634348'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2010/10/baby-its-cold-outside.html' title='Baby, it&apos;s cold outside...'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-8371296788290458849</id><published>2010-09-22T04:21:00.003-05:00</published><updated>2010-09-22T05:20:25.070-05:00</updated><title type='text'>Terremotos (larguísimo post previo a la Gran Respuesta)</title><content type='html'>Lo dije ya hace mucho tiempo, pero los meses, para mí, siempre vienen entintados en cierto color. Siempre el mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es muy probable que se trate de una conducta aprendida en la infancia, pero realmente, no lo sé. Septiembre, para mí, y desde mucho antes del terremoto, ha sido un mes café. Aunque no realmente café sino más bien marrón. Un color que juguetea entre la mierda y la sangre. No es totalmente mierda, no, pero tampoco es totalmente sangre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobra decir lo que ya he repetido hasta el hartazgo. Mis historias acerca del terremoto. Su gran significado en lo que resultó ser mi vida (y la cual no sé si terminará pronto, pero debo averiguarlo la próxima semana). Sobra decir un montón de cosas. Y en realidad, este blog, es un gran "sobra decir", pero lo diré de todas formas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, yo no viví la agonía de mi ciudad en ninguna de sus presentaciones. Mis padres, anonadados por el primero de los terremotos (porque fueron dos, y que a nadie se le olvide), tuvieron a bien (mal) dejarme en casa de ciertos parientes, mientras huían buscando un nuevo lugar para vivir, lejos del olor a muerte que pobló esta ciudad durante toda una década. Y también -sobra decir- que lo encontraron: "Allá lejos", cuando todavía el "lejos" estaba a más de una hora de distancia, en Tepoztlán, Morelos, donde -irónicamente- tuve que aprender acerca de la muerte, entre muchas tantas cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ese Tepoztlán todavía sobrevive en mi memoria. No tenía internet de banda ancha ni tampoco, siquiera, teléfonos que sonaran en cada una de las casas. Era un pueblo cuasivirgen, podría decirse, y que, sin deberla ni temerla, captó a su gran camada de forasteros justamente en aquellas épocas. Entre los que no éramos suficientemente fuertes para ver morir a la ciudad. U olerla. O paladearla. O cualquier cosa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Viví, pues, mis años más edípicos en el aún más edípico Tepoztlán. Y hoy en día pienso en mi madre de aquellas épocas: Era una muchachita de 27 años. Los mismos años que me resultan irrisorios cuando se plantan frente a mí, empuñando su más categórico nivel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y cómo podría culpar a mi madre de todos mis males, si ella era simplemente una niñita aún más perpleja de lo que yo me encuentro ahora mismo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Caminé mi sendero hasta la escuela rural y de vuelta,  durante un tiempo que pareció interminable. Visto a la distancia no fueron siquiera tres años. Pero para mí, niño deseoso de caminar su propio sendero, resultaron imprescindibles. Sé que a mi propia madre le provoca una inmensa culpa todo aquel período de libertad que años después, ya de vuelta en la ciudad, le resultó impensable para mis propios hermanos. Pero yo, siendo absolutamente honesto, soporté felizmente toda la discriminación inversa de aquella escuela rural, donde no sólo era yo el "güero", sino también el "chancla mojada", el "miss miji", el "putito" y -a la vez- el favorito de "la profesora". Me endurecí, año tras año, mes tras mes, caminito tras caminito (de la escuela), que gracias a ello aprendí a soportar la exclusión de una vez y para siempre. Y aprendí a quererla, a tolerarla, a asimilarla y a vencerla. Por siempre jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mi casa llegaban, todos los días, un par de litros de leche bronca. Recién ordeñada de las vacas con las que peleaba -imaginariamente- de camino a la escuela. Recuerdo a Benita -mi  nana y la nana de todos, en realidad- hirviendo religiosamente, todos los días, ese par de litros de leche inmasticable, cada día. Cada uno de ellos. Hasta su muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el jardín más próximo al escondite-casa que hallaron mis padres, habitaba un árbol de ciruelas. Pero no de esas ciruelas de supermercado que son tan redondas y tan perfectas como la cartera de quien las compra. Sino "de las otras". Esas esperpénticas chingaderas amarillas. Ovaladas como el universo. Suculentas siempre y cuando se les robase de su debida rama. Jugosas y sin rumbo. Las ciruelas de Atongo, las Tepoztecas, las olvidadas -a ratos- siempre y cuando no te cayeran en la cabeza. Ah, tantos y tantos días de ciruelas. Tantas ciruelas y tan poco tiempo. Tan poco tiempo y tan pocas excusas...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También robábamos tomates tiernos. Recuerdo muy bien que ahí aprendí a comerlos, porque antes -en mi vida urbana y semidigital- los aborrecía. Martín, un chico de la escuela que acabaría por apedrearme con toda la saña del mundo, fue quien me enseñó el camino. "Mira" -me dijo- "acá enfrentito de tu casa siembran un chingo de jitomates". Y mientras yo confirmaba estupefacto lo que aquel gurú me enseñaba, replicó sin pudor: "Vamos a chingarnos unos cuantos, miss Miji".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me enseñó entonces que los alambres de púas -a los que mi madre me había hecho temer desde el principio, por aquello del tétano-, podían doblarse y moverse a conciencia. Y penetramos en el huerto de quién-sabe-quién. Cuando todavía había huertos en Atongo. Antes del hormigón y los teléfonos celulares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sumergidos entre las plantas, Martín miraba extasiado todos los frutos. Eran apenas lo que hoy se vendería -caro- como "tomate cherry" en los supermercados del esnobismo. Él, simplemente, comenzó a podar. Y a comer. A comer como si no hubiera mañana -valga el cliché- y porque, en realidad, no lo había.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Ándale, putito, prueba uno. Están buenísimos...". Por la única e indefectible culpa que me había sido implantada en la infancia más remota, yo sentía culpa de cortar y comer aquellos frutos divinos que eran el pleno producto de la real revolución mexicana: "No chingues, Martín. Nos van a cachar y nos van a chingar..." - le decía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Probé uno, dos. Una docena. Ni siquiera lo recuerdo. En aquella época quemaban pollos vivos a un lado de la casa, así que el gran pedo de los nuevos residentes consistía en no inhalar a esos pobrecitos pollos incinerados. Y ni siquiera eso: Los pollos les valían verga, pero la pinche peste no los dejaba tomar el sol a gusto entre semana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Visto en retrospectiva -como siempre- aquella certera pedrada que Martín me propinó en la sien fue totalmente merecida. Él me enseñó a cazar ajolotes. A robar tomates. A caminar caminos. Y yo, putito preconcebido como él siempre lo vió- le respondí con mariconerías. Siempre mi pánico ante la autoridad. Siempre chingando la fiesta -vaya-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo crecí en aquel entorno, y me dejé de mariconadas eventualmente. Me enamoré de dos o tres vecinitas. Aprendí a sacarle jugo a mis 20 minutos de camino hasta la escuela. Ya fuera chingando a los "bueyes" (vacunos) o escapando de los toros. Y de regreso, claro, aprendí a manipular en manos de esos primigenios tepoztizos que ya se anidaban sobre la calle de Ignacio Zaragoza (que sigue sin pavimentar, gracias a Fox).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como todo lo sobrante, sobra decir que aquella experiencia rural fue determinante en mi vida. No sé qué sea de Martín o de Maribel, la niña que me gustaba en la escuela. Sé que, muchos años después, me enamoré de otra Maribel, y que buena parte de ese amor tenía que ver con el puro amor que le tengo al nombre en sí mismo. La maestra, Celia, ya era cincuentona en aquellos tiempos. Y hace no mucho pasé por la mercería que tenía en pleno centro y la descubrí ancianísima. Y no le dije "hola" -me arrepentí- pero su mirada perdida me desinfló todas las ganas de provocar a su memoria. Quizás me equivoqué -seguro- pero de eso, ya no más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi historia con Tepoztlán es mucho más larga que esta breve introducción. Y la escribo solamente porque no sé si la muerte me esté acechando, pero me han dicho que es posible. Y sólo por eso, sin duda, quise dejar constancia de lo mucho que me forjó ese pedazo de vida "REAL". De lo mucho que extraño a un Martín que me apedree cuando estoy siendo un imbécil, una leche bronca que hierva durante horas para recordarme que nada está dado, y una maestra Celia que quizás ya está muerta desde hace años, pero que pervive -sin duda alguna- en el mismísimo centro de mi corazón. Y que apenas hace un par de días encontré el mismísimo centro. Y que lo añoro estúpidamente. Igual que a Tepoztlán. Igual que a los tiempos en los que no había teléfonos ni páginas ni otra cosa que no fueran las ciruelas. Los niños, entonces, añorábamos el tiempo de ciruelas. Y aprendíamos a trepar los árboles sólo por ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tras bajar, con las manos llenas de aquel estúpido tesoro, nos enamorábamos -y enamorábamos- a las niñas, a las madres, a los viejos. El mundo era más simple y yo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no me sentía viejo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-8371296788290458849?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/8371296788290458849/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=8371296788290458849' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/8371296788290458849'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/8371296788290458849'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2010/09/terremotos-larguisimo-post-previo-la.html' title='Terremotos (larguísimo post previo a la Gran Respuesta)'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-94678513868701878</id><published>2010-09-08T01:57:00.003-05:00</published><updated>2010-09-08T02:28:27.602-05:00</updated><title type='text'>Intervalos epifánicos desechables.</title><content type='html'>Mis muchos años de psicoanálisis ecléctico todavía no me han provisto de una sana respuesta. Y es que, por más que pretenda alejarme de lo que el universo del cliché persiste en llamar "las femme fatale", dichos personajes siguen siendo los que más provocan mis reacciones, conocen mis botones, y me llevan al delirio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Atrás quedó el tiempo en el que supedité a mis congéneres (entendiendo esta palabra como se debe. es decir, compartientes de género sexual, ergo, hombres, varones o changos con pito entre las patas). Y es que hace mucho proclamé mi fascinación por mis no congéneres y su cuasigenética capacidad para construir laberintos pertinentes. Más allá de lo freudiana que podría ser la explicación, yo simplemente hallo a las mujeres mucho -pero mucho- más interesantes que a los hombres (y por ende, que a mi mismo). Sin calificativos de bien o mal. Sin maniqueísmos, pues. SImplemente más interesantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensé en escribir un post lisonjero, apapachador, suave. Y no por que ella necesite menos, sino porque en mitad de la noche me resultaba adecuado. Y todas las imágenes y los abrazos metafóricos que se suscitaron en ese punto, no dejan de tener validez, pero tampoco van aquí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquí sólo mi propia fustigación. Mi pequeño instrumento de tortura. Por lo menos hasta mañana. Mañana -con ella, quizás, o sin ella, lo más probable- habrán reposado todas las lisonjas. Y se habrán despojado de cualquier elemento cursipendejo whatsoever.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperaré hasta entonces. Sin contar los minutos. Pero eso, claro, no es gracias a mí o a la noche. Ahí habría que agradecerle a Pfizer y su adorado Alprazolam. El mismo que me pondrá a dormir en breves minutos, y del que quisiera tener -algunas veces- un cierto ducto pirata para ordeñar de las benzodiazepinas, toda la calma que me hace falta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Espero que el ostracismo al que estoy a punto de suscribirme, haga las veces de semejantes drogas. Y si no, pues&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;les pido&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayúdenme a callar. (Pero no por fuera).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mejor por dentro.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-94678513868701878?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/94678513868701878/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=94678513868701878' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/94678513868701878'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/94678513868701878'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2010/09/intervalos-epifanicos-desechables.html' title='Intervalos epifánicos desechables.'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-6725252912866407246</id><published>2010-09-06T07:59:00.007-05:00</published><updated>2010-09-06T08:38:59.873-05:00</updated><title type='text'>Hombre al agua.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Por último, cuando el éxito haya consagrado tantos años de labor, cuando sus deseos se hayan&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;cumplido, el Sabio, despreciando las vanidades del mundo, se aproximará a los humildes, a los&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;desheredados, a todos los que trabajan, sufren, luchan, desesperan y lloran aquí abajo.&lt;br /&gt;Discípulo&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; anónimo y mudo de la Naturaleza eterna,&lt;br /&gt;apóstol de la eterna Caridad,permanecerá fiel a su voto de&lt;/span&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt; silencio.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;En la Ciencia. en el Bien, el Adepto debe para siempre&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;CALLAR.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Fulcanelli: "El Misterio de las Catedrales"&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ayer, un viejo-amor y ahora-muy-querida-amiga me pidió que leyera y opinara sobre su recién cocinada página web. No me tomó más de 30 segundos encontrar los errores ortográficos y gramaticales en sus textos. Y a pesar de que creo en su idea originaria, tuve que decirle que sus "párrafos de venta" me parecían desordenados y difíciles de entender. Tal vez no para mí, porque la conozco tan profundamente que podría haberla parido, indiscutiblemente. Pero para cualquier "aventurado visitante", esa filosofía que trataba de resumir en tres párrafos era simplemente incomprensible y muy probablemente molesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé cómo. Bueno, sí sé. Pero prefiero pretender cual si no supiera cómo me volví un analista semántico enfocado a la mercadotecnia y la usabilidad de las páginas web. Acá, en mi terruño virtual, soy todavía más tortuoso e incomprensible que lo que mi amiga pretende ser en sus tres párrafos por sección. Mi prosa, tal y como le vi calificar a Álvaro Enrigue aquellos hermosos disparates de Monsiváis, es algo verdaderamente repugnante y retorcido. Sobre todo cuando quiero expresar una idea que en mi cabeza califica con un grado de certeza cuasisublime, pero que al momento de aterrizar es simplemente incomprensible e inexplicable, carente de enunciados que mi mente sea capaz de construir. Y juro que no es por las putas ganas de hacerme el hermético/interesante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace no mucho tiempo mi querido amigo Francisco Goldman me dijo, en la peda -claro- y tajantemente, que yo no soy un escritor por donde quiera que se me vea. Él me sugiere que intente el cine, la pintura, la chaqueta ilustrada: Todo menos escribir porque -según él- carezco de la disciplina que un escritor debe abrazar cada que se enfrenta a su obra. Sobra decir que semejante juicio destruyó cualquier aspiración que me quedase en el doblefondo literario de mis ansias. Y digo: Tampoco es culpa de Frank. Yo mismo he soslayado mis proyectos personales al punto que soy el mismísimo cliché del pendejo treintañero que ya no hizo lo que quizás pudo. Nada nuevo. Harto triste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo &lt;-- (y con todo lo que detesto semejante expresión), hoy debo anunciar que me largo. Perdón por la rima, pero así es. Me largo y me largo al ostracismo. Me largo a donde Frank no me encuentre. (subjuntivo, carnal). Me largo a donde pueda escabullirme de mí mismo y -tarde, pero mejor que nunca- pueda comenzar a terminar (sic) todos mis textos inacabados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me largo de todos. O de nadie. Seguiré, posiblemente asequible, en los números que ya le compré al Big Brother desde que despertó de su letargo Orwelliano. Y no va a ser fácil. Porque no sólo huyo de mi hueva y de mi aburrimiento, sino que también estoy dejando atrás esa disponibilidad amorosa que tengo para con la mujer más significativa de mi vida (y no, Woody, no es mi madre ni tampoco mi hijastra). Y estoy seguro que me va a costar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no puedo postergar estos deseos. No se vale. No es justo, por donde quiera que se le vea. Yo no nací para encantar a los mercadólogos de ninguna parte. Puedo hacerlo, sí, y lo seguiré haciendo, también. Pero ese, perdón, NO es mi destino. Y tampoco mi destino existe, porque la vida que he llevado ya me enseñó que no hay otro supuesto "destino" que el trayecto en sí mismo. Y aunque ya sea un cliché, hoy tengo que separarme de esa convención para olisquear la soledad. Tengo que modificar el trayecto, para poderlo abrazar humildemente y sembrar sobre él cualquier posibilidad de amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si estoy cometiendo el error de mi vida. Lo dudo. Creo que ese puede ubicarse hace más de 15 años, cuando -categóricamente- me creí capaz de hacer mi propio camino, sin haberme deshecho del que me fue implantado. Y no importa. Hoy sólo quiero pasto, frío, calor, simplicidad. Quiero no tener televisión. Quiero encontrarme lejos de todos. Y quiero acabar ese libro, ese guión, esa historia. La que sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antier me enteré que Elsa Cross escribió el poemario con el que llevo trabajando desde los 16 años. Le puso el mismo nombre y escogió el mismo tema. Tengo -claro- que ir a comprarlo. Le dieron el premio nacional de poesía. A esa idea. A la misma que tengo desde que me propuse hacer poesía. Elsa Cross. La ex-mujer de Juan Tovar. El traductor de Castaneda. El Harry Potter de mi generación (y varias anteriores).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me importa si el Nadir ya fue publicado. El Nadir no es una persona. Se escribe con minúscula: nadir. Es el punto más alto de la noche. En donde no hay atisbos del día. En donde las brujas solían bailar, y donde la muerte sirve su ensalada. Qué va. Seguro hay otros nombres para eso. Porque de nombres está hecho el hartazgo. Ay, los putos nombres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos creemos tanto por el simple hecho de poder nombrar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno quisiera entender la vida sin lenguaje. Pero es imposible. Y así se explica el fanatismo de todos los malditos locos del mundo. Tienen demasiadas sílabas. Demasiadas palabras. Demasiadas ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es entonces cuando uno abraza a Fulcanelli. Y sus últimas letras. Y entiende el valor de -finalmente- callar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-6725252912866407246?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/6725252912866407246/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=6725252912866407246' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/6725252912866407246'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/6725252912866407246'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2010/09/hombre-al-agua.html' title='Hombre al agua.'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-3861540936471849565</id><published>2010-04-28T07:13:00.004-05:00</published><updated>2010-04-28T07:33:25.243-05:00</updated><title type='text'>Epifanías desechables XII</title><content type='html'>***&lt;br /&gt;Me llegan, súbitamente, tantas ganas de escribir un montón de cosas que no sé cómo decir. Me llegan, súbitamente, un montón de antiguas formas en las que decía y repetía lo que -según yo- me estaba ocurriendo. Y me ocurren, de igual manera, tantas sorpresas que no dejan de ser absurdas, estúpidas y constatables. Y bueno: No tengo idea de cómo ni dónde se encontraría lo que este blog podría ser en la primavera del presente 2010. Ni tengo idea de mí. Ni de cosa alguna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Creo que hacerse viejo involucra una inconmensurable tarea de odiarse a uno mismo. Aquello que suavemente llamaba desaprendizaje cuando era adolescente, hoy es una encomienda por demás amarga y cabrona. Y claro: En aquellos tiempos creía saberlo todo. Era un moco categórico como los que hoy mismo desprecio. Y hoy, sin embargo, sólo tengo clara una cosa: Si has de ser un moco -hijo mío- sélo: Pero procura -por el amor de un perro- ser uno de esos mocos que parecen -o se sienten- flexibles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Nada de lo que he dicho me gusta. Nada de lo que fui sigo siendo. Poco de lo que he dicho me convence ahora mismo. Y no es mi culpa. Es culpa de la gramática y la ortografía. Es culpa de la numismática y la filatelia. Pero no es culpa mía. Yo sólo atisbo que no sé nada, pero igual y sí se alguna que otra cosa. A la mierda con Platón y su marido. A la mierda con todo: Yo tengo frío y tengo calor como cualquier otra cucaracha. Yo la quiero -y luego no la quiero- "como sube y como baja la marea".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;El amanecer sigue empujándose por la ventana. Eso es algo lindo del amanecer: No te da tiempo a remilgar en lo estúpido que te sientes. Ocurre rapidísimo. Ocurre más rápido que la vista, tal y como los estafadores de las vegas o el metro barranca.  Ocurre sin preguntar. Y aquí, aquí mismo, sigue ocurriendo. Pienso en canciones de jazz que me delimitaban la existencia hace cuatro o dos mil años. Pienso en la vida, y en olvidar y en merecer. Y luego olvido lo que pienso y me hago estatua. Y en la estaticidad busco mi nombre y mi núcleo y mi apellido. Y no lo encuentro: Ya no soy más yo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Me empecino en dejar algo dicho. Me empecino en ilusionarme con la idea de haber crecido, o de haber sabido, o de haber asimilado algo cierto. Y no es así: porque la calma no es otra que la de hacerse el muerto cuando los ejércitos de la vida ya te pasaron por encima. Y la inquietud es siempre lo mismo: la vieja inquietud, la que nunca te abandona, la que no podrá saciarse jamás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo muchos besos pendientes. No es mi historia la que yo me empeño en constatar. Es la historia de otro. La muerte de otro. La vida de otro. Pero no la de yo mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que la vida es muy difícil y aburrida. La vida es muy difícil. Muy difícil. Particularmente, digo yo, cuando la vives sentado.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-3861540936471849565?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/3861540936471849565/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=3861540936471849565' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/3861540936471849565'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/3861540936471849565'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2010/04/epifanias-desechables-xii.html' title='Epifanías desechables XII'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-7598239490271268639</id><published>2010-02-11T04:46:00.002-06:00</published><updated>2010-02-11T05:10:12.536-06:00</updated><title type='text'>Good mourning (sic) heartache.</title><content type='html'>***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cada mañana, en la vida, termina siendo un buenos días.&lt;br /&gt;Un buenos días, aunque sea en otro lugar: Buenos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el mundo no es lo que dejaste taciturno antier noche. Hoy son días. Y entonces, de la forma más veraz y -al mismo tiempo- más indeleble, sólo resta decirle (y desearle) lo mismo. Buenos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buenos días, dolor de corazón. Buenos días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuál será la extraña imposición social que nos obliga a decir buenos días cuando alguien más nos lo dice? ¿Será que es de verdad importante? ¿Alguien, en el oscuro bosque de las noches del mundo, escuchará ese árbol caer, en mitad de su soledad?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tengo, una vez más, la menor idea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Buenos días, dolor de corazón.&lt;br /&gt;Vieja y sombría apreciación.&lt;br /&gt;Buenos días, dolor de corazón&lt;br /&gt;pensé que ayer noche era adiós...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-7598239490271268639?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/7598239490271268639/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=7598239490271268639' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/7598239490271268639'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/7598239490271268639'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2010/02/good-mourning-sic-heartache.html' title='Good mourning (sic) heartache.'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-7325071001693251645</id><published>2009-11-20T02:02:00.007-06:00</published><updated>2009-11-20T03:18:38.355-06:00</updated><title type='text'>Division Bells (post largo, sesudo y lleno de Luz y Fuerza, je)</title><content type='html'>Pueden creerlo: Soy de izquierda total pero no desprecio absolutamente la liquidación de Luz y Fuerza del Centro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante años, LyFC había sido una verdadera carga personal: para mí y para los míos. Meses de cobros irrisorios (3500 por bimestre en casas de 12 focos, por ejemplo). Cortes arbitrarios, departamentos vaciados por caseros abusivos y coludidos con la empresa, vaya: Una verdadera monserga por donde se le vea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sé perfectamente que no era yo el único. A mi medianamente humilde edificio en la colonia Juárez -al mismo tiempo que a mí- le llegaban recibos de 30,000 pesos por una minúscula bomba de agua plus 10 focos que alumbraban el largo camino de 4 pisos que compone toda la inconmensurable construcción. Tomó muchas horas de queja y demostración, además de 6 horas de arresto personal en los separos de la delegación Cuauhtémoc, para que la extinta compañía de luz y fuerza del centro nos dejara de chingar alevosa y redomadamente. Nada padre, si me preguntan a mí, que pasé (y pagué) por un arresto ilegal, sin deberla ni temerla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es así que mi postura -no la personal, sí la política- poco tiene que ver con mi desprecio profundo y absoluto de la susodicha empresa. Al día de hoy, para colmo, yo les debo 5,032 pesos. Tres bimestres de 200 pesos y uno -misterioso- de 4,400 pesos (cobrados en tarifa de alto consumo, por los huevos de quien sabe quien).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobra decir que nunca les voy a pagar semejante cantidad. Probablemente robe el medidor o me haga absolutamente pendejo cuando -en el año 5000- la CFE se tome el tiempo para cobrarme tales fortunas que yo -por supuesto- desconoceré absolutamente. Y sin embargo, no comulgo con la liquidación de tan infernal empresa. Y no lo hago por razones tan válidas como las que llevaron a Felipe Calderón a despachársela: Y es que no me da la gana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las cifras son sumamente ambiguas: Algunos afirman que LyFC implicaba cerca de 60,000 empleados formales (y probablemente chingonomil informales). Si semejante cifra fuese cierta, hoy hay 300,000 individuos que -de un día para el otro- se quedaron sin ingreso-alimento-comodidades-etcetcetcétera. Y por más que yo desprecié, desprecie o aún despreciaría a la empresa que les daba de comer, no puedo sentirme feliz ante semejante despojo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que hay que entender cosas muy simples: Primero que nada, la maniobra política. Y es que a pesar de que el sindicato de LyFC ha sido por demás voluble desde que "vio la luz", es innegable que en la presente década ha sido un elemento sindical beligerante y contestatario frente a los gobiernos panistas que nos han "dirigido" desde el 2000.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, segundo, es innegable que el panismo federalizado ha buscado -por cielo, mar y tierra- una manera de regolpear (y digo "re" porque suficiente se ha golpeado a sí mismo) al gobierno "izquierdista" de Marcelo Ebrard. Incapaces de nulificar a la ciudad por la vía presupuestal, todo parece indicar que los brillantísimos panistas contemporáneos han optado por generar 300,000 paupérrimos más (a través de esos 60,000 despidos), con el afán de delinear un clima de caos y confrontación que -por la vía de su siempre bien entretejida estrategia de medios (y esto lo digo con mucho conocimiento de causa)- pretenden "zarandear" y cosechar: Todo en la forma de la indignación popular que generan las satanizadas marchas y todos esos "ladrones" que "pretenden cobrar 1500 pesos a cada familia", según los últimos espots que el gobierno federal sigue pautando frenéticamente para justificar la desaparición de LyFC.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un eunuco como yo no puede sino situarse en el justo y comodino medio de toda esta estratagema Macartista. Pero por más que lo hago, y por más que recuerdo las arbitrariedades de las que fui víctima gracias a esa pinche empresucha protopriísta, no me queda otra postura que la de sentirme aterrado ante el panorama palpable: No habrá marcha atrás whatsoever. LyFC nunca más operará el suministro de la pseudociudad más grande del mundo. Y sin embargo, difícilmente esto significará una mejora en el servicio que los usuarios finales recibimos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Por qué lo digo? Muy sencillo: Hasta la noche de hoy, mi edificio estuvo en penumbras durante siete días. Aunque no "en penumbras" propiamente. Déjenme explicarles: La corriente que brota del cableado subterráneo que cuadricula el centro histórico del Distrito Federal, es muy diferente a todas las demás. Aquí no hay postes ni cables colgantes a todo lo largo de las calles. Acá la luz llega desde debajo de la tierra y -en teoría- es trifásica. Esto quiere decir que tres gordos cables alimentan cada local y cada casa y cada edificio de la zona. Y cada cual alimenta una serie de viviendas, comercios o complejos luminosos, según sea el caso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bueno, pues resulta que hace una semana se quemó (o tal parece) un par de cables que alimentaba mi edificio. Por ende, dos terceras partes de los departamentos quedaron en penumbras, sin contar con que la bomba de agua se quedó igualmente jodida por lo mismo. Las quejas brotaron y brotaron desde el primer minuto (tengo vecinos que repelan, gracias a dios). Y pasaron siete días y dos docenas de quejas para que la nueva y renovada cuadrilla de operaciones de la súper CFE pudiera descifrar -y resolver- el susodicho problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo esto no tiene otro propósito que el de denunciar la estupidez operativa de nuestro puñetero gobierno: Y es que quizás a mí no me habría importunado mayormente un recambio radical de LyFC, hecho por las razones correctas, y operado con la sensatez necesaria. Pero vaya que me emputa que un presidentito enclenque se tome la libertad de disolver a la empresa que se encarga de suministrar la luz de 30 millones de personas sin otra previsión operativa que la de montar un "call center" tan ineficiente y ridículo como la propia empresa que le dio la gana disolver. Y es que es sintomático...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es esa clara y precisa falta de previsión y eficiencia la que nos tiene como nos tiene. Gobiernos estúpidos pasan y se suceden, uno sobre otro, y la culpa siempre la tiene -mediáticamente- el anterior. Y así ocurría, igualmente, con el PRI. Pues hay tantos PRIs como contextos globales. Y tantos delamadridistas como lopezportillistas los hubo en su momento. Siempre recargándose en la ineptitud del comandante anterior -de dientes pa'fuera- pero siempre abusando del ciudadano presente. Y -guess what?- siempre reeligiéndose con números insultantes. Y siempre evidenciando la falta de criterio de nuestra victimizada -y victimizante- ciudadanía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy llegó la luz y debería de estar feliz y contento. Y sí: de algún modo lo estoy. Pero no nací tan purasangre como para aguantar un antifaz y sí -yo sí puedo- al menos me jacto de poder ver más allá de mi propia nariz: Este decretito tiene destinatario, y el destinatario es la ciudad (nuclear y extendida), además de todos sus habitantes. Y más allá de lo que Marcelito Quebrard ha malhecho, tenemos también a Felipillo y sus huestes desesperadas por admiración, aunque sea sobrante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, que detesto con toda mi alma a LyFC, no puedo entregar mi admiración tan fácilmente. Pues quizás haya desaparecido una empresa vomitiva y deplorable de un plumazo, sí, pero lejos esto significa que la próxima será mejor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy llamé a su apreciable Call Center: Así, de entrada, les puedo decir que "el sistema" no sabía de una "colonia Juárez".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Aquí están el monumento a Cuauhtémoc, a Colón, la Ciudadela y Bucareli. Incluida la Secretaría de Gobernación" -les respondí-&lt;br /&gt;"A ver, deme su código postal, señor, por favor" -replicaron, muy modositos-&lt;br /&gt;"06600" -dije, de memoria-&lt;br /&gt;"No, señor. Ese código me aparece en la delegación Azcapotzalco, acá en el sistema..." -respondió la nueva empleada, confiando absolutamente en su "sistema"-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobra decir que al final (luego de media hora), encontraron la colonia en "el sistema". Y después de hora y media de palabritas y reclamos cortantes -mágicamente- volvió la luz luego de siete días. Dudo mucho que gracias a mi impertinencia. Pero dudo mucho -también- que gracias al infalible plan operativo que Felipillo y sus secuaces habían NO ideado antes de desplantarse a LyFC, sin tener ni puñetera idea de lo que estaban haciendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Y vaya, pa terminar, un breve recordatorio: Este señor era el que vendía planeación y visión a largo plazo. Y de igual modo, ofrecía recortar impuestos en lugar de subirlos. Y aunque hoy se justifique, permanentemente, en la crisis global, yo sí me quito el sombrero frente a Joseph Stiglitz (premio nobel de Economía 2001), y puedo constatar que de estadista, este pinche enano no tiene nada. Y que de pendejos, sin ofender, todos los que votaron por este imbécil por puro miedo, lo tienen todo).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y salud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-7325071001693251645?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/7325071001693251645/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=7325071001693251645' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/7325071001693251645'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/7325071001693251645'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2009/11/division-bells-post-largo-sesudo-y.html' title='Division Bells (post largo, sesudo y lleno de Luz y Fuerza, je)'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-6813142804702169334</id><published>2009-07-22T00:40:00.005-05:00</published><updated>2009-07-22T01:30:49.592-05:00</updated><title type='text'>Manifiesto desesperanzado.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;En respuesta a una reflexión ajena&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Este no es un mundo de espera. Es un planeta de esperanzas. Y las esperanzas son el arsenal más sutil de los poderosos. Aquí ya nadie quiere esperar. Todos quieren tener esperanzas nuevas a velocidades cada vez más inusitadas. O como bien reza el cliché: ______ a un click de distancia. &lt;span style="font-size:78%;"&gt;(Llénese con palabras como: "amor", "salvación", "Jesús", "Seguridad", "Miguel Hidalgo limpia" o lo que se prefiera)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es más bien la esperanza que la espera, aunque concuerde en todo lo demás que plantea &lt;a href="http://www.facebook.com/home.php?ref=home#/note.php?note_id=124516425158&amp;amp;id=669230498&amp;amp;ref=share"&gt;esta reflexión&lt;/a&gt;. Y es que hay que entender que eso que llama espera es más bien la infatuación -fatua desde su propia raíz etimológica- que la sociedad tiene ante la sistemática y estudiadísima promoción mediática de salvaciones desechables. Escapes para no pensar. Salidas silenciosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En palabras más pequeñas: Adoramos la esperanza porque desde tiempos inmemoriales ha sido el motor de coerción y coptación que los poderosos han utilizado para sosegar la discrepancia. Para acallar las rebeliones. O, en algún momento, para lograr ponernos de acuerdo y construir lo que llamamos "civilización".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dios, el comunismo, la doctrina Monroe, Batman y hasta Robin: Todos adalides de los manufactores de la esperanza. Todos producto del hombre a la vez que generadores de humanidad (con su respectiva dosis de fantasía). Algunos más peligrosos que otros, tanto como fuesen las intenciones originales de sus creadores (o perpetuadores). Pero todos -TODOS- forjadores de esperanzas. Alguna vez grandes y longevas. Hoy mismo diminutas y efímeras.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es en ese sentido en que la humanidad siempre ha caminado con la brújula de la esperanza en la imaginación. Y por humanidad no me refiero a los ostentores del poder, sino simplemente a los ciudadanos de a pie. Consumidores o creadores de sus propias fantasías. Usuarios de la esperanza a gran escala.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no. Ya no somos más un mundo que sabe esperar. Sabemos esperanzarnos con lo desechable, que no es lo mismo. Y sabemos apenas, un poco más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No somos ya esa humanidad embelesada con salvadores tanto como lo éramos hace 1000, 100 o incluso 10 años. Las grandes esperanzas sucumben -cada día más- a la tonada de la globalización y de lo virtual. Y por ello la democracia siente miedo. Y más cuando sus siervos recurren a la anulación de sus productos esperanzadores tercermundistas, y dejan sus boletas en blanco, o votan por todos y por nadie, o apuntan con bonita letra "Michael Jackson" en el espacio designado para que nadie lo use.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no está mal. Finalmente, la democracia fue construida como la única forma viable de homogeneizar lo heterogéneo y mantener los motores de la industria caminando, al mismo tiempo. Y aunque algunos dirán que esa forma de perpetuar el poder -aunque cambie de manos- es la única que tenemos para evitar la anarquía y la barbarie, la realidad es lo suficientemente necia para demostrarles que incluso ese propósito ha sido sobrepasado por la propia anarquía y barbarie que -al menos en México- ha significado este sistema en términos de desigualdad social, criminalidad y sin irse tan lejos, caos y corrupción generalizados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es así que comulgo absolutamente con quienes promueven la anulación como un llamado a dejar la espera y cuestionar las bases de la democracia tercermundista de nuestro México conformista. Siempre y cuando entiendan que su llamado tiene que desasociarse de cualquier connotación de "esperanza" y tomar las riendas de todo lo contrario: La acción. Dejar la espera no puede significar más espera. Dejar la esperanza, menos aún esperanza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entender la acción como un fenómeno creativo, volitivo y contundente. No como un cliché de hacer ruido dentro del mismo auditorio de siempre, y con las reglas y los presentadores de costumbre. La acción como un propósito revolucionario contra la displiscencia y la "aceleración vertiginosa de las esperanzas" que supone la era digital, sobre todo en la mente de quienes nunca conocieron un mundo sin homo videns o una vida sin esperanzas autorrenovables con cada película de Harry Potter, primero, o con cada nuevo Harry Potter, después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La esperanza, que no la religión, es el nuevo "opio del pueblo". Y se solidifica -irónicamente- en puros mundos de humo digital, abonados por los viejos granjeros de la sangre y el amarillismo que representan los grandes medios escritos y electrónicos de la humanidad. Es hora de acabar con ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aun si al final del viaje, no tengamos la más mínima esperanza. Como la que yo NO tengo al escribir estas líneas -si pretendiera que alguien les hará el mínimo caso-.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-6813142804702169334?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/6813142804702169334/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=6813142804702169334' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/6813142804702169334'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/6813142804702169334'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2009/07/manifiesto-desesperanzado.html' title='Manifiesto desesperanzado.'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-9064709123151850757</id><published>2009-07-08T19:10:00.003-05:00</published><updated>2009-07-09T00:18:44.587-05:00</updated><title type='text'>Si yo fuese taxista...</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_srQIfMDg140/SlU1roOukQI/AAAAAAAAAJk/HX5YDpv-MmE/s1600-h/08072009%28001%29.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 300px; height: 400px;" src="http://4.bp.blogspot.com/_srQIfMDg140/SlU1roOukQI/AAAAAAAAAJk/HX5YDpv-MmE/s400/08072009%28001%29.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5356246355476910338" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Esta, con toda inseguridad, sería mi unidad...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un fuerte brrrr a las dos de la tarde, en pleno "puente de la morena". Snif.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-9064709123151850757?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/9064709123151850757/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=9064709123151850757' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/9064709123151850757'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/9064709123151850757'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2009/07/si-yo-se-taxista.html' title='Si yo fuese taxista...'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_srQIfMDg140/SlU1roOukQI/AAAAAAAAAJk/HX5YDpv-MmE/s72-c/08072009%28001%29.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-9165769619277561519</id><published>2009-06-22T21:52:00.005-05:00</published><updated>2009-06-22T23:31:12.943-05:00</updated><title type='text'>Twitter: La pesadilla globalizada.</title><content type='html'>Hay gente tan tristemente atrapada en el consumismo, que su mundo interior es un Seven Eleven. Otros, que tienen un poco más de lana, pero son igual de tristes, llevan dentro un gran Wal-Mart. O un Bloomingdale's. La misma mierda, con muros más altos. Mejores anaqueles. Un espejismo, que otros llaman estilo de vida, y que es más cómodo y adecuado para la rota y egocéntrica imagen que tienen de sí mismos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo es que podemos pasar por la vida reparando únicamente en las cosas que consumimos? ¿Desde cuando el beber Coca-Cola tiene el derecho a definir lo que somos? ¿Cómo es posible que, utilizando las portentosas herramientas de comunicación que nos trajo el siglo XXI, lo único que sabemos decir es cuánto amamos consumir tal o cual cosa, o cuánto amamos a las propias herramientas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo cerca de un año utilizando el dichoso Twitter. En principio, me resultaba absurdo. Inútil. Absolutamente prescindible. Y aunque durante los primeros meses tenía en "mi red" sólo a gente que conocía en el "mundo real", usar la susodicha herramienta era más bien una excusa para el ocio. Un lugar para compartir con amigos "reales" cualesquier pendejada que estuviera haciendo en ese momento, o el chistorete espontáneo que acababa de surgir en alguna conversación que sí me estaba haciendo reír en la dimensión humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por diversos azares me hallé añadiendo nuevos personajes. Y de entre toda la incontable paja que todavía hoy mantengo en mi "timeline", aparecieron -como siempre- algunas gemas. Individuos que no solamente malgastaban su día "chateando" en lo que termina siendo un gigantesco chat globalizado al que no entras y del que no sales. Esto último me quedó clarísimo cuando un muy apreciable conocido preguntó, en su primer día, que "cómo cerraba esta cosa". Ahí me descubrí diciéndole: "Tú tranquilo, esta madre no se cierra ni se abre...nadie sabe si estás o no estás realmente ahí..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con todas las implicaciones que esto último tiene en la supuesta herramienta de comunicación que resulta bien-o-mal ser Twitter, hoy me descubro asustado de lo terriblemente real que este hecho resulta. Twitter no es un chat porque su chat-room es el mundo tecnificado. Y los Twitters no son chateros porque nadie tiene una lista de nombres avisándole si están ahí, si medio están, si están "nomás milando" o si se acaban de morir atropellados por un autobús. Exactamente igual de terrorífico e impredecible que el mundo "real", sólo que en voz alta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es así que Twitter resulta una gran humareda. Miles -o probablemente millones, ya para estas fechas- de "personas" virtuales soportadas -casi todas- por personas "físicas" (y no en el argot tributario, sino en el literario). De entre todas ellas, uno mismo. Uno y su creciente o decreciente lista de followers. Muchos, tristemente, pensando en voz alta la mayoría del tiempo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Tengo hambre&lt;br /&gt;- Él debería de llamarme&lt;br /&gt;- Eso también.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es que sea yo quién para decirlo o que el "mundo" (de Twitter) esté para escucharlo pero hacer públicas tus pulsiones vitales, sin otra intención que la de otorgarle validación a tus pensamientos a través de su exhibición pública, es absolutamente pendejo y prescindible. Y es, además, sintomático de lo que ocurre al mundo en la última década: La posibilidad que nos otorgan las nuevas herramientas de comunicación para ser "escuchados" (o entendidos, o leídos, etc.) no es un bien en sí misma. Esto se hace aún más evidente en las mal llamadas "redes sociales" y en los inacabables gadgets que se idean y producen todos los días, para estar cada vez más cerca de ellas. Aún cuando -ilusoriamente- nos hagan sentir más cerca de "nuestra gente", cuando la geografía no lo hace propicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo único que ha hecho patente este novedoso poder de lanzar oraciones al poblado viento de la información, es que son muy pocas las personas que tienen "algo" que decir. Y no me atrevo a asegurar que cada vez sean menos, porque -quizás- lo único cierto es que la posibilidad de saber lo que la gente dice sólo hace evidente una realidad que por siglos había permanecido silenciada por la inaccesibilidad de los medios de comunicación, y que es algo muy simple: La gente es pendeja. Hoy simplemente es pendeja Y ruidosa. Y su ruido se entreteje vertiginosamente hasta convertirse en vanguardia. Y entonces, le ponemos Twitter al niño. Santo remedio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me detendré demasiado en enumerar la cantidad de vaguedades que se dicen a diario en Twitter. Los estereotipos son pocos, sin embargo, y como parte del medio me tengo que colocar en alguno de ellos, para no pecar de "larger than life" (aunque con mi panza bien podría). Digamos, a grandes rasgos, que los tuiteros se resumen en las siguientes categorías:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul style="font-family: verdana;"&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;El hermenauta &lt;/span&gt;&lt;span&gt;(que no hermeneuta)&lt;/span&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt; de la pendejez: &lt;/span&gt;Dícese del grupo más grande de Twitter. Ellos dedican el 90% de sus aportaciones al "pensamiento básico en voz alta". El hambre parece ser tan cruenta en este casillero, que uno podría creer que viven en Ruanda, si no fuera porque tienen computadoras y luego "bajan al OXXO" a saciarla.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul style="font-family: verdana;"&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;El "Compro, luego soy": &lt;/span&gt;En este lugar encontramos a un gran número de chavitos bien adoctrinados por la publicidad, y que gran parte de lo que comparten es su amor por el innumerable cúmulo de productos y servicios que facilitan su existencia. Cocacolas, cervezas, perfumes, grupos de rock, gadgets re-innovadores y escuelitas que pretenden ser universidades son sus temas favoritos.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul style="font-family: verdana;"&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;El "Mi relación tortuosa es TU relación tortuosa": &lt;/span&gt;Aquí encontramos a un gran grupo de seres que, incapacitados para actuar o tomar decisiones en sus relaciones interpersonales, se dedican a publicar sus dudas, satisfacciones y desagrados emocionales, sexuales o familiares con el resto del mundo. Entre sus miembros se cuentan muchos gays de clóset, bisexuales necesitados del show-off y heterosexuales altamente frustrados. De cuando en cuando son divertidos.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul style="font-family: verdana;"&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;El "Computín rabioso": &lt;/span&gt;Acá fácilmente ubicamos a muchos de los primeros usuarios asiduos de Twitter. Aunque mucha de su comunicación gira en torno a plataformas computacionales que ni su puta madre entiende, de repente se vuelven humanos y -a veces- hasta resultan agradables.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul style="font-family: verdana;"&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;El "one-hit-twitter": &lt;/span&gt;Grupo por demás copioso en el que hallamos a mucha gente que no entendió un pito de cómo usar el twitter o simplemente le pareció inútil porque no supo añadir a sus amigos. También aquí aplican todas las cuentas "temporales" que generan los políticos, los "famosos" y los restauranteros de tlalpan que fueron estafados por el siguiente grupo.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul style="font-family: verdana;"&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;El "Experto en Social Media": &lt;/span&gt;Este muy particular grupo de engendros está conformado por seres cuya vida real suele ser bastante pusilánime. En retorno, su vida virtual es copiosa y excitante. Su conocimiento  -casi siempre- apenas mayor a la media de Twitter y otras herramientas virtuales los lanzó en una búsqueda frenética de identidad. De ahí que ejercen como "gurús" para muchos, a pesar de que el 98.5% de todo lo que "tuitean" está, absurdamente, relacionado con Twitter o cualquier otra "curiosidad" virtual. Son particularmente patéticos pero -en algunos casos- logran convencer a muchos incautos de que saben "algo" acerca de lo que sea.&lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;ul style="font-family: verdana;"&gt;&lt;li&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;El "Nihilista codependiente virtual": &lt;/span&gt;En este heterogéneo grupo se encuentran los contados personajes que no dependen pero sí dependen del medio para lanzar su mensaje. En su favor podemos decir que TIENEN un mensaje y que el mensaje en cuestión no siempre redunda en el medio, la coca-cola o su vasto conocimiento sobre nada. Son capaces de mostrar distintas caras según su estado de ánimo, lo que los hace menos robóticos y lineales que el resto, aunque de pronto abusen del medio y terminen exhibiendo cosas que ni sus mamás hubieran querido saber. Su principal valor es que, sin dejarlo, de cuando en cuando saben despotricar del medio. Y que, cuando quieren, pueden ser todos los anteriores sin dejar de ser ellos mismos. &lt;/li&gt;&lt;/ul&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No hace falta que diga en cuál de los estereotipos me ubico a mí mismo. Y no hace falta tampoco decir que el resto de los usuarios de Twitter, son simples "bots" programados para venderte al partido verde, las chichis de Britney Spears, algún tipo de noticia inútil o todas las anteriores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco profundizaré sobre lo absurdo que me resulta notar cómo tanta gente deja de ser gente si no la conforman sus consumos. Desde el ejercicio frenético hasta la Coca-Cola que llueve clichosísimamente (sic) sobre sus bocas abiertas. Desde su profundo sentido de la bisexualidad, entendida como una moda que hay que exhibir torpemente, hasta su profundo amor por McLuhan y el medio (Twitter) que se superpone al mensaje (Propio).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alguien debería decirles a todos ellos que la Cocacola es rica y nada más. Y que ser bisexual está chido si no necesitas que nadie lo valide. Y que el medio no es el mensaje. Es meramente el masaje. Cuyo final feliz -o infeliz- pones tú mismo. Si puedes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ya. Snif.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-9165769619277561519?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/9165769619277561519/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=9165769619277561519' title='13 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/9165769619277561519'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/9165769619277561519'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2009/06/twitter-la-pesadilla-globalizada.html' title='Twitter: La pesadilla globalizada.'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>13</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-5014217039504672372</id><published>2009-06-10T03:14:00.003-05:00</published><updated>2009-06-10T03:47:18.843-05:00</updated><title type='text'>La futilidad de lo aleatorio.</title><content type='html'>De alguna manera, probablemente aleatoria y biológica, el ser humano se convirtió en una entidad regida por el lenguaje. De eso, hace mucho tiempo. Pero son tantas y tantas las generaciones que han sido engendradas bajo el poder de otorgar nombres, que ya ni sabemos cuántas deberíamos nombrar. Primera ironía: El poder de nombrar lo infinito, y sin embargo, persistir en las ganas de enumerarle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos empecinamos en nombrar, y luego lo llamamos naturaleza humana. Nacidos sabiéndolo, crecemos entusiasmados con fantasías que no tienen perímetro ni posibilidad. Dios, para algunos. Santa Clós, para otros. Horóscopos y Zodiacos acompañan nuestro tránsito hacia la edad adulta. O a veces, incluso, la ciencia. Todos nombres para explicar otro nombre, aún más absurdo que sí mismo: La realidad de lo aleatorio. La aleatoriedad. The randomness. Or the futility of its very thought.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Evidentemente resulta frustrante aceptar que no hay una explicación para nada de lo que nos rodea. Siempre es mejor poder acudir a nuestros porqués de temporada. Es que es el clima, es que es que soy Tauro. Es que Darwin nos hizo capaces de abstraer y nombrar: Ni madres. No sirve para nada. Somos la especie intergaláctica de hormiga rabiosa que vino con la misión avanzada de nombrarlo todo. O no. O quizás, no somos nada. ¿No será eso precisamente lo que nos aterra?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie, sino el ser humano, tiene mayor injerencia o responsabilidad en la explosión demográfica que nos ha llevado a nacer en donde nacimos. Somos tantos y queremos ser tanto mucho, que por ello nos aterra equivaler lo mismo que cero. Pero no hay problema: para eso está la realidad sociopolítica. La necesidad de trabajar. La naturaleza olvidadiza de los pueblos y las sociedades. Basta echarse un clavado en cualesquiera de ellas, para desvanecerse en una multitud amorfa que algunos llaman solemnemente "historia": Y está bien. O mejor dicho: Es necesario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El problema -mi querido Watson- es que una vez que has atisbado el otro lado del camino, no existe retorno posible. Si eres esclavo de tu propia angustia existencial -y nada parece calmarla- tú sólo cálmate: Nada la podrá calmar (sic).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como un libro malhecho de Carlos Castaneda, yacemos multitudinariamente en la misma certeza: No existe cura para la ansiedad de poner nombre a las cosas. No hay manera de librarse de la tarea de querer librarse de la tarea. El lenguaje es un laberinto circular cuyo rumbo y salida está sólo en sí mismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desnudos, absortos, ciertos de que no seremos supermán, Mozart o ningún otro estereotipo que alivie nuestra ansiedad egóica, transitamos como zombies sobre la vereda de los tibios. Y salimos a trabajar, con la neurosis bien puesta, y el afán de que mañana&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y sólo mañana (aunque tal vez pasado)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;quizás o perhaps, o precisamente puede ser que mañana&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;es el día que esperamos eso mismo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;pero -claro- sin esperar nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-5014217039504672372?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/5014217039504672372/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=5014217039504672372' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/5014217039504672372'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/5014217039504672372'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2009/06/la-futilidad-de-lo-aleatorio.html' title='La futilidad de lo aleatorio.'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-6481445553845183059</id><published>2009-06-07T04:54:00.013-05:00</published><updated>2009-06-07T06:10:06.455-05:00</updated><title type='text'>Ciudad sorpresa.</title><content type='html'>Esta fue una de esas noches en las que te encuentras a ti mismo mientras hablas. No es cuestión de la charla o el aderezo omnibulante que le otorgan el alcohol o los recovecos de adjetivos: Hablo de cuando realmente te hallas construyendo posturas (intelectuales, no vayan a pensar) que antes -a pesar de ser tuyas- te eran desconocidas o simplemente inconexas. Conforme las palabras salen de tu boca, tú te escuchas a ti mismo pensando ordenadamente. Y luego asumes tus propias reflexiones, y sí -quizás- te sorprendes de lo simples y atinadas/subyacentes que te resultan, toda vez que ya las has emitido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para que ello ocurra -claro está- es necesario que el interlocutor te adjudique todos esos adjetivos. Cuando eres sólo tú el que los impone, probablemente estaríamos hablando de una peda ególatra como tantas, o de un brote de autoaceptación súbita y propiciada por ciertas drogas, o -simplemente- por una muy buena semana (en general).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, no todos los días uno repara en explicar lo que supone que es la historia de "México", desde la conquista hasta la globalización, y con tan poquitas palabras. Y cuando el interlocutor es un cuasiturista absolutamente atento a tus debrayes estructurados, uno suele poner especial empeño en mantener el nivel de asertividad (sí, con "S") lo más alto posible.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que resulta extraño reflexionar -públicamente- acerca de un país tan surreal como este (mío y de quién sabe cuántos más). Y resulta -también- demasiado fácil recurrir a las etiquetas, y dejarlo todo en una aproximación -tipo bosquejo facilista de Miró- a todo aquello que conforma la razón por la cual los mexicanos somos tan absurdos, inexplicables y -a su vez- atractivos para los espectadores ajenos a nuestra idiosincrasia. Claro que se puede decir que somos un pueblo multicultural y por ello complicado. O que nuestra mezcla demográfica es la causa y el efecto de esa total destornilladería cultural que nos hace tan absurdos. Pero no es así.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;México es un acto de fe dibujado sobre sí mismo: Un malabarista bailando en la cuerda floja que une dos acantilados que separan -a su vez- un par de ecosistemas totalmente antagónicos, para colmo. O más fácil, si se quiere: Un abanico-cliché de contrastes y diferencias que añoran -rabiosamente- ser descritos. O mejor aún: una narrativa que cuenta eso mismo: la añoranza de la descripción, la necesidad de nombre, la explicación de un Octavio Paz que ironizaba sobre sí mismo, mientras ironizaba sobre todos los demás. Ese país en búsqueda perpetua de mejores nombres (y que no de mejores hombres), pero que alcanzó siempre -de una u otra manera- sus oscuros y necesarios objetivos que nunca tuvieron rumbo. México: Siempre fiel. "México": Siempre lleno de "méxicos". Ilegible pero inspirador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este contexto en el que lo multicultural resulta prodigioso, yo me atrevo a decir que en el caso de mi México es precisamente lo contrario: Ha sido -precisamente- esa diversidad de razas, pueblos, destinos manifiestos y supuestos poderes la que nos ha llevado a ser conquistados por un prodigioso pescador de ríos revueltos (alas, señor don Cortés), y luego por todos los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y fue (y es) esa persistente disonancia -muy remunerable- la que esos mismos pescadores subsecuentes, desde don Cura Hidalgo hasta don Fecal, han sabido convertir en un mito harto provechoso: El mito de México. El mito de los mexicanos y nuestra surrealidad seductora. El caparazón que sobrevuela nuestra primigenia versión de la Cenicienta latinoamericana: El lugar en el que no hacen falta revueltas, ni muertos, ni extraviados para "sentir" el "progreso".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que no se me malentienda: Como ya lo he dicho muchas veces, encuentro adorable -e incluso adictivo- el hecho de vivir y "montarme en los lomos" de una ciudad como el D.F. Recurriendo una vez más a la eterna analogía, asumo que ser chilango y estar enamorado de la Ciudad de México equivale a engancharse con la mujer más complicada que has podido -medio- saciar en toda tu -insulsa- vida. Todas las otras entelequias de mujer/ciudad/camino resultan entonces sumamente predecibles. O quedan chicas. O terminan siendo tan domésticas como tu "street wisdom" (sabiduría callejera) te lo impone.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y, sin embargo, asumir semejante grado de chilanguedad (o chilanguez, o chilangonería, o chilanguismo -who knows-) supone muchas y muy profundas facturas:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esa consecuencia es -curiosamente- casi esotérica: Descifrar esta ciudad implica nunca volver a encontrar un "camino a casa". El dichoso ejemplo de "casa" termina siendo siempre otra cosa: Muchas veces es sólo la ansiedad de permanecer buscando -casi perdido- mientras esperas imberbe eso que, se supone, es la "nueva cara" de la misma casa. Es este un laberinto metamórfico infestado de seres que desean profundamente tener nombre. Nombre y -además- que sea propio: Significado, destino, apellido y -si se puede (¿por qué no?)- también un final predestinadamente feliz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo no amar semejante incertidumbre-bien-delimitada? ¿Cómo anclarse a cualquier otra megalópolis prolija del primer mundo, cuando queda claro que el "bien vivir" anula siempre los contrastes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Multiculturalmente loca. Racista y clasista como pocas. Inacabada tanto como inacabable: No puedo dejar de no-amarla (cosa que no es, ni de lejos, igual a odiarla).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abrázame, hoguera. Incinérame, PINCHE laberinto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que mi desprecio exacerbado a toda adhesión política-pendeja que casi siempre te habita, nunca me haga abandonarte. Y que mi deseo neurótico de normalidad, no lo haga tampoco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O al menos no del todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O cuando menos no siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-6481445553845183059?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/6481445553845183059/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=6481445553845183059' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/6481445553845183059'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/6481445553845183059'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2009/06/ciudad-sorpresa.html' title='Ciudad sorpresa.'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-3899938068158378333</id><published>2009-04-30T17:11:00.006-05:00</published><updated>2009-05-01T05:40:16.371-05:00</updated><title type='text'>Epicentros II: La ciudad amordazada</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;One FLU over the cuckoo's nest: Atrapados sin salida. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Mi ciudad de tibios tiene la boca tapada. Mi país de ambivalentes está paralizado por la maquinaria de la mordaza. Atado por un miedo racional, aunque inexplicable. Un terror estúpido a morirse en el tintero. (Y es que, si gran parte de tu vida todavía no se consuma ¿qué tanto puedes perder?)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi país de automedicados, mi colonia de vendedores ambulantes y taqueros líricos. Mi calle de edificios plagados de cicatrices: Todos juegan, atentamente, la misma sinfonía de terror y de resguardo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El tapabocas -finalmente- se ha materializado. Lo que 500 años de sumisión habían concebido como una realidad puramente metafórica, hoy es perplejo pedazo de tela azul (placebo) que se acomoda y estira sobre las bocas de millones de nosotros: La eterna mordaza, la sonrisa tras escondrijos, el gesto velado y la hipocresía de la máscara epidemiológica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tímidos espectadores del "enciende la peste/apaga la peste", los chilangos guardamos un ramadán cibernético, una vida cuasifuturista detrás de la pantalla, enganchados como nunca al internet o la caja idiota, que con los ratings por los cielos nos sigue alimentando con la papilla estupidizante del terror y el amarillismo. Y nosotros, temerosos de morir sin haberlo vivido todo, nos quedamos quietecitos: atentos únicamente a lo racional, y acordándonos de nuestro cuerpo cada que hace hambre, o hay que desechar lo ingerido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;He salido a la calle unas cuantas veces desde que este cataclismo abstracto estalló en locación aún indeterminada. Nuestra ciudad, súbitamente ordenada y obediente, transita montada en un estupor surrealista, sin ambulantes y sin gritos, sobre una armónica carretera de especulaciones e histeria muda. Los amigos se sugestionan y cada ardorcillo en la garganta es una señal de alerta o un momento de contemplación y duda: ¿Me estaré muriendo? ¿De verdad seré yo el elegido por esta peste informática? ¿Viviré para contarlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me pregunto si la guerra del golfo o el 9/11 provocaron situaciones similares. Me pregunto si la "doctrina del shock" de la imponente Naomi Klein es una hipótesis plausible para explicar esta metamorfósis súbita de la geografía urbana. Me pregunto si valdrá la pena engancharse al cateter informativo y continuar en un encierro que cada hora se vuelve más tedioso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mezcal sigue casi intacto sobre la mesa del comedor. Carstens habla en la televisión sobre la gripe porcina y jura no haber tenido nada que ver con la recombinación genética del virus (ni él ni su esposa, la pájara Peggy, tienen tos alguna). Nuestro secretario de salud, connotado médico de provida, todavía no ha sugerido que nos abstengamos de respirar para no contagiarnos del virus. Y Calderón, jocoso como siempre, nos sugiere comer puerco para expiar a la industria del marrano volador (Carstens on a jetpack).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Philip K. Dick imaginaba escenarios  aPORCAlípticos, hace ya unas cuantas décadas, no contaba con el elemento surrealista del híbrido chilango. Un imaginario frankensteiniano, como el propio virus, y en el que el encierro ha puesto énfasis y acento en esa deliciosa y epidémica locura de vivir...en la Ciudad de la Fluria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguir esperando, pues.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-3899938068158378333?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/3899938068158378333/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=3899938068158378333' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/3899938068158378333'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/3899938068158378333'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2009/04/epicentros-ii-la-ciudad-amordazada.html' title='Epicentros II: La ciudad amordazada'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-5941485947347790815</id><published>2009-04-27T23:28:00.006-05:00</published><updated>2009-04-28T04:00:30.163-05:00</updated><title type='text'>Epicentros.</title><content type='html'>Por si la epidemia de influenza no fuese suficiente, el dios cristiano decidió recordar a sus feligreses chilangos -y de paso a sus detractores también- su infinita lección de amor y piedad, propinándole a la ciudad un terremoto de 6.0 grados Richter (5.7 según los instrumentos mexicanos, que en últimas fechas tienden a maquillar cifras -paradójicamente- a la baja).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Obligados por la necesidad -y la necedad- muchos tuvimos que salir a la calle. en manojos multitudinarios escasamente recomendables por la OMS, para escapar del pánico telúrico y luego -inmediatamente- acceder al epidemiológico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Somos el epicentro del apocalípsis. El corazón del mal. El ojo del huracán que se llevará el mundo. La raíz del bien &lt;span style="text-decoration: underline;"&gt;bautizado por &lt;/span&gt;&lt;a href="http://instantesdistantes.blogspot.com"&gt;Renato&lt;/a&gt;, Aporcalípsis.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El que nace y crece en esta ciudad siente que cabalga en el lomo de los cancerberos del infierno. Acostumbrado al terremoto, a la tragedia, a los contrastes, hoy el habitante de este limbo polimorfo está preocupado. Y por justa razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, no todo es oscuridad o incertidumbre. El terror de morir suele hacer a la gente resignificar su experiencia de vida. Valorar fugazmente, con una puntualidad cinematográfica digna de su propio cliché, lo importante que es vivir y gozar de la vida. Un hedonismo-golpe-de-realidad que sólo sobreviene cuando el mundo se está derrumbando.  (Y es que, cuando lo piensa más de dos veces, resulta un tanto patético temerle la muerte cuando la vida no te satisface).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es así que la epidemia no sólo ha desatado la tranquilidad en las calles, el silencio en las tardes, la hueva como un opiáceo favorecido por el gobierno, aterrado de su propia negligencia, sino que también la gente se toma más de 2 pensamientos al día, y en ocasiones se declara el amor, la amistad o la simpatía con la menor provocación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Como en un cuento de Boris Vian, en el que la ciudad está cubierta de niebla y limo, y todos -ciegos como en otra historia posterior de Saramago- vencen su miedo a no verse y comienzan a tocarse, la ciudad está afinada en otra nota. Salir a la calle es una aventura. Ir al supermercado es una experiencia extrema. Besar a tu mujer, cuando llega del trabajo, es un acto de riesgo mortal pero con un sentido implacable. Imposible no hacerlo, más cuando el mundo se tambalea en su tripié de entelequias progresistas, líderes tuertos y futurismos esperanzados por la propaganda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coquetear en la caja registradora es un acto doblemente clandestino y canibalístico, y por eso, imagino, la chica del supermercado, como el resto de la ciudad, parecen algo desatados por compartir más de un par de miradas de desprecio con sus semejantes. La gente quiere hablar. La gente se habla, se cuenta cosas y se solidariza. Extraño de ver. Más extraño aún, de vivir. Una especie de Amelie meets 28 days later que no me había tocado ver en la edad adulta, pero que recuerdo de 1985, a pesar de que los terremotos ocurren en minutos y las epidemias tienen este elemento de suspense tan desagradable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así, empujados al pánico por una recombinación genética que sólo podría haber empezado en un sitio tan desorganizado -y libre- como es el México profundo, navegamos a la deriva en espera de las cifras correctas, las muertes finales, la hora de salir a la calle.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojalá que alguien tenga una gran idea y -cuando todo esto acabe, si acaba bien- se organice una gran fiesta. Que se honren a los que mueran -o muramos, si nos toca- y que celebren los supervivientes. Y cuando pase el bailongo y se curen todos la cruda, ojalá que los mexicanos se tomen esos mismos dos pensamientos para indagar en los porqués y en los cómos. Y que los negligentes se vayan. Y que los que esconden las escasas 3 millones de dosis de antivirales disponibles en el país, paguen lo que deben. Claro, todo ello después de la fiesta, como en un cuadro de Shakespeare en el que nadie se espere el final.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Será curioso ver a la gente volver a su habitual pudor o a su habitual desprecio juicioso. O quizás, aún mejor, verla no volver. Verla caminar por otra vía y, en el universo del esperanzado,&lt;br /&gt;cambiarle el rostro a este país de máscaras y cicatrices, tan hermoso y también, tan en peligro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salud, esta vez con más sentido que nunca.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-5941485947347790815?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/5941485947347790815/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=5941485947347790815' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/5941485947347790815'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/5941485947347790815'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2009/04/epicentros.html' title='Epicentros.'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-4528780359565742624</id><published>2009-03-21T01:24:00.016-06:00</published><updated>2009-03-21T06:20:39.589-06:00</updated><title type='text'>Es cara musa. (Disculpa en siete tiempos)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;"...the time to hesitate is through. No time to wallow in the mire..."&lt;br /&gt;"Light my fire", The Doors.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:verdana;" &gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Suponer musas implica suponer inspiración. Suponer inspiración necesariamente implica suponer creación, creatividad o arte -quizás incipiente o quizás genuino y oriundo de los fondos más intestinales del alma- pero supone, desde donde se le mire, algún resultado de semejante&lt;span style="font-style: italic;"&gt; "musografía"&lt;/span&gt;. Suponer esa relación biunívoca (y muchas veces también equívoca) implica la posibilidad de un retrato: la musa multicolor que se adjudica ese carácter inspirador, y el retratista -(a)normalmente perturbado- que se atreve a trazar el pedestal y el caballete. El lienzo y el pincel, siempre limitado por sus propios demonios, pero que ineludiblemente dibuja -siempre a posteriori y en franca y subjetiva interpretación- aquello que mira con unos ojos que toma prestados de las deidades y los arquetipos que gobiernan el mundo de las ideas. Así se pintan, al parecer, los óleos del tiempo presente. Y sin embargo, suponer que alguien pinta es suponer que dice algo. Y tanto peca quien dibuja el mar como quien se asume tan grande como el mar mismo. Y pecar, en mi mundo de entelequias ineludibles, es lo que le otorga sabor a la vida. Y más aún si uno peca de querer concebir el mar en ciertos ojos (o ciertas musas). O quien peca de mirar el mar en alguien. O quien peca de retratar el mar en cualquier fotograma (y si no me creen, pregúntenle a Palomar (Italo Calvino, 1984).  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:verdana;" &gt;II.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Resulta caro arrejuntarse con semejante dialéctica. Siempre hay facturas inesperadas, cobros indebidos, quejas sin fundamento. Y es que mientras el retratista dibuja, la musa se deconstruye en cada trazo. Pedazo a pedazo la musa transita desde la utopía hasta el lienzo. Y en ocasiones el lienzo no es lo suficientemente grande, o lo suficientemente fuerte o lo suficientemente lienzo para soportar el tamaño de semejantes ideas. Y en otras, las más, es el pintor el que carece de colores y de palabras. O simplemente transcurre al mismo tiempo en el que dibuja a la musa que, mientras es dibujada, se despoja de su cascarón idílico, cacho a cacho, y entonces, al momento de trazar las últimas pinceladas, la musa no lo es más, y bajo esa piel de torbellinos aparece un esqueleto tan frágil como las propias suposiciones primigenias del autor. Y entonces, aturdido por la cualidad humana de su diosa, el pintor se descalabra en el camino, y acaba por ser más leal al lienzo, o al pincel, o a sus propios ojos, que a la musa misma. Débil, pusilánime y trastocado, se enamora de sus propias figuras en lugar de atesorar el poder de aquello que fue capaz de originarlas. Condición terriblemente humana: Uno suele amar más al amor mismo, que al objeto filosófico que lo provoca.  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:verdana;" &gt;III.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Me ha pasado ya en varias ocasiones: Hallarme entusiasmadísimo con una fantasía que recubre la piel de una mujer de carne y hueso. Sabiendo de antemano que si no se come uno la carne, como dirían las abuelitas, no hay postre. Y entonces deconstruyendo a la musa en pedacitos de palabras. Haciéndola en frases inesperadas. Recreándola en oraciones que podrían hacerla tiritar un momentito. Atesorando esa capacidad de hacer temblar cualquier cosa. Y luego, muchas veces sin siquiera llegar al entremés, viendo a la musa partir &lt;span style="font-style: italic;"&gt;forever and ever&lt;/span&gt;. Luego de alguna confesión impostergable. O tras un par de apariciones del demonio cavernícola. O incluso luego de una "confrontación" "pseudorealista" con esa "pseudorealidad" que todos -siempre- suponemos. (¿Y qué no "realidad" es siempre un término subjetivizado hasta el hartazgo?). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:verdana;" &gt;IV.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Solía culpar a la musa, hace -lo que parece- mucho tiempo. Pensaba que la musa no era tal, y que tras verla en plena desnudez emocional -o cagando a las 6 de la mañana- perdía todo su encanto, y entonces, finalmente, no era tan musa como yo creía. Luego, ejercitando una autocrítica que muchos creen imposible en mí, salté hacia el otro lado. Culpé al pintor, o sea a mí, y lo culpé porque es muy fácil saberse insoportable y tóxico, siempre y cuando uno se esmere en serlo. Deduje que toda esa desacralización de mis musas era culpa mía y solo mía. Me supuse un "desmusificador" -valga el terminajo- capaz de convertir en carbón podrido al más extático diamante de su majestad la reina de Inglaterra. Un Rey Midas travestido e invertido. Un sátiro capaz de convertir en mierda &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;el oro&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;, o la poesía en canciones frenéticas de alguna banda sinaloense de medio pelo. Y persistí, abrazado a esa firme y egocéntrica idea, hasta que caí en cuenta de que semejante poder le es ajeno a cualquier hombre. Y que yo, por muy superlativo que quisiera sentirme respecto a cualquier cosa, soy realmente eso: un hombre que es un homínido que es un primate sobre-evolucionado y diosificado pendejamente a partir de palabras e intestinos. Un ser tan equívoco y vulnerable como cualquier otro. Un edificio malhecho de palabras e historias e histerias, y sonidos guturales y gases -nada nobles- que brotan cuando por la tarde me tomo la libertad de ingerir camarones crudos sin estar igualmente crudo y despedazado por mi estilo de vida. Un pinche humano (demasiado humano, snifzschie) incapaz de romper una coraza cualquiera. Ni siquiera de albanene, salvo cuando la coraza no es tal, o cuando su contenido es menos alba y más nene. Capaz de derribar murallas cuando las murallas son un juego. Y un juego es siempre de dos (o más). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:verdana;" &gt;V.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Me pregunto si entonces debiera realmente disculparme con mi pasado para poder -verdaderamente- abrazar ese futuro menos "odiante" al que pretendo perseguir. Me cuestiono la validez de disculparme por ser el "yo mismo" que he sido antes, con el puro afán de satisfacer un reclamo -probablemente válido- de alguien que ha sido afectado por las mismas (malibuenas) decisiones que me llevan a teclear esto mismo que estoy tecleando ahorita. O lo que escribí hace una semana, movido por la certeza de que la vida se termina casi siempre abruptamente y que es mejor estar preparado para sentirse un dos por ciento menos insatisfecho a no hacer nada en lo absoluto. Ahora, cuando estoy consciente de que debo desterrar cualquier odio a sabiendas de que es una inversión estúpida y que casi siempre acaba en los terrenos de la cartera vencida. Ahora, cuando sé que probablemente amé todo aquello que (digo que) odio y que perseverar sobre esa fantasía es tan absurdo como tejer sombreros para los lápices y las plumas. Estúpido, irrelevante, tan inútil como amar el amor y las propias ideas, en lugar de amar a las personas y sus siempre impredecibles maneras de torcer el destino, para "bien"(mal) o para "mal"(bien). &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;VI&lt;/span&gt;.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Es así que entonces accedo y lo digo a pulmón abierto (si no es que lo dije antes y muchas veces, porque finalmente sé que soy un animal de perdones, perdonzotes y perdoncitos): Lo siento. Quienquiera que sea el remitente. Quienquiera que sea el próximo afectado. Quienquiera que termine siendo la próxima persona al la que "insulte, ponga "apodos" y confronte con la que -según yo- sea su "realidad". Lo siento y de verdad, lo siento muchísimo. Siento y resiento todo aquello que pueda haber calado en su cualidad de musa, primero, y de persona, segundo pero importantísimo. Me reconozco visceral e impertinente. Y reconozco, también, que casi nunca suelo arrepentirme de la lógica impertinencia que represento al (tratar de) ser yo mismo. Normalmente, mi cruda moral ocurre cuando permanezo autista y me pierdo de la fiesta (en lugar de arruinarla). Pero hoy, a sabiendas de que ciertamente he contribuido a hacer mierda algunos minutos de ciertas "musas", me arrepiento por ello. Y pido un gran y verdadero perdón.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:verdana;" &gt;VII.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Pero que quede claro: No pido perdón por haber retratado o bebido de ningún arroyo de fantasías sempiternas y pendejas. No pido perdón por ser yo mismo salvo cuando eso haya limitado el "ser yo mismo" de otros. No pido perdón por retratar, mal o bien, cosa alguna. Ni pido perdón por los arrebatos o las impertinencias &lt;span style="font-style: italic;"&gt;per se&lt;/span&gt;. No puedo renegar de mis vísceras ni de mis entrañas. No puedo ahogarme en la noción de que "debí haber sido prudente" cuando no lo fui. Pido perdón a la musa y a la cara -carísima- factura que le significó serlo. Pido perdón a su piel y a sus tripas. Pido perdón a sus ojos -probablemente tan bellos como el musismo lo requiere- por no haber pintádola bien, en primera, o por haberle arrebatado demasiada belleza platónica, en segunda. Pido perdón por cualquier ridículo que no haya sido el mío. Pido perdón por no entender, en determinado momento, que no todos viven en mi propio timing y por creer &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;estúpidamente &lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;que lo hacían. Pido perdón por los besos dados o no dados, a tiempo o a destiempo. Y pido perdón por lo que venga. Pues ya sé que aunque hoy me quedan claras muchas cosas, también estoy conciente de que asumir avances implica recibir nuevos riesgos. Y que por eso el último amor y la última musa (o ambos, cuando aplica), es siempre el más difícil. El más desgastante. El más tremebundo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Porque, como diría Vito Corleone o los mismísimos Sopranos, "Once when I thought I was out, they pulled me back in". &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Y seguramente, muy a pesar de mí, volveré a equivocarme. Y perdón por eso, también. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;Salud. &lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-4528780359565742624?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/4528780359565742624/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=4528780359565742624' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/4528780359565742624'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/4528780359565742624'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2009/03/es-cara-musa-disculpa-en-siete-tiempos.html' title='Es cara musa. (Disculpa en siete tiempos)'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-5237857628695347142</id><published>2009-03-10T04:56:00.002-06:00</published><updated>2009-03-10T05:05:33.318-06:00</updated><title type='text'>Reminder</title><content type='html'>Sobre el último hálito de mi padre extinto, creí jurar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensaba entonces, bajo las pestañas de un casi niño de 20 años, cómo es que odiar cualquier cosa no tiene mayor sentido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Juraba, sobre el cuerpo yermo de un padre agonizante -el mío- que no malgastaría otro minuto odiando cual si hubiera una oportunidad de repetirlo todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobra decir que mis promesas se esfumaron tan pronto como la memoria. Volví a odiar -sí- y volví también a jurar sobre otros cuerpos igualmente yermos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me confieso estúpido y repetitivo. Memorioso pero igualmente falaz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé a dónde me llevará la vida. Rectifico: Sí sé. Terminaré muriendo. Yermo o súbito. Tácito o cínico. Muerto, al fin y al cabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay días que imagino cómo será el último aliento. Hay días, también, en que no me doy tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acontezco. Luego la memoria me asalta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recuerdo que es fútil odiar, tomarse en serio, respirar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay tantos perdones que quisiera pedir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tantos otros que ya no me acuerdo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Prosigamos, pues: Ya sabemos que morir es lo único cierto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-5237857628695347142?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/5237857628695347142/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=5237857628695347142' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/5237857628695347142'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/5237857628695347142'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2009/03/reminder.html' title='Reminder'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-7101891133290184093</id><published>2009-02-13T02:01:00.004-06:00</published><updated>2009-02-13T02:05:15.244-06:00</updated><title type='text'>I've got a bike (you can ride it, if you like...)</title><content type='html'>No me tiemblan las piernas cuando asumo mi condición de ciudadano de la mediocridad. No me aterra perder partidos de futbol. No me emputa corroborar que mi madre es puta: Mejor aún. Wish she's having a great time at it.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Ignorance is bliss, indeed. For i've known it all, yet scarcely loved few."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy me trepé a una bicicleta out of the blue. Y por "out of the blue" quiero decir que me trepé a la bicicleta sin ningún plan preconcebido de dar vueltas en el parque. Simplemente ansiaba fumar, y no había cigarrillos en el lugar en donde estaba. Y luego, automáticamente, solicité mi boarding pass para la bicicleta que yacía atónita y dormida mientras reposaba sobre el árbol aledaño. Y luego la tomé y la anduve con toda la indiscreción posible. Tenía cerca de 10 años de no subirme a semejante bestia bicéfala (y bucéfala), dada mi condición de pensador sedentario, güevón, y -además- malpagado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero lo hice. Y -aunque con cierto temor que no puedo negar- lo hice sin desparpajo alguno. Y la monté de igual manera. Y tras la primer pedaleada, entendí ese viejo dicho que asevera cómo es que resulta imposible olvidar el andar en bicicleta, entre otros placeres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tras dos titubeantes virajes -súbitos- de manubrio, volví a entenderlo todo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobra decir que desestimé mi propósito (inicial) durante un buen rato, mientras le daba dos furtivísimas vueltas al parque México de las 11 de la noche.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que reconvenirse con las bicicletas es como reconvenirse con un amor perdido (salve marihuana, je). Pues tras un par de pedaleadas (o debiera decir pedaleos, no sé) me sentía nuevamente on top of the situation. Y por eso me la llevé a dar la vuelta al parque. Y por eso salí del parque, con total desparpajo, y al lado de la eterna patrulla que cuida -no se qué- en la esquina de Sonora y Parque México, me bajé estruendosamente del susodicho parquecillo, y encaminé hacia los Camel "regulares"(adjetivo plagiado al dependiente de la tienda).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ya. Luego de alcanzar el bendito OXXO y hacerme de los pitillos que seguro me acabarán matando, volví hasta la mesa de donde había partido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Allí se hablaba del paradigma capitalista, etcétera, y por tal se entendía el usufructo que no tiene propósito. Y se hablaba también de cómo agredirle y de cómo modificarle en estos tiempos de oportuna crisis. Y también se elucubraba en el cómo hacer algo con esa futilidad que supone la existencia. (Ay, nomás)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se hablaban palabras mayores, debo decir pa no pitorrearme. Y se hablaban de buena manera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, yo, como cualquier otro niño, seguía exultante y excitado tras mi paseo en bicicleta. Seguía sobre la calle y sobre el parque. Seguía sobre los pedales y sobre el -otro- presente que ya se había marchado (aunque no de mi cabeza). Seguía embriagado de nada. Muriendo y revolcándome en el paladeo total de un puto estornudo bicicletero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y seguía sabiéndolo todo (pa mi desgracia). Sí -but ignorance is bliss- y para ignorancias no había otra que la mía, yo seguía valientemente absorto (cual Rolando el Rabioso -Salmón-) en la perplejidad que sólo da el desembarazarse de uno mismo y sus tortuosas costumbres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la ligereza pedaleante del niño que no mira otra cosa que la inmediata: La del no saber, valientemente y sin escalas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La de la poesía. La de la eterna -pero necesariamente inmediata- poesía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah, qué ganas de volar (otra vez). Qué ganas. Qué. &lt;photo 1=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/photo&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_srQIfMDg140/SZUpJswYrtI/AAAAAAAAAI4/iW_C6ioM-Pw/s1600-h/mundanal.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 295px; height: 221px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_srQIfMDg140/SZUpJswYrtI/AAAAAAAAAI4/iW_C6ioM-Pw/s400/mundanal.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5302189382908292818" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;photo 1=""&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/photo&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_srQIfMDg140/SZUpRuIMkmI/AAAAAAAAAJA/8jCZHEGlfy4/s1600-h/es+polvo.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer; width: 400px; height: 300px;" src="http://2.bp.blogspot.com/_srQIfMDg140/SZUpRuIMkmI/AAAAAAAAAJA/8jCZHEGlfy4/s400/es+polvo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5302189520715551330" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;photo 1=""&gt;&lt;br /&gt;(Some great Pink Floyd song to portray the mood)&lt;/photo&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-7101891133290184093?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/7101891133290184093/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=7101891133290184093' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/7101891133290184093'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/7101891133290184093'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2009/02/ive-got-bike-you-can-ride-it-if-you.html' title='I&apos;ve got a bike (you can ride it, if you like...)'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_srQIfMDg140/SZUpJswYrtI/AAAAAAAAAI4/iW_C6ioM-Pw/s72-c/mundanal.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-2607407221649119791</id><published>2009-02-04T20:51:00.001-06:00</published><updated>2009-02-04T20:51:48.081-06:00</updated><title type='text'>Nombrar sin ruido</title><content type='html'>Hay días que me levanto con la rodilla izquierda, y la ciudad me desagrada. El ruido que de pronto arrulla, el puesto de jugos que otras veces me parece suculento, el asfalto y el vibrato trémulo de la corredera y el estrés: Todo me desagrada, sin razón aparente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El significado de las ciudades escapa a mi entendimiento. Comprendo que son resultado del hambre económica del pueblo humano. Comprendo que nos gusta estar juntos -y más aún- arrejuntarnos como en el metro. El sentido de multitud que da significado a las horas y a las rutinas. Una extrañísima conformación de atmósferas colectivas que buscan otorgarle un espacio acotado y sencillo a la individualidad, eso -también- puede llegar a quedarme claro (alguna mañana sin jugo y con rodilla izquierda).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las ciudades -las visibles, no las de Calvino (al menos no todas) - parecen estar hechas para remediar el silencio. O no el silencio, sino más bien la angustia ominosa que se nutre de la ausencia de ruido humano. Esto porque en los pueblos la gente suele afirmar -categórica y orgullosa- que "no hay nada de ruido" y "todo está tranquilo". Sin embargo, esta es una afirmación que normalmente proviene de las bocas de los exiliados de las ciudades. Los que nacen, crecen y viven en los pueblos, reconocen otro tipo de partitura vivencial. Encuentran el ruido dentro de frecuencias más pequeñas, y saben discernirlo de otros ruidos. Una agudeza impensable para quienes pasamos la mayor parte del tiempo sometidos a los decibeles intransigentes de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estos amados y odiados monstruos de hacinamiento proveen sentidos predigeridos a los momentos cotidianos. La constricción de significantes en sus paredes pintarrajeadas o impolutas. Sus señales claras o borrosas. Su semiótica universalizada a punta de gritos y madrazos: Todo tejido como un río de ruido simbólico sobre ruido físico. Ruido que -como bien sabemos- se vuelve costumbre y -en ocasiones- hasta se añora.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las ciudades, paradójicamente, existen para diluir el pánico. Son los nuevos dioses y, al mismo tiempo, los nuevos altares. Hacen suave la transición entre el vacío y la acción. Ocurren para evitarnos la molestia de mirar dentro y encontrar que nos da miedo un alacrán o que nos aterra encontrar estímulos que no estén prediseñados. Son un cúmulo de plantillas para vivir. Un lugar donde se es a partir de la interacción con los demás. Un gigantesco e inconmensurable ruido que hace las veces de estática en la frecuencia modulada de vivir la vida de otros, mientras se "vive" la propia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pasé el fin de semana pasado en un pueblo que recuerdo con demasiadas licencias emocionales. Allí, donde el ruido es escaso (siempre y cuando uno se mantenga alejado de las hordas turísticas), me senté durante un par de horas a mirar las estrellas. Al lado de un arroyo seco, plagado de grillos y otras criaturas sinfónicas, recordé porqué me gusta el silencio que no es silencio. Recordé el valor de no usar las palabras cuando no es estrictamente necesario. Recordé que, ante la tiritante contemplación de la existencia, lejos del ruido, y alejado voluntariamente de las palabras, la pregunta hacia la respuesta de vivir puede reducirse a un aullido, o una estrella que alguien ya nombró hace mucho tiempo, o un deseo claro de dejarse reengullir por la naturaleza, y no sólo cambiar de aires, sino también, por qué no, cambiar de ruidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-2607407221649119791?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/2607407221649119791/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=2607407221649119791' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/2607407221649119791'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/2607407221649119791'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2009/02/nombrar-sin-ruido.html' title='Nombrar sin ruido'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-9114430551533493819</id><published>2009-01-09T04:53:00.005-06:00</published><updated>2009-01-09T05:51:40.568-06:00</updated><title type='text'>4</title><content type='html'>El verdadero poder de las palabras yace en el silencio. En la ausencia absoluta de las mismas, las inoportunas. Tal como en una buena película en la que -de repente- desaparecen los diálogos. De pronto, y sin más, la niñera virtual que nos había llevado a lo largo de toda la historia, deja de ser importante (al menos para el director) y todo lo que vemos son una y otra y otra imagen, todas explícitamente colocadas, consecutivamente, tras de la otra: Y todas, claro, camino al delirio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Delirio...o normalidad: Ejes horizontales de una brújula que no responde. Adjetivos abandonados por cualquier significado manoseable. Caballitos intergalácticos -je- que se empecinan por montar el carrusel de nuestras ideas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivo...o inerte: Ejes verticales que dan sentido a una cordura tan frágil y pusilánime como supone ser el mal vicio de hablar de sueños a las piedras rodantes. Regar de historias a los yermos prados que -sin embargo- ya han sido masticados por la iguana que advirtió el enorme y perdido y podrido ojo de García Lorca, antes de ser ajusticiado por los suyos:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote style="font-style: italic;"&gt;"Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan&lt;br /&gt;y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas&lt;br /&gt;al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros"&lt;/blockquote&gt;Y sin embargo, aparentar cordura es sumamente sencillo. Aunque no así de fácil resulta sentirse (o aparentar estar) satisfecho entre los brazos de la tibia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;normalidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son cuatro los años -tejidos como una medida desafortunada- que me he atrevido a pautar el rumbo de mis soliloquios. Cuatro veces doce. Doce veces treinta, treintaiuno, o a veces hasta veintiocho (o veintinueve).  Muchas veces veinticuatro. Veinticuatro veces sesenta. Sesenta veces otras sesenta pequeñísimas veces. En fin: es mucho tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miro atrás y todo parece distinto. Es ahí -quizás- donde reposa el tibio valor de llevar una bitácora como esta. En el fotograma, como dijera la muy sabia -y desconocida- Virginia. En la facultad de reírse a diente abierto de lo que apenas hace mil ochocientos minutos nos preocupaba. En dejarlo firme y asentado sobre un montón de piedras que no se parecen -ni de lejos- a las de Chichen Itzá, Machu Pichu o Stonehenge. Pero que ciertamente guían, lideran, engañan y pierden mientras encuentran. Leer para escribir. Recordarse para no repetirse. Sí: así de Freudianamente, es que nos encontramos condenados a soñar. O a callar. O a las dos cosas (como mejor dijera Netzahualcóyotl)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;blockquote&gt;"Sólo venimos a dormir,&lt;br /&gt;sólo venimos a soñar&lt;br /&gt;¡No es verdad,&lt;br /&gt;no es verdad&lt;br /&gt;que venimos a vivir en la tierra!&lt;br /&gt;Como hierba en cada primavera&lt;br /&gt;nos vamos convirtiendo;&lt;br /&gt;está reverdecido,&lt;br /&gt;echa sus brotes nuestro corazón,&lt;br /&gt;algunas flores produce nuestro cuerpo,&lt;br /&gt;y por allá queda marchito"&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;¿Es entonces (o no es) ese preciso&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;trayecto&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;lo &lt;span style="font-size:180%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;único &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;que nos queda?&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;Ay de mis amores hipotéticos, hipatéticos,&lt;br /&gt;hepáticos o -quizás-&lt;br /&gt;Quizás hasta poéticos.&lt;br /&gt;De soñar conmigo mismo ya me canso.&lt;br /&gt;Yo sólo vine a dormir.&lt;br /&gt;Yo sólo vengo soñando.&lt;br /&gt;Si pasaste por aquí, bien.&lt;br /&gt;Y si nunca te conozco&lt;br /&gt;¿para qué me levanto?&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;Yo no lo sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero siempre,&lt;br /&gt;por alguna razón,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;otra vez me levanto.&lt;br /&gt;&lt;i&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;/i&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-9114430551533493819?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/9114430551533493819/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=9114430551533493819' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/9114430551533493819'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/9114430551533493819'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2009/01/4.html' title='4'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-2833025304684899872</id><published>2008-11-30T13:45:00.003-06:00</published><updated>2008-11-30T13:48:08.609-06:00</updated><title type='text'>The clock is ticking.</title><content type='html'>No sé si padezco una enfermedad mental o si de verdad hay tantas mujeres hermosas deambulando por la vida. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ojalá sólo fueran atractivas: no. Lo son todo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que la monogamia nunca volverá a ser para mí. Aunque de repente se me antojaría ser sorprendido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Make my day.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-2833025304684899872?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/2833025304684899872/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=2833025304684899872' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/2833025304684899872'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/2833025304684899872'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/11/clock-is-ticking.html' title='The clock is ticking.'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-2292646087876884639</id><published>2008-11-26T03:44:00.004-06:00</published><updated>2008-11-26T04:30:56.357-06:00</updated><title type='text'>Divine awareness (Paradejas -paradojas pendejas- IV)</title><content type='html'>Pocas cosas hay menos ridículas que la desconfianza. Al menos no la desconfianza tajante: esa que nos encalla en un océano y mar de mentiritas. Desconfianza de las más fáciles: hola y adios. Y todo lo que hay in between es siempre -o casi siempre- prescindible. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no me siento aterrorizado ante el amor. Es más: No tengo la más mínima idea de lo que "amor" significa. Confiésome ignorantísimo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo (hay que decirlo), tampoco desprecio a los que tratan de entender -a secas- cualquier cosa. Es -sin duda alguna- su derecho más inalienable. Merecen entenderlo todo, as they wish, y lo merecen tanto como también están condenados al olvido. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No existe conteo que valga la pena: Uno, dos, tres: Todo acaba de la misma manera. Cuatro, cinco, seis: I will definitely die while fighting. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silencio. Sepulcro de los nombres. Necedad de los adjetivos: Las nueve y media de la noche (a lo mucho). So who the fuck cares?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelco tras vuelco, grito tras grito, debo confesar que me siento frágil. Y corroboro -sin temblor alguno- lo fácil que resulta repetir (para no recordar). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo lo que empieza, sí, tan sólo comienza a terminarse. De eso no hay duda alguna. De la decrepitud proveniente. De la terquedad del aquí y el ahora. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que más quisiera es -sin quebranto alguno- cierta cosa que resulta poco importante. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya coexisten sístole y diástole. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya sobreviven todos juntos, sí, a pesar de los bostezos. Versos y perversos. Chuecos y huecos. Cuentos y lentos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo nomás peco de silencio y peco de destino. Yo peco de alcachofa y de corazón malherido. Peco de pecar y peco de ser simio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y claro: peco de ganas que no son ganas. Y peco de palabras huecas tanto como peco de ser cuento de hadas. ¿Pecar? Pecar es una mamada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todos queremos muchas cosas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todos -Léase: TODOS- nos conformamos con nada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-2292646087876884639?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/2292646087876884639/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=2292646087876884639' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/2292646087876884639'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/2292646087876884639'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/11/divine-awareness-paradejas-paradojas.html' title='Divine awareness (Paradejas -paradojas pendejas- IV)'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-3177943553071860310</id><published>2008-11-25T09:33:00.003-06:00</published><updated>2008-11-25T09:38:37.326-06:00</updated><title type='text'>Paradejas III</title><content type='html'>¿Por qué le llaman letras libres? ¿Qué tienen de "libres" las letras en México? Entre mafias, clanes, escuelas, compadres y autoridades artísticas como Estorbar y dar Pereza, Lajous o Sergio Vela, todos unos auténticos vampiros del presupuesto, el declive es cada vez más pronunciado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Bah, para alguien que piensa que las palabras están siempre en renta, la mejor ironía sería crear un pasquín que se llamara "Letras Cautivas". Ah, y donde no haría falta hablar de Paz y el neoliberalismo bursátil cada cinco minutos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomado de una conversación real (overheard in Polanco): &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El otro día leí esa revista que se llama...hmm...¿cómo era Moi?&lt;br /&gt;- Letras Libres&lt;br /&gt;- Sí, Letras Libres. ¿Está padrísima, no? O sea, bien interesante. No parece ni mexicana...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; (...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Güeva.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-3177943553071860310?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/3177943553071860310/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=3177943553071860310' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/3177943553071860310'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/3177943553071860310'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/11/paradejas-iii.html' title='Paradejas III'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-1434344544837896599</id><published>2008-11-16T00:02:00.009-06:00</published><updated>2008-11-16T03:04:28.257-06:00</updated><title type='text'>Todo lo que empieza, sólo comienza a terminarse...</title><content type='html'>Es irónico cómo cualquier acto arbitrario puede iluminar el día de un pesimista: Una llamada esperada, una voz inesperada, un acercamiento por demás inusual. Esta vez, se trata del reflejo emocional que repliqué, esta misma noche, luego de haberme asombrado ante el poder inhumano que un instante -vago y totalmente olvidable- tuvo sobre mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una noche, una fiesta extraña, ciertos ojos que invariablemente me recordaban algo, un par de horas de charla. Un comentario de los que sólo te pueden hacer sonreir. (Y obviamente, eso bastó para encandilarme). Luego, la voz. Una voz de mujer, muy suave y muy rugosa, con una tonalidad que me cimbra, con una escala de ocho octavas, con un poder que sólo se podría catalogar como mítico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con calidez inusual, la voz me pidió escribir algo. Decir algo. Verme cara a cara con la dueña de la voz. Vocearme con ella. Y de entre los escombros de mi terremoto vivencial, surgió un ave fénix, insospechadísima, que se portó encantadoramente, y consiguió que esa voz soltara una docena de risitas bien repletas de tensión emocional (y sexual también, por qué no), hasta que colgamos (ambos) con una sonrisa estupidísima en el rostro, y pensando asombrados el uno en el otro. Mejor que el amor. Me cae.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En tiempos en los que hablar por teléfono -y en los que charlar, en general- se ha degradado al fondo de la lista, en cuanto a lo que al fenómeno de la comunicación respect-  me siento orgulloso de haber sentido mariposas gastrointestinales cuando esta hermosísima mujer me dijo su nombre en el primer segundo, y casi como si esperara que no lo hubiese olvidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Hola? ¿Bueno? ¿Sí, quién habla? - Yo lo dije todo esperando, evidentemente, que me preguntaran el clásico "¿Con quién quiere hablar...?"&lt;br /&gt;- "Jennine" (pseudónimo). ¿Quién eres?&lt;br /&gt;- Habla Juan Carlos. Es que tengo una llamada perdida hace rato y...&lt;br /&gt;- Ahhh. Juan Carlos: Soy yo. "Jennine". "¿Te acuerdas de mi?"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habiendo pensado en un instante casi nuclear, una docena de respuestas "encantadoras", yo sólo respondí la verdad. Y en lugar de decir "Claro, ¿cómo podría haberte olvidado?" Yo sólo dije "Desde luego que sé quién eres. Cuéntame...que nunca sonó mi teléfono y nunca escuché tu llamada...así que cuéntame..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Claro. ¿Qué pasó?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y siguió la conversación. Con risas incrustadas, con voces melódicas. Con tiempo. Con mucho tiempo. Parecía, sin miedo a equivocarme, que tuviésemos todo el tiempo del mundo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- (¿?)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Voy a verla próximamente. Ella me llamó a mí. Yo nunca me le lancé a ella. (Pues eso vencería el argumental propósito de demostrar cómo los "varones" somos todos pendejos...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ella llamó. Y ahora (no sé por qué) voy a verla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Encomiendo mis ojos a donde se encuentra mi putería. Si no, que dios (minúsculas) me salve. Encomiendo mi mente a la esperanza. A la que no tengo. A la que reniego en total ejercicio de mi adorado pesimismo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                 -No lo sé, pero esta mujer me hace sentir algo. Algo indescifrable. Algo inexplicable. Algo-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y como muchos saben, no soy yo uno de los que malbaratan sus sorpresas.&lt;br /&gt;Yo me enamoro escasamente.&lt;br /&gt;Y mucho menos a primera vista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez, honestamente, no lo sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que ella, la de la voz como una sinfonía, lo tiene todo.&lt;br /&gt;Aunque me mienta a mí mismo, lo creo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aunque quizás,&lt;br /&gt;como buen pesimista,&lt;br /&gt;esta bien también me equivoque.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No importa. Algo revolotea en la punta de mi estómago:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-1434344544837896599?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/1434344544837896599/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=1434344544837896599' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/1434344544837896599'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/1434344544837896599'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/11/todo-lo-que-empieza-tan-solo-comienza.html' title='Todo lo que empieza, sólo comienza a terminarse...'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-5988078875870574441</id><published>2008-11-13T01:58:00.002-06:00</published><updated>2008-11-13T02:50:45.648-06:00</updated><title type='text'>El protocolo del desorden. (Carta a mi amigo del "dios es amor")</title><content type='html'>Chhhhhht. ¿Qué pedo? Ahí va:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El punto y aparte (tras la palabra "desorden") lo puse sólo para los conocedores. Y es que no hay absurdo más sincero que ponerle puntuación cualquiera a cualquier caos venidero. Como este. O como el que sigue (dos puntos):&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin duda me repugnan los absurdamente puristas tanto como los mareados agitadores. Me cagan, en realidad, las etiquetas y los protocolos. Muy fácil (dos puntos otra vez): Detesto las invitaciones para (casi) cualquier boda. Y las detesto si particularmente exigen que me vista de un smoking rentado, o de una formalidad que no conozco o que siquiera alcanzo a interpretar. Lo mío, querido amigo, no son las regalías ni las monarquías. (Y sí, aunque medianamente sé algo de princesas, tampoco me atrevería a escribir un tractatus...).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando hablo en honor al desvarío, realmente no hablo por nadie sino por mí mismo. Puesto sé qué tan capaz es mi ego de autoalabarse. Y porque sé que detesto los ensayos y los "rehearsals" (que son lo mismo). Pero no sé (y ahí sí me admito estúpido), porqué es que los niños tan pequeños le tienen tanto aprecio a mi cinismo recalcitrante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero enough about me. Esta tendría que ser una ultimísima admisión de incapacidad. Una carta dedicada a quien todavía tiene/siente/vive la FE. Mi amigo del "dios es amor". Mi querido amigo del "Jesus is Lord".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Honestamente, amigo, tu Jesus me parece una encantadora literatura fantástica. Y -más importante que eso- tu fe es mi envidia de todas las mañanas. Hoy, mientras transitaba sobre avenida de la prostitución existencial (whatever), pensaba en lo fácil que sería recibir un auto (o un avión, en estos tiempos post-mouriñianos) sobre la cabeza. ¿Y si de pronto cayera un auto, un tren, un autobús o un aeroplano, sobre mi cabeza? ¿Y si la rompiera sin remedio? ¿Y si la vida -para mí- se terminara así de súbito?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por más que atesoro las historias, no me deja de dar miedo la posibilidad de que toda esta existencia se termine de forma instantánea. Y no es que atesore tanto mi presente, no, pero sin duda me tomo el futuro por sentado. Todo el tiempo. Sin mirar atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amigo mío: Tú ya tienes un nombre y una fe que le da significado a todos los posibles finales que hay para cada una de las conciencias. Tú dices "dios", de entrada. Y luego dices "dios es amor", y sin mirar atrás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo soy un vástago de mi propia necesidad. Yo soy un hombre que recurre al humor porque no tiene mejor alternativa. Y el humor no siempre me paga réditos. Es más: escasas veces cosecho carcajadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú, sin embargo, no dependes de ti mismo, tanto como de tu fe. Y yo te envidio, amigo. Te envidio enormemente. Y sin remedio: Pues no hay respuesta que me sirva ni canción que me conteste. Mi vida se acabará cuando se acabe mi vida. Ni un segundo antes, ni una broma después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cómo no sentir envidia de los fieles, tan llenos de fe, o de los vacíos, tan llenos de nada? La vida agnóstica es perfectamente equiparable a la de un clasemediero: Ni pobre, ni rico. Ni negro, ni blanco. Ni lleno, ni vacío. Ni feliz ni irreparable. Nomás tembloroso y dubitativo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ojalá hubiera elección, amigo mío. Pues de haberla, sin duda escogería la tuya. Despreocupado de lo consiguiente, transitas sobre la enorme fe de que todo está dicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo malo, mi buen, es que fumo. Pero no fumo Benson &amp;amp; Hedges.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Duh.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-5988078875870574441?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/5988078875870574441/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=5988078875870574441' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/5988078875870574441'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/5988078875870574441'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/11/el-protocolo-del-desorden-carta-mi.html' title='El protocolo del desorden. (Carta a mi amigo del &quot;dios es amor&quot;)'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-4343416050255522426</id><published>2008-11-07T00:10:00.006-06:00</published><updated>2008-11-07T04:37:27.832-06:00</updated><title type='text'>Intersticios (Posteo aforístico)</title><content type='html'>***&lt;br /&gt;Mi vida es un caos ordenado y políticamente correcto, o incorrectamente político, según las circunstancias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Mi necesidad de escandalizar responde de forma directamente proporcional a la hueva que me produce adaptarme a cualquier partitura rutinaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Creo más de lo que sé. Sé más de lo que digo. Digo lo que alcanzo a musitar. Musito lo que proviene de las ondas primigenias de mi incapacidad para responsabilizarme por mi incorrección política. Soy un cerdo advenedizo y feliz de ejercitar su poética decadencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Soy un hombre de trenes, más que de aviones. Pero vivo en un país sin trenes, y cuyos aviones son casi todos tercermundistas. No escucho el golpeteo de las ruedas contra los durmientes de los rieles. Sobrevivo -apanicado- el espacio entre el despegue y el tercer tequila. Esa es la metáfora más precisa de mi aproximación a los 30 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;No quiero aumentar líneas en los párrafos conforme transcurren los aforismos. Aquí -entonces- debiera decir lo mucho que asumo el inefable hecho de vivir en un país de máscaras: Bonitas, sí. Irreales, por supuesto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Una vez asumida la simulación, quedan pocas alternativas: Rasparse la garganta a punta de gritos inconformes (una), o aprender la sutileza truculenta de mentir sabia y confortablemente (dos). Ninguna vertiente es expiatoria: Desgañitarse o simular son dos extremos de una misma mentira.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Debo admitir que aprecio mucho el ser adjetivado (juzgado) o siquiera definido. Encontrarme a mí mismo en una sola palabra, resulta un verdadero alivio. ¿Qué más fácil que jugar a semejante complacencia? ¿Qué más difícil que saberse -en secreto- absolutamente distinto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Un paseo por los zócalos de Culiacán resulta ser un verdadero examen para el autocontrol y la memoria. Supeditar el apetito primigenio ante el guerrero control de las pulsiones. Asumirse cavernícola en cada pierna desnuda y en cada pelo bien peinado, mientras aquello que subyace -la sed, el hambre indemne, el apetito turbio- es aplacado por una moralidad que sin embargo no es moralina. Hambre que no es hambre. Sed que no es sed. (Aforismo que ya es muy largo)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Lo único importante, cuando se trata de aforismos o carreras de automóviles, tiene que ver con el frenar. Saber dónde, saber cuándo, saber las veces. Y -curiosamente- importante es saber también que parar no es detenerse. Y que nada es tan inmenso como para ser infinito, ni que tampoco decir "jamás", es decir "para siempre".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Todo aterrizaje resulta forzoso. Nadie (casi) quiere dejar de volar para ser un tren. Y nadie quiere dejar de rodar para hacerse pregunta. No hay hambre capaz de saciar cualquier menú. Y no hay sed que se termine en barra alguna. Y es que no hay completud (o complitud, como se prefiera). No existe un "ya estoy bien" sin que le siga un "siento falta".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Querer postergar el placer equivale a ser tartamudo. O necio. O simple, pero recio. Alargar las palabras no es necesariamente malo. Y es que tartamudear o canturrear sólo es un síntoma del saberse necesariamente en falta: Ni tú, ni yo. Ni nosotros. Ni dios (con minúsculas), ni nada. Justo eso es lo que me hace feliz: nada. Tener nada o (es decir) buscar algo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Oremos, hermanos, oremos. Que al espacio vacío, savia de todo aquello que es incompleto, se levanten nuestras incompletas plegarias. Vivamos nuestra mexicanidad mientras se acaba el mundo. Pero vivámosla de verdad: no llenemos el vacío de la muerte con florecitas de cempaxóchitl ni tampoco con calacas de sal o de dulce o de nada. Abracemos el verdadero vacío: ¿Podemos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Que sea límpido el silencio, que sea de verdad. Que sea el gran silencio. Que sea un mes después del 2 de octubre, como ya es. O que sea en cualquier mes, y que sea por sobre cualquier ansia. Pero que sea vacío -no lleno- y nunca (nunca) toda la verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Renuncio a cualquier aforismo que ocupe más de quince palabras (y a todos los anteriores).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Renuncio a mí mismo y a mis incipientes canas. Renuncio a salvar y a ser salvado. Renuncio a mis ganas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué es lo más fuerte que has oído en los últimos tiempos?&lt;br /&gt;- ¿De verdad quieres saber?&lt;br /&gt;- Sí, suéltala...&lt;br /&gt;- Ok. Ahí te va: Un hombre vocifera en algún bar. Cuenta su muy misógina y condechi verdad ante la vida:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;blockquote&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Y es que, ¿sabes qué? A las viejas mexicanas les falta siempre algo. Algo que siempre tienen las cubanas. Aquí, a todas, si les sobran tetas, les falta culo. Es una realidad, mi hermano. Piénsalo bien. Ninguna lo tiene todo en su lugar, como en Cuba..."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/blockquote&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Y en una adorable retaliación no solicitada, pero respondiendo a los decibeles de ese irresponsable emisor, se acerca una mujer (hermosa, por cierto, más allá de las tetas y el culo), y replica:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;blockquote style="font-style: italic;"&gt;- ¿Pero de qué tú te quejas entonces? Con los hombres mexicanos es lo mismo: Al que le falta cerebro, le sobra pito. Y al que tiene un buen pito, nada más no le alcanza el cerebro. Aunque en tu caso es peor (le dice directamente al hombre): A ti, sencillamente, te faltan los dos...&lt;/blockquote&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Tómala, "chavo". Y ni quién te salve...)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para aforismos los de la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y salud por el intersticio.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-4343416050255522426?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/4343416050255522426/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=4343416050255522426' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/4343416050255522426'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/4343416050255522426'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/11/intersticios-posteo-aforstico.html' title='Intersticios (Posteo aforístico)'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-258041806945725990</id><published>2008-10-28T00:10:00.003-06:00</published><updated>2008-10-28T01:05:27.097-06:00</updated><title type='text'>Escribir para disentir</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right; font-style: italic;"&gt;A la salud de un par de periodistas con el ego más grande que una prensa rotativa&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace un par de días me involucré en una larga discusión alrededor de una nota periodística de bastante baja calidad. Los argumentos y la temática de la nota son poco importantes, aunque hay que reconocer que se trataba de política nacional, en la que mi postura si bien no es del todo radical, sí que es bastante incomprensible para izquierdas, derechas y lamehuevismos incorporados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el punto aquí no es tanto la nota en sí tanto como el acto de escribir en este país. Conforme pasan los días, los meses, los años, sigo recibiendo palmaditas en la espalda y sugerencias en distintos ámbitos para dedicarme plenamente a este ejercicio, arte, oficio o modo de vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que precisamente ahí radica mi reticencia al respecto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sobre qué es escribir para mí, en realidad, y cómo es escribir en este y otros países, estrictamente, está erigido todo mi asco. Puedo decir que escribir para mí es un ejercicio, una evacuación necesaria de ideas: a veces en forma de un acto de seducción, a veces a manera de exorcizar la tristeza. No siempre lo mismo ni con la misma intensidad, ni con la misma línea lógica, ni con la misma temática.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso, para los efectos prácticos de escribir como oficio, sería un primer e insalvable problema.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por otra parte está el periodismo, al que ya he dedicado un par de añitos escribiendo alguna que otra tontería sobre mi oficio actual, en pasquines empresariales de bastante poco interés para mí. Debo decir que era bastante sencillo. La nota periodística, la crónica, o cualquier texto que pueda construirse sobre cierta temática transitoria, como la realidad nacional o una película, es un ejercicio de escritura simple y no por ello menos interesante. Imagino que con los años uno descubre formas de hacerse el trabajo menos repetitivo, y que los buenos periodistas mutan hacia otras formas narrativas menos fútiles que el papel periódico, o las revistas que se apilan en las peluquerías. Y sin embargo, no todos lo hacen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay algo sobre escribir que sigue sin gustarme: El mundo de los escritores. Y no se me malentienda. Conozco ya muchos, y muchos de ellos grandes y consagrados. Casi todos ciertamente agradables para conversar sin que ello no implique siempre estar bajo un halo de superioridad moral que les otorga el hecho de que su dominio de las palabras es reconocido por las convenciones sociales de la época, y que por ello sus palabras cuentan más que las de un simple mortal. Es el síndrome del gurú, presente en todas partes, y que practican los médicos, los sacerdotes, los intelectuales, los pequeños mesías y todos aquellos grupos en los que ese "liderazgo" supone ser ejercido. En el caso de los escritores, sin embargo, es siempre un liderazgo constituido por materia muy ambigua. Porque un científico puede hacer grandes descubrimientos, un político provocar grandes cambios, un médico salvar muchas vidas, pero un escritor -curiosamente- lo único que puede hacer es escribir. Y el valor de lo que escribe está siempre otorgado por una maquinaria de hilos mucho más finos que los que ponen pedestales para casi cualquier otro arte u oficio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todo esto ocurre, evidentemente, porque las palabras -como ya lo he dicho constantemente a lo largo de años- son las putas más suculentas y monumentales y perversas que nos han sido otorgadas -a todos- por la condición humana. Y es así que si las palabras son meretrices (sin ningún tipo connotación gesto misogínico, ya que la cualidad femenina de las palabras sólo es culpa de la lengua castellana, en mi caso), y entonces los escritores y las escritoras son los grandes padrotes de ese burdel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aunque la subjetividad de la palabra debiera ser menor a la de una sinfonía, o de un acto dancístico o de cualquier guiño que insinúa significado sin reposar en signifcantes, en la realidad no es así: El Nóbel de unos es el imbécil de otros, y siempre existen las palabras correctas para demostrar y redemostrar lo cierto y lo falso de cualquier argumento. Ese miedo me abruma cuando pienso en escribir: el ruido. El ruido de las palabras mientras se leen. El ruido de la contradicción. El barullo interminable de los que aman y odian lo que dices o dejas de decir, y las disertaciones interminables sobre las comas y los puntos que faltaron para que la obra de tal o cual pudiera ser considerada magistral. A Mozart nadie le ponía comas y puntos sobre la partitura, ¿o sí? Ni siquiera al Buki. ¿Por qué es que con las palabras nos creemos todos capaces y nos ensañamos tanto frente a la urgencia del entendimiento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;...&lt;br /&gt;Porque es posible. Con las palabras es "posible" entender y que cualquiera nos entienda&lt;span style="font-style: italic;"&gt; si las decimos o las escribimos correctamente (vaya joda). &lt;/span&gt;Entonces, ante la duda, la gente arremete contra libros, escritores, interlocutores, periodistas...vienen las discusiones y otra vez los ruidos y las romerías y...yo termino por decir basta. De pronto en pronto, se antoja callar un rato. Callar y morder, besarse, follar, coger o no coger, pero dejar de hablar, pensar, verbalizarlo todo...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En ese mundo del escritor nacional, del periodista nacional, del "artista" nacional, todo funciona igual -o peor- que en la normalidad. Escriben para sí mismos. Es una orgía de caníbales que se van comiendo, felizmente y los unos a los otros, en pedacitos. "Señor", "Maestro", "Excelentísimo su último libro" - "Igualmente". Es como ver a los senadores convertirse en diputados -y viceversa- cada 6 años. Siempre las mismas caras, los mismos libros, las mismas ideas. Algunos verdaderamente geniales. Otros viviendo de olerle los pedos a los geniales. Algunos geniales felices de tener un séquito de huelepedos para cuando necesitan escribir algo mediocre, sin que nadie recrimine nada. El cuento -literalmente- de nunca acabar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo prefiero disentir con todo eso. Disentir con los periodistas, con el establishment del escritor wanna-be y con el establishment de las vacas sagradas. Por eso, y no por otra cosa, jamás ingresé a la facultad de letras y pretendí que me interesaban las conferencias sobre gramemas perdidos. La vida académica, la ostentación, el uso de la palabra con el puro afán de convertirse en gurú, o hacerse de un séquito de arpias y gusarapos, me parece un afán somnífero y por demás arrogante. Pocos escritores que conozco escriben porque &lt;span style="font-style: italic;"&gt;lo&lt;/span&gt; &lt;span style="font-style: italic;"&gt;necesitan.&lt;/span&gt; E incluso, dentro de ese grupo, hay algunos que &lt;span style="font-style: italic;"&gt;lo necesitan &lt;/span&gt;por motivos también ulteriores. Disiento entonces. Me dejo escribir en paz. Escribir y publicar, afortunadamente, no son la misma cosa. Publicar, quizás como John Twelve Hawks o como Pessoa o como Traven, je, podría ser interesante. Perdido en la neblina. Escupiéndole ilusiones al mundo. Jugando al espejismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si no, francamente, prefiero seguir haciendo lo que me place. Y que venga un buen amigo a recoger el disco duro el día que muera en el intento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-258041806945725990?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/258041806945725990/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=258041806945725990' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/258041806945725990'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/258041806945725990'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/10/escribir-para-disentir.html' title='Escribir para disentir'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-1903778546585167604</id><published>2008-10-16T12:32:00.002-05:00</published><updated>2008-10-16T12:37:03.052-05:00</updated><title type='text'>El puente al vacío...</title><content type='html'>Así se le denomina a un proyecto que Sarah Palin desmadró en Alaska. Y es que mientras más viejo me hago, y ahora que me acerco peligrosamente a cumplir 30 añitos, me convenzo más de que la política global es precisamente eso: Un pinche puente que no lleva a ninguna puta parte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No comprendo. No logro entender la mentalidad del capital (porque el capital es un ente que vive, piensa, respira y se alimenta de hombres, mujeres y niños). Pero no hablaré de esto aquí, sino que lo dejaré todo en &lt;a href="http://amoyesclavo.blogspot.com"&gt;mi blog político&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el momento me encuentro en total esclavitud labora y con una desazón frente al mundo que no me cura nada. Quizás debería enamorarme, je. Pero ps al parecer ya le tengo mucha tolerancia a esa droga del amor. Ya no me pone, snif.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos vemos en el bló político. Hoy tengo ganas de despotricar.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-1903778546585167604?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/1903778546585167604/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=1903778546585167604' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/1903778546585167604'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/1903778546585167604'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/10/el-puente-al-vaco.html' title='El puente al vacío...'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-1623251253407128197</id><published>2008-10-02T07:35:00.007-05:00</published><updated>2008-10-02T08:49:13.331-05:00</updated><title type='text'>2 de Octubre</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;No se olvida.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;El avión comienza a aterrizar. Alivio. El sonido del enorme aparato con ruedas que permite que esta bestia de acero y anti natura pueda caer "suavemente" sobre toneladas de asfalto dispuestas para ello. Luego la vuelta parabólica: el momento extraño en el que alguien anuncia en el altavoz que la aeronave se dispone a descender, y sin embargo asciende abruptamente para encontrar su trayectoria hacia el suelo. Quizás ese sea el primer recuerdo que tengo de los aviones. Esas bestias de acero y algoritmos que simbolizan tan bien nuestra condición de animales capaces de modificar nuestro entorno violentamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces el avión asciende porque tiene que bajar. Toma el control el piloto humano, demasiado humano, y a brinquitos coloca la nariz del aeroplano en donde tiene que estar. Jala el timón y el avión sube. Nivela el timón y el avión se detiene en el aire, como una gacela a punto de ser herida de muerte. Y luego, después de ese funerario instante que se congela en las nubes, pulsa el piloto los botones correspondientes y los alerones se encargan de hacer bajar a la gran gaviota sin alma hasta los adentros más centrales del cruel basurero de la humanidad: Y cómo amo a mi ciudad tiradero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Soy un animal de arrebatos e incongruencias. Detesto volar, pero adoro ver el mundo desde arriba. Me aterroriza morir, pero también me desgasta enormemente vivir la vida, desmenuzarla como buen obsesivo, descubrirme imbécil a cada paso, aprender a reírme de mí mismo, y luego de cada aterrizaje, bajar del avión y caminar a ras del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace poco, en mi absoluta adicción televisiva, me topé con un gran parlamento en cierta serie gringa de cuyo nombre prefiero no acordarme. Una mujer de fe, herida por las circunstancias, le decía a un hombre de razones, herido también, pero por sí mismo:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dr. Gregory House: They're out there: doctors, lawyers, postal workers. Some of them doing great, some of them doing lousy. Are you going to base your whole life on who you got stuck in a room with? (Están allá afuera: doctores, abogados, carteros. Algunos haciendo algo grandioso, algunos haciendo cosas horrendas. ¿Piensas basar toda tu vida sobre aquellos con quienes te toca estar atascada en una habitación?)&lt;br /&gt;&lt;b&gt;&lt;a href="http://www.imdb.com/name/nm0935395/"&gt;&lt;/a&gt;&lt;/b&gt;&lt;br /&gt;Eve: I'm going to base this moment on who I'm stuck in a room with. It's what life is. It's a series of rooms and who we get stuck in those rooms with, adds up to what our lives are. (Voy a basar este momento en quien resulta estar atascado en esta habitación conmigo. Eso es la vida: una serie de habitaciones. Y con quien resultamos estar atascados en ellas, añade sentido a lo que nuestras vidas son)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un continuo de habitaciones. Una habitación tras otra. Primero la cama, el cuarto, luego la madrugada, el taxi, luego la fría y espantosa sala de cualquier aeropuerto, el aeropuerto. Después la espera, la espera en sí misma, la mujer de enfrente rascándose la nalga, el hombre al final de la fila y su desesperación. Después la escalera, las escaleras, luego el aeroplano, el viejo aeroplano bimotor en el que regalan un mal periódico acompañado de cacahuates. Y así. Así todo lo demás. Una habitación detrás de la otra, luego de la otra, debajo de la otra. Un edificio universal, repleto de pasadizos, plagado de chimeneas, atestado de cuartos que parecen ratoneras sin salida. Eso y después los demás. Los otros hamsters de la ecuación. Las otras ratas. Y los científicos que nadie ve, que nadie conoce, que nadie compra. Los que lo miran todo y toman notas. Los que le brindan esperanzas a esos afortunados que saben sentir fe. Los que llenan de rabia a todos los que los consideramos o inexistentes o sencillamente crueles. Cosa que no importa. Pues esa habitación -la de la duda aderezada con sensación de abandono- es sólo otra de la que podríamos o podemos sencillamente salir. O en la que podemos encontrarnos a otro habitante, casualmente, y entonces fundar una isla desierta, para después solamente persistir en compañía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy es 2 de octubre. Hace veintitantos días que no escribo nada que no sean conclusiones y moralejas comerciales para un estudio de mercado de proporciones molestas. Esa ha sido mi habitación hasta hoy, cuando aterrizó mi pequeño aeroplano de juguete, y pude salir de ese lugar para volver al mío. Y hoy, me vengo dando cuenta, es 2 de octubre. No se olvida. Y no se olvida porque las paredes siguen cubiertas de sangre y de amnesia. Porque la habitación se torna roja y amanece. Apenas amanece. Mi habitación marca las 7 con 30 minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;40 años después de aquella habitación negra y roja, viene llegando mi aeroplano de vuelta a la vida y a la realidad. Yo no padezco de amnesia. Ni siquiera me olvido de lo que no me tocó vivir. Pero recuerdo la sangre y -sobre todo- la sangre que acompaña a las habitaciones de la verdad. Del justo reclamo. Del sacrificio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi junta final es a las doce del día. Una habitación de trámite luego del pasado mes de reclusión. Inmediatamente me dirigiré a Tlatelolco. Y caminaré los caminos que trazaron esos extintos habitantes. Y recordaré porqué amo a mi ciudad. Y recordaré porqué odio a mi país. Y luego me sentiré satisfecho, por un instante muy parecido al del avión que se dispone a descender, para entonces volver. Volver a casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y volver, pusilánime y sin remedio, a mi habitación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-1623251253407128197?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/1623251253407128197/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=1623251253407128197' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/1623251253407128197'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/1623251253407128197'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/10/2-de-octubre.html' title='2 de Octubre'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-6138590143848631544</id><published>2008-09-12T02:04:00.009-05:00</published><updated>2008-09-12T02:45:25.576-05:00</updated><title type='text'>Días fallidos</title><content type='html'>&lt;div  style="text-align: right; font-style: italic;font-family:courier new;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;"Ad absurdum nemo tene" (Nadie está obligado a realizar lo imposible, ja)&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Si pudiera observar alguna ley distinta a la de mi psicosis, esta tendría que ser la Ley de Murphy. ¿Por qué? Porque es la única que considero certera e implacable. Y peor aún: Si uno resulta ser tan obsesivo-compulsivo como el que aquí escribe, entonces la Ley de Murphy se convierte en materia de estudio: ¿Qué tal si hubiera tomado otros cinco segundos en abrocharme las agujetas? ¿Qué tal si mi avión de antier no hubiese sido cancelado y entonces la historia fuera otra? Muy fácil: si las circunstancias no fueran circunstancias, yo no sería yo. Y luego entonces, tampoco me habría pasado lo que me pasó. --BEEEEEEEEP-- Error craso y tremebundo: pues es precisamente esa miscelánea convergencia de pequeños errores la que provoca lo que "los expertos" denominan como "actos fallidos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No repararé en los incontables porqués de mis propios actos fallidos. No. Este es un post autoindulgente, autocomplaciente y sobre todo, autorizado por mi neurosis. Hoy, un ONCE de SEPTIEMBRE (bueno, ayer, sí, bah) este conglomerado de diminutos apocalípsises (sic) redundó en que mi puto día se compusiera de un acto fallido tras otro. Ergo, un día fallido. O como se diría en náhuatl.... ::::::::::: blank:::::::::::::: (se me olvidó), es uno de esos días malditos en lo que mejor es no salir de casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco me voy a poner a enumerar cada pendejada de las que ocurrieron (hice) hoy. Ni mucho menos me tomaré en serio esa comparación que hace un rato le hacía en broma a un par de muy queridos amigos que he vuelto a ver luego de años de distancia. No, la mera neta,ni los 3500 muertos de las putas torres gemelas, ni los cientos de miles de muertos y exiliados del golpe pinochetista podrían compararse en un terreno sensato con el hecho de que -olvidando mi metódico proceder a la hora de trasladarme en la ciudad- hoy haya dejado mi precioso y usado celular en el taxi de algún hijo de puta que lo apagó a la media hora de haber cometido semejante estupidez. Ni tampoco todo lo demás: no tener internet en casa, no llevar los cd's correctos a cierta chamba, no circular por las mejores vialidades, etcétera (etceterísima, me cae).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero como ya lo dije hace varios años: Cortadita de papel, snif. Me duele más el hecho de que ese hijo de puta me haya dejado sin los audios inéditos de 4 entrevistas a directores de cine consagrados, que los milpiterremil muertos de la historia latinoamericana. Y bueno, chavo (me digo a mí mismo), tú nomás perdiste un pinche artefacto que POR PENDEJO, no respaldaste debidamente y que ahora te cuesta no escribir un par de artículos chingones. Pero tampoco es como si te hubieras muerto en un edificio de cientoytantos pisos por los huevos de la CIA, o te hubiesen dejado en un estadio un mes sin tragar para luego nomás fusilarte o echarte al océano pacífico. Y entonces, pacífico, me calmo yo solito. Chingada madre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pensaba contestar olímpicamente un gran y muy bien argumentado comentario en el post que puse de la marcha light, e incluso contextualizarlo con los recientes arrestos policiacos, o incluso el asqueroso partido de fútbol de anoche. Pero no lo haré. Hoy nomás estoy emputado por estar pendejo, y estoy también pendejo por andar emputado. Entonces, sabiamente, me retiro a trabajar en mi recientísimo trabajo en lugar de chillotear por mis pendejadas Murphiescas. Bienvenido a la frustración, chavo (me digo también). Ahora se trata de subir la colina, nuevamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Seguro que mañana es un día mejor. Sí, me uniré a los optimistas, o a los alpinistas, o vaya usté a saber a qué chingados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_srQIfMDg140/SMobsA5nUlI/AAAAAAAAAF8/e8aW5Bs6ODs/s1600-h/laultimaynoscamos.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://4.bp.blogspot.com/_srQIfMDg140/SMobsA5nUlI/AAAAAAAAAF8/e8aW5Bs6ODs/s400/laultimaynoscamos.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5245035158996210258" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Y para cerrar, qué mejor colofón (argh, qué asquerosa palabra) que la última foto salvada de mi extinto K790. Un hermosísimo "bar de la salud" en la colonia Buenos Aires. Pinche Karma.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que vayan y digan...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salud (y ya).&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-6138590143848631544?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/6138590143848631544/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=6138590143848631544' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/6138590143848631544'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/6138590143848631544'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/09/das-fallidos.html' title='Días fallidos'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_srQIfMDg140/SMobsA5nUlI/AAAAAAAAAF8/e8aW5Bs6ODs/s72-c/laultimaynoscamos.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-4410503695996131406</id><published>2008-09-07T13:37:00.001-05:00</published><updated>2008-09-07T13:38:08.197-05:00</updated><title type='text'>¿Una idea cruel?</title><content type='html'>¿Y si amputamos a nuestros deportistas? Seguro sacan puras de oro, como los paralímpicos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-4410503695996131406?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/4410503695996131406/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=4410503695996131406' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/4410503695996131406'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/4410503695996131406'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/09/una-idea-cruel.html' title='¿Una idea cruel?'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-5799935347457740174</id><published>2008-09-06T10:53:00.003-05:00</published><updated>2008-09-06T11:09:31.953-05:00</updated><title type='text'>Breve nota sobre la resurrección y el post anterior</title><content type='html'>Para todos los sorpresivos y bienvenidos comentaristas y visitantes de la semana pasada:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este blog tiene ya cerca de cuatro años despotricando contra el mundo y exponiendo otras borracherías más personales. Incluso tuvo sus tiempos gloriosos, hoy perdidos en los archivos de la herramienta de comments haloscan, que quité a lo pendejo por aquellos tiempos, je. Antes, tener un blog funcional y al corriente requería, a veces, la ayuda de terceros proveedores e implementos que hoy ya tiene Google incorporados a su blogger. Y pues la verdad es que también me había desentendido mucho de bloguear y sus implicaciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que quiero decir es que me sorprende cómo estos temas provocan que la gente levante la mano y hable, y aparte de agradecer el hecho de que comenten y se identifiquen con mi asco frente al maniqueísmo de la sociedad mexicana, estaría bien que estas convergencias nos sirvieran para proponer otras cosas, y no sólo dejarlo en el clásico "preaching to the converted" que muchos de nosotros practicamos todos los días en el blog o la vida "real".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y bueno, estas semanas he estado (y seguiré) en una chamba en el culo del país, metido en pueblos de menos de 1000 personas casi todo el día. Por ahora no podré responder un par de comentarios que me parece importantísimo rescatar o despedazar. Pero agradezco que le entren a la polémica y que pongan de su parte. Ya pronto podré hacer una actualización que me parece muy pertinente, pero mientras sigan disfrutando de los futbolistas, los televisos, las amas de casa, Paty Chapoy, Silvia Pinal y todos esos "líderes de opinión" que están colgándose de la pendeja marcha esta para llevar agua a su molino, y seguir con la política del miedo que alguien le está copiando muy convenientemente a nuestro vecino del norte. Próximamente más bilis...por lo pronto "pónganse la blanca" (dice la seletzión de jútbol que anda muy retepacifista). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ya, que se me hace tarde pa irme al pueblo. Hasta pronto, pues!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-5799935347457740174?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/5799935347457740174/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=5799935347457740174' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/5799935347457740174'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/5799935347457740174'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/09/breve-nota-sobre-la-resurreccin-y-el.html' title='Breve nota sobre la resurrección y el post anterior'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-6745949788390227680</id><published>2008-08-30T03:02:00.003-05:00</published><updated>2008-08-30T03:44:45.541-05:00</updated><title type='text'>Llámenme mierda...</title><content type='html'>Y es que en verdad, me vale madres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo sigo sin entender un carajo de este lugar en el que vivo. Menos aún, a escasas horas de que 100 mil millones de pendejos se vistan de blanco para marchar en desprecio a la "inseguridad pública" de ese país en el que dicen vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y por qué es que me atrevo a ser llamado mierda? Porque, sencillamente, ni medio cabrón del que se decida a marchar mañana tiene la menor idea de lo que produce la inseguridad pública a nivel mundial. Son todos una bola de clasemierderos aterrorizados por el culto mediático, enfundados en su comodidad pequeñoburguesa y más autocomplaciente que el autor de este blog (lo cuál ya es decir mucho) y que se "solidarizan" con gente que en su putísima y regular vida se ha solidarizado con ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces portarán todos sus trajecitos color blanco clorox y sus velitas piteras, y marcharan, curiosamente, en la misma ciudad en la que repudian las marchas y toda expresión de protesta pública democrática. Claro, lo harán en "sábado", lo cual exime a muchos de la culpa de desquiciar absolutamente las vialidades, a pesar de que es justamente el "sábado" cuando el caos vial se presenta cínicamente todas las semanas. Y sin embargo, a todos ellos les parece "justo" protestar por el asesinato del pobre chico Martí, que -sin lugar a dudas- fue terrible y atroz. Lo que todos ellos desconocen es que el joven Martí es parte de una de las DECENAS de familias que controlan y hacen uso DISCRECIONAL de MAS DEL 60% del producto interno bruto de este país. Es decir: ese pequeño personaje, sin deberla ni temerla, fue objetivo de la delincuencia porque PODIA serlo. A diferencia de los cientos de miles de clasemierderos que marcharán mañana, indignados ante tales injusticias, mientras en ese mismo país en el que dicen vivir, hay 55 millones de pobres que se mueren por docenas todos los días -ya porque los picó un alacrán y no hay hospital en su pueblo, o ya porque no tuvieron una alimentación suficiente en todos sus años de vida- y, sin embargo, nadie marcha por ellos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que me resulta insultante de estas marchas burguesoides, y muy a pesar de considerarme un pequeñoburgués cualquiera, es que carecen de todo pudor. Porque la clase media escribe los relatos de la clase media, todo el tiempo. Y entonces, en el absoluto ejercicio del "si no lo veo, no existe", se atreven a rezongar por el simple hecho de que existen millones y millones de miserables capaces de matar y de infringir la ley por cantidades que a muchos les resultan irrisorias. Basta leer la portada de "La Prensa" (el periódico más leído de México, por cierto), para saber todos los días cómo es que un joven alienadísimo y pusilánime es capaz de matar a otro por menos de 100 dólares amercianos. Y sin embargo, a la "gente" que escribe el mass media le sigue pareciendo indignante el que "se atrevan a violentar la ley". ¿Cuál ley? ¿Cuál de todas? ¿La constitución política de los estamos sumidos mexicanos (sic)? ¿La misma que otorga derechos inalienables a una vida "digna" que sólo unos cuántos tenemos? ¿O acaso la ley orgánica de cualquier estado o región de la república, y que castiga el secuestro con "escasos" 60 años de prisión? ¿Y cuál va por encima de la otra? ¿Y quién marcha por el no cumplimiento de la primera y esencial?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Francamente me encuentro harto. Me repugnan las indignaciones artificiales y pendejas de toda esa estúpida carne de cañón que no comprende que la inseguridad es un problema directamente proporcional a la injusta distribución de la dignidad y el nivel mínimo de vida que todo ciudadano debiera merecer de a acuerdo al a constitución. Y me repugna todavía más que nadie marche más de dos veces por todos los muertos que no tienen un nombre ni una familia que aparezca en los medios. Muertos que ocurren a diario y que a nadie le importan. Y que son no más, pero tampoco menos que el pobre chico Martí, que tampoco merecía esa crueldad de parte de nadie. Pero que tampoco merecían una peor crueldad, peor porque esta ejercida desde su mismísimo estado soberano y protector, y que los ha abandonado desde mucho antes de que nacieran.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me parece bien, en el fondo, todo lo que este asunto propone: Iluminemos México. Iluminémoslo pues, pero desde abajo hacia arriba. ¿O qué carajos esperan todos los que cómodamente pretenden mirar el mundo desde un pedestal que a nadie le corresponde? Pues justo lo que existe: Una sociedad podrida, llena de sicópatas capaces de matar por unos centavos o muchos millones de ellos. Un país de niños y jóvenes desatendidos por el progreso y que fácilmente son reclutables por el narco, la criminalidad o cualquier opción que no sea vender chicles en un semáforo en el que el 80% de los que pasan prefieren no sólo no comprarles nada, sino siquiera mirarlos a la cara.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me repugna. Me repugna visceralmente toda esa indignación de pacotilla. Una indignación de cientos de miles de clasemierderos que van a salir mañana a las calles a "solidarizarse" con el chico Martí y todos sus semejantes (ricos) que han sido secuestrados por una panda de cabrones muy bien organizados. Y me repugna no porque me parezca detestable su solidaridad, sino porque es -al fin y al cabo- una solidaridad pendeja y absolutamente maniqueísta. Una solidaridad de "buenos" y "malos". Una en donde los "buenos" son todos esos pobres ricos que también lloran cuando la realidad les cobra su absoluto desdén por toda la gente que los ha hecho así de ricos, precisamente. Una solidaridad pusilánime y pendeja: digna del que cree que la movilidad social existe en este país, y que -algún día- "sus niños serán blanco" de esos malosos que no tienen razón de ser ni de hacer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Abramos los ojos, con un carajo: Nunca esos "niños" clasemierderos serán el blanco de una banda como la que secuestró al niño Martí. Ni nunca los padres ni los abuelos de esos niños clasemierderos serán blanco de otra cosa que los millones de OTROS niños que, a falta de una educación digna, y una sensibilización pertinente, se dedican a robar y asaltar en las calles porque no conocen otra cosa mejor para salir del hambre que les tiene sometidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entendámoslo de una puta vez: La miseria obligatoria es también violencia. Y es, sin duda, una de sus manifestaciones más peligrosas. No puedes ser la decimoprimera economía del mundo mientras ostentas a 60 millones de pobres que no saben ni les importa si el petroleo se privatiza o no. No puedes ser el "undécimo" país menos pobre del mundo (de entre doscientos y tantos), y luego sentirte afligido porque uno de esos 90 millones de desafortunados jodidos decidió, en la desesperación o en la simple hijodeputez, tratar de sacarte provecho. Y, por último, no puedes marchar con tu velita en mano y tu trajecito new age en turno, si lo único que haces es tenerles miedo a todos esos jodidos por los que tu vida de migajas es la que es. O les haces caso o soportas las consecuencias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si lo que quieres es que no haya más consecuencias, entonces comienza por atacar el problema de raíz. Lucha contra la desigualdad y contra la inequidad absoluta del país que dices amar cada 15 de septiembre. Lucha contra ti mismo y tu capacidad de hacerte pendejo. Lucha contra la voracidad y la ambición y reclámale a esos mismos 60 padres de familia indignados que viven en una de las riquezas más insultantes del planeta, en lugar de marchar a su lado y pedirles a los hambrientos que no te coman.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y si no piensas hacerlo, y si de verdad crees que una velita y una semana en el noticiario de Carlitos Loret harán la diferencia, pues cómprate un búnker y espera lo peor. Porque de seguir así las cosas, eso es lo que a todos nos espera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y llámenme mierda: pero es la verdad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-6745949788390227680?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/6745949788390227680/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=6745949788390227680' title='27 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/6745949788390227680'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/6745949788390227680'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/08/llmenme-mierda.html' title='Llámenme mierda...'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>27</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-1149884373214425627</id><published>2008-08-01T13:45:00.003-05:00</published><updated>2008-08-01T14:27:01.134-05:00</updated><title type='text'>Epifanías desechables (IV)</title><content type='html'>Hace unas horas estaba perdiendo mi tiempo en el &lt;a href="http://www.blogger.com/www.twitter.com"&gt;twitter&lt;/a&gt;, del cual me he hecho un tanto adicto en los últimos tiempos, más por el "hype" que tiene alrededor que por el verdadero interés exhibicionista y un tanto histérico que muchos de sus usuarios tienen por llamar la atención.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si es realmente una herramienta útil, más si se considera la cantidad de horas que está offline por problemas técnicos y la cantidad de veces que se han corrompido y perdido sus bases de datos. Como ejercicio antropológico, podría considerarse interesante. Llevar un registro de ideas o "enunciados vivenciales" o simplemente de lo que "está haciendo" la gente, tiene un aroma Orwelliano un poco terrorífico, pero también una parte muy interesante, si de verdad se pudiera llevar un registro confiable de esa línea de tiempo, y no se perdieran los tweets del pasado con cada actualización del servidor. Uno podría, con los años, percatarse de las pendejadas que hacía años antes o de los pensamientos circulares en los que estaba metido, o de la rutina insulsa que le dejaba tanto tiempo libre para exhibir su aburrimiento públicamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me tiene, pues, intrigado. Y obviamente estoy permanentemente "en guardia" ante la multitud de spammers y basura que te puede llegar también por ahí, o la propia basura que la gente comparte. Y aunque esto no me sorprende, porque soy fiel a mi arrogante noción de que el 98% de las personas está en los límites de la subnormalidad o al menos de la total superficialidad digital "a la carte", sí es de extrañarse cuando alguien pasa horas enteras de su día twitteando cosas como "tengo hambre, voy por comida" o "extraño a mi novia, snif...". Una vez es normal. Diez veces es comprensible. Todos los días y todas las putas horas es un verdadero suplicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y bueh. Existen quienes afirman que el twitter y &lt;a href="http://www.blogger.com/www.plurk.com"&gt;otros servicios similares&lt;/a&gt; están condenados a la extinción, pues no hay nichos publicitarios o áreas de oportunidad con las que puedan financiarse. Esto, sin embargo, me parece una burrada tremenda. Con un poco de malicia y maquiavelismo mercadológico twitter, como cualquier social network, podría alimentar la maquinaria no sólo con el ya dibujadísimo mapa de las conexiones sociales, sino también con las particularidades emocionales y las necesidades inmediatas de sus miembros, hecha la debida programación y puestos los debidos motores a trabajar. Y ese día, sin temor, daré de baja mi cuenta, para vivir un poquito más "off the grid" y un poquito menos al alcance de ese 1984 que ya pasó hace 24 años (terror!).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un último punto: Uno de estos "twitteros" que sigo -quizás por necedad, porque el chamaco es verdaderamente bobo y monotemático- y que vive en la sacrosanta capital potosina, que como muchos han de saber, es toda una ciudad cosmopolita y llena de...cantera que necesita limpieza y...potosinos sin mucho qué hacer, se "compadecía", en un tweet, de nosotros los chilangos que debemos vivir en esta ciudad "apestosa, sobrepoblada y ruidosa" (sic) en la que vivimos. Evidentemente contesté a su categórica estupidez con alguna acidez reactiva de las que me caracterizan. Sin embargo, este chico me hizo recordar una de mis múltiples epifanías desechables y que tiene que ver con el hecho de vivir en una ciudad como estas, confrontado a la posibilidad de vivir en un pueblo, o una semiciudad, incluso extranjera en muchos casos, y cómo eso conforma tu mente de una forma muy particular y quizás un poco inhumana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nacer y ser chilango equivale a haber dominado a una gran bestia, siempre que seas capaz de moverte en todas partes y no vivas permanentemente en la burbuja clasista de tu "zona de confort". Los chilangos, como cualquier capitalino del mundo, o habitante de las grandes urbes, tenemos esa arrogancia que caracteriza al que ha pisado los infiernos y abierto un apartado postal en esa zona, o reservado una mesa, o incluso comprado algo de terreno sin temor a equivocarse. Sabemos que vivimos en las entrañas del monstruo, y en lugar de causarnos pánico u horrores permanentes (aunque a veces sí nos los produzca), nos sentimos orgullosos de vivir y sobrevivir en mitad del caos y con una sonrisa ocasional. Y en el caso particular de los que somos incapaces -todavía- de abandonar este terruño de forma definitiva, muchas veces se nos cruza por la mente el infame aburrimiento del que seríamos víctimas en caso de mudarnos a un pueblo, por más bonito y curiosillo que sea, o peor aún, a cualquier ciudad de medio pelo en la que no se cohabite con un poco de adrenalina, caos, diversidad o al menos un montón de lugares interesantes y 100% urbanos qué visitar con regularidad. Por eso tantos y tantos de los chilangos clasemedieros que emigran exitosamente, lo hacen a lugares tan o más jugosos que esta ciudad (Nueva York, Barcelona, Los Angeles, Madrid, Paris, etc.) y los que regresan pronto y con la cola entre las patas es porque se fueron a algún infiernillo de tres estrellas como puede ser Galicia, Monterrey, Houston o cualquier pueblo que se quiera nombrar para esos efectos. E incluso los que se mudan con éxito a las espaldas de otros monstruos, casi siempre andan nostálgicos de cuando en cuando, y vienen cada vez que pueden a bañarse en la peculiaridad defeña, y a pasarse unas cuántas tardes en compañía del smog y las malas costumbres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_srQIfMDg140/SJNjI3E2kaI/AAAAAAAAAFc/FAxHpGKniMA/s1600-h/vast_distrito_federal.sized.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_srQIfMDg140/SJNjI3E2kaI/AAAAAAAAAFc/FAxHpGKniMA/s400/vast_distrito_federal.sized.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5229632596181684642" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;1479 kilómetros cuadrados de DF y unas 4 veces más de "área metropolitana" make John an indifferent boy.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Claro: Todo lo anterior excluye a los que escapan por motivos psiquiátricos, de salud o simplemente jubilatorios. En cuyo caso hay una justificación exógena y el monstruo les permite partir sin solicitar el reingreso pronto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que, si uno lo piensa bien...¿quién diablos se bajaría de las espaldas de un cancerbero del infierno, para montarse en un french poodle?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, ni por todo el calor infernal ni las playas del carmen ni los tepoztlanes ni los San Luis Potosíes del mundo lo haría.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-1149884373214425627?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/1149884373214425627/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=1149884373214425627' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/1149884373214425627'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/1149884373214425627'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/08/epifanas-desechables-iv.html' title='Epifanías desechables (IV)'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp2.blogger.com/_srQIfMDg140/SJNjI3E2kaI/AAAAAAAAAFc/FAxHpGKniMA/s72-c/vast_distrito_federal.sized.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-5546954993711051863</id><published>2008-07-28T17:35:00.002-05:00</published><updated>2008-07-28T17:51:02.841-05:00</updated><title type='text'>Postal de aniversario.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Te la dejamos en el mar de Mazunte, como acordamos. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Queridísima y terca Aura:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace un año, cierta ola que no estaba en el libreto, llegó a este lugar, donde tú estabas, y te tiró salvajemente contra el suelo, hasta quitarte la vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuve molesto. Estuve buscándote en el cielo el mismo día en que ciertos héroes te trajeron hasta casa, sólo para verte morir después. Estuve loco. Estuve cuerdo. Estuve, mes con mes, día con día, sueño tras sueño, tratando de regresar la realidad hasta el punto en el que tú estabas viva, quejumbrosa, con un pañuelo en la cabeza y una olla repleta de agua hirviendo y toneladas de Vick Vaporub dentro de ella, mientras la aspirabas, tranquila, luego de ver cierta película de Won Kar Wai que jamás había visto. Recuerdo, brevemente, que me gustó mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy estoy mirando la misma arena y la misma playa que te engulleron hace un año. Quizás no la misma ola, y –es más- quizás tampoco la misma arena o la misma playa. Porque las playas, así como todas las palabras, perdieron su significado en el momento en el que te declararon muerta, y tuvimos –casi todos- que encontrar un nuevo nombre para las cosas. Te fuiste, sí, y luego yo tomé un avión, pero otros se quedaron y miraron tu cuerpo muerto mientras yo miraba todas tus cosas, congeladas en el tiempo, y entonces –sin lugar a dudas—supe exactamente que no había otra cosa qué hacer más que recoger tu mundo y guardarlo en ocho valijas. Y luego traerlo de vuelta. Y luego aprender a vivir el mundo y las palabras, y el mundo de las palabras, y las palabras del mundo: Todos, todas: sin ti.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha pasado un año entero desde que te tomó por sorpresa ese mundo y sus vaivenes. No hay más ni mejores vaivenes que las olas. Ni hay más olas que los vaivenes, ni tampoco se sabe cuánto ni cuánta sangre se sacrifica con cada sonrisa, con cada muerte, con cada momento que no se va a vivir, y que se queda sobre el tintero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero tu muerte, Aura, amiga mía, amada amiga mía, nos trajo tanta y tanta realidad frente a los ojos, que no hay manera de no mirarla. Es un dolor de 70 milímetros, es una pantalla panorámica a la que no puede no verse salvo si se cierran los ojos. Y cerrar los ojos, Aura, es algo que tu vida nos enseñó a no hacer nunca más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos vamos, Aura. Todos nos vamos. Tarde o temprano, te alcanzamos, Tarde o temprano, nos sentiremos encontrados o perdidos, arrebatados o secos, como un roble, el roble que era tu vida, tu espalda, tus sueños (nuestros sueños) y nuestros horrendos y crudos –o muy muy crudos despertares- mañanas sin remedio que se van, siguen, se fueron. Días en los que uno quisiera no vivir si no es contigo, o en los que se busca un contigo para entender lo que es vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Flores, Aura. Plegarias. Días, noches. 24 o 36 horas. 2 o 3 minutos. 1 o 2 nociones más. Epifanías de lo que es el mundo desde hace un año, cuando lo dejaste. Certezas de que nada es nunca más lo que solía ser, tras la última decisión. Y sí: Lo jodido acerca de tu partida, es que no fue decidida por nadie. Que nos esforzamos por buscarle sentido, a pesar de que lo carezca. Que odiamos al dios que no existe, y al que sí, y al que quiensabe, o a la realidad que –como ese Marx que tú adorabas decía—es siempre necia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y los odiamos porque no estás, porque nadie dijo y porque nadie decidió. Y lo único, amada amiga nuestra, que nos queda, son estas flores, estas plegarias  a la nada, estos arrebatos odiosos a las olas. Estas ganas de que estés aquí. Esta implacable certeza de que no lo estás. Ni lo estarás. Y que todo está dicho. Y que te extrañamos, uno, dos, tres años después.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y que nada: ninguna palabra será jamás lo mismo. Sin tu boca de Aura, sin tu Aura, sin ti. Sin que la digas a nuestras orejas, a gritos, a dentelladas. Sin que lo sepas, jamás, porque quizás no lo dijimos a tiempo o porque no lo sabíamos hasta que te fuiste.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el tiempo es ahora. Y ahora es aquí: La playa, la arena, quizás la misma ola. Quizás no.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esperanzadamente, llegará el machete que la mate. El cuchillo de mantequilla que mate a esa ola, puta ola.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;-Hey man, let’s stab the sea with that butter knife, ok? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso dije -sin pensar- luego de desayunar equivocadamente unas enchiladas, en el mismo sitio donde desayunaste un año antes, frente a tu silla vacía, llena de flores amarillas, rojas, morada. Junto a Frank, a Fabiola, a Vanessa y junto a ti, de algún modo. Junto a esa memoria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así nos fuimos hacia el mar. Persistimos sin la calma, que –aún ahora—no se presenta del todo, después del beso y del abrazo. Después de recordar y olvidar y hacerlo todo sin orden ni sincronía. Pero dejándote nuestro amor, otra vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A manera de un adiós.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-5546954993711051863?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/5546954993711051863/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=5546954993711051863' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/5546954993711051863'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/5546954993711051863'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/07/postal-de-aniversario.html' title='Postal de aniversario.'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-5144177567451808541</id><published>2008-07-16T12:01:00.003-05:00</published><updated>2008-07-16T12:56:50.287-05:00</updated><title type='text'>Manifiesto del País de las Horas Nalga (Good bye, Santa Fe)</title><content type='html'>&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;1. Pensar no es lo importante. Es pensar que piensas. Piénsalo bien.&lt;br /&gt; &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;2. Tu nivel de inteligencia siempre será directamente proporcional a la cantidad de anglicismos que domines, o a lo ridículamente forzado que los pronuncies. Procura escupir un poquitito siempre.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;3. Es importante ser creativo, proactivo, asertivo y tener, sobre todas esas cosas, una impecable higiene personal. Si puedes añadir unas tetas postizas o un traje que valga más que la colegiatura de tus hijos, entonces olvida todo lo demás. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;4. Es importante trabajar duro. Pero es más importante sentarse de 8 a 5, con una hora de comida, en posición erguida y con la mirada inmersa en un monitor de 15 pulgadas, mientras tecleas frenéticamente “jajajaja” en el Messenger, para que parezca que escribes algo.  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;5. Deberás compensar cualquier defecto intelectual con la frase "En mis experiencias anteriores, que fueron muy exitosas..." Recuerda, la autocrítica no existe. Todo eso es pura negatividad y mirar el pasado. Aquí se trata de “next”. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;6. Usarás un traje o un traje sastre, nada de Suburbia, de Sears pa'rriba, y te peinarás con gel o con mousse, aunque nadie te lo pida. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;7. Te sentirás exitoso sólo por cumplir el punto número 6, sin importar que tu sueldo no compense tus responsabilidades. Recuerda: tu jefe siempre tiene más tarjetas de crédito que pagar. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;8. Si eres personal de base, deberás sonreír ante cualquier eventualidad y tener una "actitud de servil-cio".&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;9. Si eres un mando medio, habrás de humillar a tu personal de base cada una de las vecs que tu jefe te humille a ti. Recuerda: de eso se trata la cadena de mando. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;10. Si eres jefe, deberás inculcar en tus mandos medios la importancia de su liderazgo para evitar a toda costa el tuyo. Recuerda: tu chamba es cagarlos, tener un baño privado y cumplir con las horas nalga siempre que no sea la hora de "venta mata junta". &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;11. Trabajarás preferentemente en una zona de la ciudad en la que no se vean otros pobres que no seas tú mismo, que -por otro lado- estarás tan bien vestido que ni lo notarás. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;12. Encontrarás siempre una manera de utilizar messengers clandestinos, antes que supeditarte a las restricciones de tu oficina. Si no lo consigues, te harás amigo de los lacayos de sistemas, que son tal como tú, y que luego de unas copas gratis te dejarán hacer y deshacer. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;13. Recuerda: Debes pensar en BULLETS. El mundo está hecho de BULLETS. Siempre BULLETS. Eso si quieres ser un "plomazo" como todos tus compañeros. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;14. Toda persona capaz de escribir un mail con puntos, comas, o peor aún: ¡punto y coma! deberá ser considerada como un ente peligroso y jamás habrás de contestarle los buenos días o responder a sus correos con más de una línea. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;15. Tus correos, por otro lado, deberán escribirsesinpuntosnicomasypreferentementeconfaltasdehortografíajarrafales.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;16. Toda persona que pueda escribir un texto con más de dos parrafos estará atentando contra la productividad. Recuerda: leer es improductivo porque quita tiempo. Acude inmediatamente con tus superiores y repórtalo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;17. Socializa sólo con tus iguales. O sea, contigo mismo.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;18. Amarás las juntas por sobre todas las cosas. Las juntas son la medida de tu éxito, tu productividad y tu desempeño laboral. Mientras más juntas tengas, más parecerá que logras algo. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;19. Sólo algunos elegidos pueden pasar de las juntas a los "cronogramas". Si eres uno de ellos, recuérdalo bien: Usa muchos colores, planifícalo todo. Arma muy bien tu análisis de procesos: Cada tarea que programes está ahí para que alguien le dé en la madre, no la cumpla o se la pase por los huevos. O para que en la próxima "junta" se modifique. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;&lt;br /&gt;20. Conoce la actitud, el look, aprende un poco de mercadotecnia de los 90, impresiona a tus superiores con palabras como "negocía" "diferencía" y "branding". Recuerda: NO existen verbos que no lleven acento ficticio, en la última sílaba, que no se lleven perfectamente con un anglicismo que nadie sabe qué significa en realidad, pero que todos alaban como palabra mágica. ("Singuí-ung-tumi")&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;21. Recuerda. Estás en camino de convertirte en ejecutivo. Usas traje, te esfuerzas por verte bien, hablas con respeto a tus patrones y con desdén a tus subalternos. Estás a punto. Vas a llegar al éxito, algún día, y comerás y cenarás en las fiestas y banquetes que sólo unos cuántos disfrutan. Participarás de los burdeles itinerantes que el vicepresidente ejecutivo junior prepara para su círculo sagrado. Estás a punto. Sólo recuérdalo, recuérdalo, recuérdalo siempre. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;22. Si por algún motivo eres despedido, renuncias, o eres elegido para un recorte de personal, "conserva la calma". Nunca tengas un exabrupto en las juntas, nunca lleves un rifle de asalto a la oficina. Mantén tu cara ejecutiva. Llega a tu último día. Recoge tu última quincena y luego escribe un mail con el siguiente machote: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family: lucida grande;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;blockquote style="font-family: courier new;"&gt;"A todos los que me conosen o no me conosieron quiero darlse las grasias pro habberme ayudado a crecer en este ultimo año de travajo en el que aprendi muchas cosas y siempre gosé del apollo de mis compañeros. A Caro le agradesco que me haiga traido aqui y pues todo su profecionalismo y pues espero encontrarnos en el futuro. A Jorge muchisisisissimas grasias y pues a todos los demas mucha suertee en sus proyectos presonales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;LEs dejo mi correo personal para que no perdamos contacto:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;sumisopendejo@sinremedio.com"&lt;/blockquote&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-5144177567451808541?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/5144177567451808541/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=5144177567451808541' title='6 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/5144177567451808541'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/5144177567451808541'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/07/manifiesto-del-pas-de-las-horas-nalga.html' title='Manifiesto del País de las Horas Nalga (Good bye, Santa Fe)'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>6</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-3490716253560064302</id><published>2008-07-12T10:01:00.003-05:00</published><updated>2008-07-12T10:24:05.986-05:00</updated><title type='text'>Tan diferente y tan igual...</title><content type='html'>Lanzaba la pregunta, hace no mucho, cierto mosquito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No te das hueva de ti mismo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me cae que la pensé. A pesar de que fuera el mosquito -fake-&lt;br /&gt;el que la hacía. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y pues sí. Hay tanta gente que escribe mucho mejor que yo, que piensa mucho mejor que yo, que dice mucho mejor que yo, snif snif snif...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay tanta gente que no se pregunta nada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay tanta gente que no quiere -siquiera- saber una chingada. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Podría sentirme mal. Seguro que podría. Aunque me valga madres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero de repente, cuando más hueva tiene uno, de uno mismo, llega la metáfora. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una llamada simple: Amigo, necesito jugar 36 horas de ajedrez con alguien. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y el amigo cumple y llega. &lt;br /&gt;Gana y continúa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierde y -a regañadientes- sigue. &lt;br /&gt; 29-16 el primer día. 25-14 el segundo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mañana: mañana el "desempance". &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Y no hay pedo de nada. La vida se explica en cualquier lugar, bajo cualquier nivel, sabiendo nada pero mucho. Viéndolo todo pero con palabras suficientes para nada: No hay pedo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Repito: No hay pedo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Y pues bueno. Sí. Me leo -y me releo- y sí: hago una oración. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una oración que no es plegaria. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es -acaso- un vil enunciado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sujeto, defecto y proyecto:  That's all. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sí: Podría decir que estoy cansado pero no. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No cuando dos dedos hacen rabiar una mujer que no era más que un temor y temblor. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No cuando yo mismo me reduzco a casi nada, &lt;br /&gt;y conmigo hago lo mismo que con lo que casi todos &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;tienen qué decir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No será por mí que nadie te escuche: Estoy tan sordo como cualquiera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego, la verdadera pregunta: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿No te das hueva a ti mismo? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces recapitulo sobre mí mismo, y con toda seguridad me digo que NO. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que sí hay una nueva historia sobre cada nueva historia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que sí digo porque quiero decir, y no porque el mundo se empeñe en que diga: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace mucho que ese tiempo se acabó. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mujeres que podrían haberme parecido odiosas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Historias que podría haber guardado en el baúl de lo que no me importa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Partidas de ajedrez que habrían podido ser iguales, &lt;br /&gt;pero que no lo fueron (nunca lo son). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo por obra y voluntad de permitir la sorpresa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La partida de ajedrez involucra una posición inicial: la vida. &lt;br /&gt;Jugarla, involucra un compromiso esencial: saber perder opciones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ganarla, involucra una realidad que pocos saben: Recordad, para no repetir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando permites la sorpresa, ¿qué crees? Sorpresa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El mundo deja de ser estereotipo &lt;br /&gt;y se convierte en laberinto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y los laberintos, querida neurosis mía, son algo de lo que más te gusta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No te hagas. &lt;br /&gt;Ni siquiera trates de escapar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dale. Búscate tu Ariadna y tu Minotauro. &lt;br /&gt;Go get them, boy. &lt;br /&gt;Just remember: you gotta shine on, you crazy diamond.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para prevalecer, hay que cantar. Y para cantar, hay que querer. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Querer seguir vivo, o quere a alguien. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No importa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú sólo "shine on, you crazy diamond..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;**&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-3490716253560064302?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/3490716253560064302/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=3490716253560064302' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/3490716253560064302'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/3490716253560064302'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/07/tan-diferente-y-tan-igual.html' title='Tan diferente y tan igual...'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-5552227374298274564</id><published>2008-06-02T00:01:00.004-05:00</published><updated>2008-06-05T15:32:42.752-05:00</updated><title type='text'>¿De qué lado masca (tabaco) Ebrard?</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Post tomado de &lt;a href="http://amoyesclavo.blogspot.com/"&gt;aquí&lt;/a&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Puro caldo y nada de albóndigas. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;En 2006 no tuve ningún reparo en admitir mis preferencias políticas. En primer lugar, porque siempre he sido de izquierda. Y a pesar de que mi particular punto de vista de la política nunca se ha visto representado -o identificado siquiera- con algún político de la izquierda mexicana, para mí siempre ha sido (y será) muy claro que a veces es más importante arrebatarle el poder a algunos que otorgárselo a otros. Y en este sentido, en 2006, para mí era privativo quitarle un cacho de poder a la oligarquía mafiosa y mocha que representan el PRI y el PAN, respectivamente, y optar por un proyecto de nación distinto y que -bien que mal- en ese momento, estaba más o menos bien ideado por el equipo que formaban AMLO y los intelectuales que le apoyaban.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero todos sabemos lo que pasó: Además de que AMLO resultó un mal contendiente, ahogado en la soberbia del que cree tener la razón, y de que desperdició así una gran ventaja estadística, también se cuenta el hecho de que hubo una elección sumamente sospechosa y truculenta, cuyas actas están por usarse como combustible para la caldera que calienta las albercas de Los Pinos, gracias a la enésima concertacesión del PRIAN.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;C.E.O de México (y del Distrito Federal)&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;¿El resultado? Un nuevo y mejorado chairman a la cabeza del país (porque eso son los panistas, "directivos" o "ejecutivos" en oposición a estadistas y políticos), y un extraño ser, habitante de la condesa, y que gobierna la Ciudad de México con una vara que todavía nadie acaba de entender. Es así que mientras el buen Maquiavelipe Calderón y su vicepresidente ejecutivo junior, Ivancito el Facha, siguen mostrando sus enormes habilidades para hacerse de la vista gorda y de la cartera también, el peje es hoy un cadáver político sin muchas posibilidades de resurgir, y todo el moméntum ganado por la izquierda en 2006 se fue al caño.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para colmo de males, en el combo por el que muchos votamos, nos quedamos sin hamburguesa y nos tocó el puro papafrita. Marcelito, el ubicuo, tiene algunas cualidades respetables: ha sido leal a su padrino político, Camacho Solís, que a su vez ahora le es muy leal a su apoderado político, AMLO, aunque un poco menos cada mes, dado que fue su pobrísima campaña política la que provocó su -nuevamente- fallido intento por acercarse a la presidencia de la república, esta vez desde la izquierda. Sin embargo, por conveniencias coyunturales, Marcelo hoy le sigue siendo leal a la pseudoizquierda que lo llevó a su primer puesto de elección popular, aunque su lealtad no sirva de mucho, puesto que sus maneras y posturas tienen una marca distintiva de su pasado salinista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Marcelino, garro y vino.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;No todo ha sido infame en su administración de la ciudad. Hay avances en seguridad pública y finalmente se han comenzado obras que tenían años en el olvido. Sin embargo, esto no es lo que debe ser prioritario para un gobierno de izquierda, como tampoco los son los túneles para Santa Fe, o las líneas de metrobús en rutas que nadie comprende y cuyas obras son más lentas que la bicicleta que usó Ebrard para ir a la chamba durante dos semanas. Marcelo debería aprender de lo mal que le fue a AMLO cuando trató de congraciarse con la clases media y alta de la ciudad de México. Con todo y que, cada mañana, una horda de panistas descerebrados se trepa al "pinchurriento" segundo piso desde la comodidad de sus colonias sureñas, Marcelito debería saber que mientras lo hacen, muchos de ellos hablan del "apestoso peje" y de su "carnal Marcelo" con la misma saña de siempre, y al mismo tiempo son felices de no tener semáforos en los que los "nacos" les pidan limosnas. Es más: desde allá arriba ni se ven.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Marcelito, por motivos que seguramente hasta él mismo desconoce, ha empujado leyes como la que hoy está de moda en todas las sobremesas: la sacrosanta ley de protección a los no fumadores. Es curiosísimo ver a retrasados mentales como Otto Sirgo o Diego Fernández de Cevallos, que sin pena ni gloria se atreven a vociferar contra la izquierda, como si fuera ésta la que hubiese generado la susodicha ley, y no un grupo de advenedizos pretenciosos que quieren sentirse en el primer mundo a través de una "atmósfera libre de humo". Es curiosísimo porque, finalmente, Otto y el "jefe" Diego demuestran su absoluto desdén por los demás y cómo es que les vale absolutamente madres el resto del mundo, siempre y cuando puedan fumar a placer. Y es curiosísimo también porque estamos en presencia de un increíble y absurdo intercambio de roles, como los que sólo México puede provocar. La izquierda promulgando leyes de derecha, y la derecha abogando por el libre albedrío (frente a aquello que le conviene, claro está).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;¿Es o no es absurda (la ley)?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La finalidad, la esencia, el objetivo y el fundamento que sostiene a la leyantitabaco no es del todo descabellado. El Estado, estrictamente hablando, no debe favorecer conductas que pongan en riesgo la salud de muchos, y sin duda debe favorecer (en una visión de derecha) o incluso proveer (en una de izquierda) la salud a sus ciudadanos. Sin embargo, en México se dista mucho de tener un estado así, y ninguna autoridad, federal o local, tiene los recursos humanos, financieros o morales para encargarse de la salud pública. ¿A qué recurren entonces los gobiernos hipócritas? A leyes como la "antitabaco", sumamente publicitadas, mediáticas y, como decimos coloquialmente, totalmente "apantallapendejos".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Existen innumerables problemas en este y en todos los países, con los que los gobiernos prefieren no lidiar. En este país, por ejemplo, el 40% de la población vive en condiciones de pobreza, en ciudades sucias, desaliñadas y repletas de riesgos sanitarios. La industria nacional, escasamente regulada, suelta a la atmósfera mes con mes y año con año toneladas de partículas tóxicas. Las calles, en el DF y en prácticamente todo el país, están repletas de basura, heces humanas y de perro, ratas, cucarachas y un sinfín de hermosas plagas y contaminantes. ¿Por qué no lidiar con estos problemas antes que crear una ley diseñada para sociedades ligeramente más avanzadas que la nuestra? Porque no se tienen ni el dinero ni los tamaños para hacerlo. Porque no es mediáticamente provechoso limpiar las calles o poner en cintura a los industriales y sus fábricas, pero una ley como la antitabaco sí "reviste", sobre todo si la acompañas de unos bellos y ridículos stickers que, con una hojita de trebol al centro, rezan que estás en un lugar "100% libre de humo".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La realidad es que no lo estamos. Y lo molesto es pretender que sí. Pretender que la ley antitabaco realmente tiene un efecto positivo en la salud, mientras la industria, los automóviles no regulados y los de servicio público, siguen ensuciando el aire todos los días. Igual que los mantos acuíferos. Igual que todo lo contaminable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;La prioridad es farolear.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Y es que todo este asunto es una cuestión de prioridades. ¿Es prioridad del estado mexicano o del gobierno del D.F. lidiar con el tema del tabaco antes que, digamos, con la inseguridad o con los otros muchos tipos de contaminación que hay en la ciudad? A mi juicio, no. No hay ninguna estadística verificable que coloque al fumador pasivo como una prioridad de salud pública, y sí, por ejemplo, al cáncer cérvico uterino, al papiloma o a la diabetes. Y sin embargo, Marcelo y sus asambleístas, de un plumazo, dieron dos pasos adelante con la legalización del aborto, y diez atrás, con su remedo de ley antitabaco.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás mi argumento sobre las prioridades no sea suficiente razón para cuestionar la validez de la ley. Quizás debiera acotar que el estado tampoco tiene el derecho de incidir sobre el libre albedrío de las personas, cuando se trata de productos que se comercializan legalmente y que forman parte de la industria establecida. Y es que, bajo la óptica de la ley antitabaco, el estado debería prohibir también que se vendieran hamburguesas en sitios públicos, y obligar a todos los restauranteros a vender, exclusivamente, comida macrobiótica u orgánica, dado que los pesticidas también son probados carcinógenos. Igualmente debería prohibir el consumo de frijoles, leguminosas y semillas, dado que los gases que generan contribuyen al calentamiento global. ¿O qué tal prohibir la emisión de contaminantes industriales en el valle de México? ¿O qué tal obligar a los pudientes a comprarse automóviles híbridos o a las fábricas a convertir a todos sus autos en híbridos? No. Un gobierno hipócrita no hace eso. Aunque, del mismo modo, el alcohol debería prohibirse definitivamente, dado que causa miles de accidentes vehiculares al día, y su venta en lugares públicas propicia riñas constantes e incluso crímenes y homicidios voluntarios e involuntarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces, al despertar, estaríamos viviendo en "Un Mundo Feliz". Porque la fantasía totalitaria de Huxley no era, como algunos piensan, un retrato de los peligros del comunismo, sino una profecía acerca de los peligros de engordar al Estado y sus atribuciones. Y aunque creo en un Estado responsable y con obligaciones para con sus ciudadanos, y creo que, en particular, el Estado mexicano le adeuda muchísimo a su pueblo y que, en algunos casos, los gobiernos de pseudoizquierda han resarcido algunas de esas deudas medianamente (privilegios a los ancianos, pensiones, apoyo escolar a las familias de bajos recursos, etcétera), me preocupa sobremanera el rumbo que Marcelo está tomando en los últimos tiempos, pues tiene todo los visos de ser mucho más un priísta que un hombre de izquierda, es decir, de derecha en la cartera y en la práctica y de izquierda en el hocico y a la hora de rendir pleitescías.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;La bacha realidad. &lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Comprendo, acato y respeto la ley antitabaco porque creo en el derecho que los no-fumadores tienen a -qué irónico- respirar la menor cantidad de humo de tabaco posible. Humo que nosotros, los fumadores, producimos sin afán de dañar a nadie (ni siquiera, irónicamente, a nosotros mismos), pero que por cuestiones ajenas a nuestra voluntad, sí pueden provocar daño en quienes lo inhalan. Y por esa sencilla razón, es que habrá que respetarla. A pesar de ser una ley de primer mundo en un país de quinto. A pesar de estar pésimamente formalizada, tener una reglamentación ambigua y provocar riñas y segregación entre la gente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antier se informaba que Marcelo quiere ir contra los "2x1" y "Happy hours" de los bares. Esto no es sólo un atentado contra la libre empresa, sino una muestra más de la hipocresía con la que está llevando su administración. Esta "izquierda victoriana" es francamente molesta y me entristece, sí, porque luego de 10 años de gobierno perredista en el DF, la ciudad había tenido avances sustanciales en materia social, ambiental e incluso en su infraestructura y mobiliario urbano. Y a partir de 2006, lo único rescatable ha sido la legalización del aborto, mientras que la política social va en retroceso, el transporte público está bajo una terrible presión y ahora, para colmo, la sociedad está siendo segregada por leyes como la antitabaco, sin mencionar los daños a la industria restaurantera, que es un bastión económico de las zonas turísticas de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y lo más sorprendente es justamente este puritanismo. ¿De dónde viene todo este súbito interés por regular la vida nocturna, el consumo de alcohol y tabaco, el sexoservicio, etcétera? ¿Votamos por un gendarme moral o por un gobernante que se comprometía a atacar las deficiencias económicas y la desigualdad social de la ciudad? ¿Alguien está absolutamente seguro que Marcelo no es un panista de clóset?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;"El futuro ya no es como antes"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Mañana saldremos nuevamente a la calle y respiraremos la misma mierda de todos los días. Toneladas de partículas suspendidas y ozono que siguen esparcidos por toda la ciudad, mientras en Ecatepec y otras zonas del área metropolitana los industriales seguirán pagando mordidas para "cumplir" con las normas ecológicas. Quizás por la tarde se nos antoje dar una vuelta por el restaurante donde solemos tomar un café y platicar un rato, y cuando nos paremos a fumar, algún imbécil se moleste porque no estamos lo suficientemente lejos de su mesa, o porque estamos parados en la esquina de su casa, y su paranoia lo invite a llamar una patrulla, como ya atestigué hace unos días. Quizás algún changuito amaestrado se dé sus vueltas por la condesa, pegando sus lindos stickers mustios por todos lados, y la gente -la más pendeja- de verdad crea que vive en un lugar más limpio y mejor porque ya no se puede fumar ni siquiera en el vips. En la noche llegaremos a casa y, si la tele está en un canal funesto, veremos a Otto Sirgo y a sus huestes de televisos deplorar a la izquierda porque ya no pueden fumar ni en sus propios restaurantes, y por eso "estos pinches perredistas no respetan la libertad".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así, poco a poquito, mientras nuestro nuevo gendarme de la moral y las buenas costumbres nos impone nuevas reglas y nos mantiene cobrando los mismos sueldos de hambre, Felipillo y su pandilla se preparan, como dije hace ya más de un año, a preparar la venta simulada de PEMEX, "esa terrible y obsoleta empresa" contra la que atenta el EPR, misteriosamente, cuando al gobierno mejor le conviene. Mientras, los medios seguirán debatiéndose entre los tesoros submarinos de nuestro nuevo Salinas, el "Vivir mejor" que tiene un tufo impresionante a "solidaridad" y los patéticos publicistas que el PRD contrata siempre, cuyos spots parecen más infomerciales que recuerdan los viejos anuncios del dentista Jaramillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El país de la simulación es cada día más deprimente, y más simulador. Esta república del cinismo parece no tener más parangón para lo absurdo y lo surreal, pero la realidad es necia, y nos prueba equivocados día con día. Detrás de sus escritorios, el gran Gerente de la República, y todos sus empleados exprimen felizmente el erario y lo reparten entre los cuates. Hoy, cuando la moneda está más en el aire que nunca, nuestra "izquierda" sigue con su discurso obsoleto y nacionalista mientras el país sigue a la venta. Y Marcelo, que podría haber tenido la oportunidad y ciertamente tenía el deber de tomar la estafeta que le fue arrebatada a AMLO por su propia ineptitud y por los cachorros del fraude, se dedica a prohibir el cigarrillo, limpiar camellones y fustigar a los borrachos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Cuándo acabará este maniqueísmo de mala calidad en que han convertido la política? Entre el chiquero de la elección perredista, el oscurantismo en los Pinos y los pederastas que siguen gobernando impunes y tragando mole con "el preciso", yo me canso de México cada vez más. Y si lo poco que puede disfrutarse en este país, esa libertad que otorga el tercermundismo y su falta de capacidad coercitiva, comienza a ser desmantelado por una regulación fuera de toda prioridad y proporción, habrá que pensar seriamente ya en la refundación o simplemente en el abandono de este país, que -al paso que va- no tiene gran futuro. O como diría un buen amigo: "el futuro ya no es como antes".&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-5552227374298274564?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/5552227374298274564/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=5552227374298274564' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/5552227374298274564'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/5552227374298274564'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/06/de-qu-lado-masca-tabaco-ebrard.html' title='¿De qué lado masca (tabaco) Ebrard?'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-7209483721346433626</id><published>2008-05-19T16:07:00.009-05:00</published><updated>2008-05-22T12:44:59.799-05:00</updated><title type='text'>¿Tan tan? ¿Quién es? Otro pendejo. (¡Actualizado una vez más!) - Pero si es sólo un postito en dos aaaaañooooos. Juar!</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Al malote se le acabaron sus palabritas. Bah, qué fácil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Estimados visitantes, asiduos, espías, detractores y amigos de verdad:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante más de tres años este remedo de blog ha estado en línea por motivos muy diversos. En ocasiones como bolsa de mareo en la cual depositar religiosamente mis desechos emocionales y mentales, en otras como un sitio para compartir bromitas, alegorías o palabras teledirigidas al corazón o mente de alguna persona que me importase en cierto momento; y también en algunas más ha sido un delicioso ring de boxeo en el que muchas riñas políticas, electorales o netamente blogueras tuvieron lugar, casi siempre con finales felices y victoriosos y en otras ocasiones sencillamente con finales, en los que o se acabó la llamarada petatera en turno, o sencillamente volví a alguna de mis otras modalidades que a nadie le importan, y punto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, entre mediados de 2006 y principios de 2007, una nueva, pusilánime y resonante voz se dio cita en este patético lugar, y con un afán denigratorio se apuntó desde entonces a la tarea de zumbar, como uno más de estos anónimos mosquitos que en todos los blogs se dan cita, y dedicar -a veces horas y semanas enteros- a revisar, responder y colgarse de cualquier cosa para, como sólo los mosquitos saben hacer, chingar quedito cerca de las orejas y con una religiosidad digna de los insectos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dada la coyuntura de ese año, 2006, y los muchos pleitos políticos y de otras índoles que pululaban por México, en general, y por las circunstancias de mi vida en ese momento, supuse de muchas personas y de muchos de mis ya conocidos mosquitos. Y aunque uno a uno estos otros fueron siendo descartados, dada la mucha información que cada comentario pendejo iba proveyendo, sin que su autor pareciera percatarse, la realidad es que vamos ya entraditos en el 2008 y mi fan número uno sigue dándose sus vueltas, a veces más rápidas, a veces más lentas, y viene acá a "cazarme" (según sus propias palabras) ya que soy un "perdedor".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_srQIfMDg140/SDMDwd9vwYI/AAAAAAAAAE0/rBr53WGuy20/s1600-h/mosquito.gif"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_srQIfMDg140/SDMDwd9vwYI/AAAAAAAAAE0/rBr53WGuy20/s400/mosquito.gif" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5202506125755269506" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Esta es la cara que tienen los mosquitos caza-perdedores, luego de acudir a la primera fase del cuarto camino, o al quinto acuerdo, o al curso primero de don Miguel Ángel Cornejo. Su nombre científico es "Anophyilus Pedorrus" y suelen hacer más ruido que nueces. Se les halla trabajando cerca de Santa Fe, cenando constantemente en Polanco y en cualquier lugar donde puedan ostentar sus pretensiones de grandeza. Esta versión para colorear es una cortesía para mi mosquito mayor.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/SDMFU99vwZI/AAAAAAAAAE8/wsT51LoIRiI/s1600-h/cornejo.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/SDMFU99vwZI/AAAAAAAAAE8/wsT51LoIRiI/s400/cornejo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5202507852332122514" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;El maestro, en un gesto muy parecido al del mosquito. ¿Alguna resemblanza?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Y bueno. Debo confesarlo, nuevamente. Jamás he asistido a un club de Miguel Angel Cornejo, o me he juntado con los "ganadores" que la estrecha mente del alienado social supone que son semejantes plastas de mierda y autoelogio.  A mí me gusta mucho mi condición de "perdedor" porque me recuerda más bien mi facultad de "outsider", y me deja la enorme tranquilidad de que -justamente- no tengo nada que perder, y que por eso disfruto lo mucho que disfruto la compañía de los muy buenos amigos que tenga, y de las muy hermosas (en todos los sentidos) mujeres con las que me ha tocado compartir un rato de mi vida, en practicamente cada ocasión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este personaje/fenómeno ha tenido, claro, resonancias coyunturales en otros pendejos en turno que han traído alguna rencilla conmigo y que tampoco tienen los suficientes guevos para planteármela frente a frente. Y siendo tan fácil encontrarme (porque los conoces saben que mi rutina de perdedor sigue frecuentando los mismos lugares y las mismas personas desde hace mucho tiempo), supuse que se trataba finalmente de eso: Mosquitos persistentes que se harían coro los unos a los otros mientras tuvieran ganas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy tengo un poco más claro quienes han sido cuáles,  y -obviamente- sus motivos. Y también me queda claro que existe uno sólo, llamémosle el Mosquito Mayor, y que es el que ha sido más persistente, repetitivo y -en cierta manera- el menos importante, pues las posibilidades son tan reducidas que sólo puede tratarse de algún pendejo. Pero déjenme les expongo claramente mis ya elaboradas teorías y que cuentan con el análisis de otros amigos/lectores, además de cierto apoyo tecnológico:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_srQIfMDg140/SDMILt9vwaI/AAAAAAAAAFE/X_Gggav_RVU/s1600-h/cabezaculo.jpeg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_srQIfMDg140/SDMILt9vwaI/AAAAAAAAAFE/X_Gggav_RVU/s400/cabezaculo.jpeg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5202510991953215906" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Esta es la única imágen que haciendo gala de mis argucias tecnológicas he podido conseguir de mi mosquito mayor. Como podrán ver, su postura asemeja la del 98% de la población mundial, por lo que resulta muy complicado discernir su verdadera identidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;Sospechosos Blogueros: &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1) En el principio fue la Gabba. Un bloguerito en extinción, pseudopublicista y "ganador" que se puso punk como por 5 minutos. Esto ya tiene mucho tiempo y aquel no era tan anónimo como otros. Caso aclarado hace ya tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2) Después vino don Resistron 5000 y/o su novia, que luego de una rencilla semi-larga de comentarios pendejos dejó de defender a su "novia" homofóbica y retrasada mental a la que hicimos cachitos en conjunto. De este personaje condechi y "ganador" tampoco ha habido muchas noticias, y es muy dudoso que luego de dos años siguiera ardido por esas pendejadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;3) El Chilango de Duranyork fue otra de esas luchas blogueras que duraron un ratito. Pero el tipo solía firmar sin vergüenza y además, acabamos poniéndonos pedos y cagados de la risa en alguna de sus visitas al D.F. Eso descartaría al susodicho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;4) Rogelio Villarreal, Guillermo Fadanelli o Tanya Sandler. Si bien en los albores de este blog me encontraba un tanto asqueado de la industria editorial mexicana, y que les tiré algunas piedras que originaron algunos intercambios de cates con esta familia autorreplicante, la realidad es que dudo que se atreverían a nombrarse "cazadores de perdedores", o que podrían mofarse de la drogadicción y alcoholismo de cualquiera. Eso los descartaría a los tres de un plumazo, ya que son conocidas divas de la autogratificación oral, en todos sus sentidos, y además, mal que bien, los tres escriben bastante bien, lo cual descarta a nuestro machín de cantina una vez más.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;5) Rodrigo Sánchez-Villa: ¿Quién, que haya leído este blog en 2006, podría olvidar las encarnizadas putizas que nos acomodamos en el ciberespacio (aunque más bien fueron un poco desiguales, de acuerdo a sus propios amigos)? Y aunque la semántica podría seguir siendo similar, dudo que el muchacho tenga tan pocas cosas que hacer. Además, como en otros casos, acabé viéndolo en persona en varias ocasiones, y pues no le noté muchas ganas de partirse la madre. Y aunque este muchacho, dado tooooodo lo que ya sé de él, no puede ser descartado, sería muy dudoso que fuese TAN ocioso como para seguir chingando, dado que sé dónde vive y que incluso se ha atrevido a chupar en el mismo bar que yo, e incluso a acudir a alguna de mis celebraciones personales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;6) Luego me vino a la mente: Bien podría ser Ari Volovich. Releyendo sus comentarios de antaño, en los que vomitando su ardor se emputaba de lo patéticos que resultaban (y me siguen resultando) sus artículos, su pseudojudaísmo de closet (aunque ya su propia comunidad se vomita de él también) y toda su moralina ridícula...hmm...ese podría ser así de ocioso. Incluso recuerdo algún familiar suyo hablándome de sus problemas mentales hace no tanto tiempo...hmm...quién sabe. Y ahora que lo pienso y lo repienso, muchas veces lo vi hacerle al machín de cantina, cuando se ahogaba en la condesa con sus amiguitos. No lo sé, pero es una posibilidad interesante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta ahí llega la lista bloguera. No recuerdo ni he recapitulado ninguna otra rencilla virtual desde entonces y yo he estado más bien sumergido en otro tipo de asuntos, descuidando plenamente el blog a partir de mitades del 2007. Y debo decir que el análisis semántico de todos los comentarios piteros de este personaje me ha provocado casi lágrimas de risa, pues sea quien sea de verdad demuestra un microgonadismo (testículos microscópicos) y un ardor tan insospechado que hasta me hace sentir maloso, je.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_srQIfMDg140/SDMI0t9vwbI/AAAAAAAAAFM/ZRj9Q19O-AI/s1600-h/moscas.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_srQIfMDg140/SDMI0t9vwbI/AAAAAAAAAFM/ZRj9Q19O-AI/s400/moscas.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5202511696327852466" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;No hay que confudir a los mosquitos con las moscas. Estas últimas, como bien me hizo notar un ex-amigo que aparece en esta lista, y parafraseando a Umberto Eco, no pueden estar equivocadas:  Hay que comer mierda. Por eso es que ya hasta aguanto y me he encariñado con mi mosquito mayor. Me recuerda la inefable condición humana de los comemierda.  &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;Sospechosos "reales" (léase, de la "vida real"): &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-family:verdana;"&gt;El Padrotón&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;:&lt;/span&gt; Personaje de alta capacidad creativa que llegó a este país a partir plaza y a utilizarla en la renovación total de la gama manipulatoria de nuestros nacionales. Uno más de estos trabajadores de cuello azul que llegan a México a demostrar que en este país bicicletero, el tuerto es rey. Luego de pretender ser mi cuate, beber de mi copa y padrotear a mi gente, tuvo una salida poco decorosa hace ya dos años (tiempo que también coincide con nuestro mosquito). Sin embargo, y dado que ha habido algunos otros roces posteriores, este muchacho jura y perjura que él no hizo nada y que es lindo y bueno y que ya lo deje seguir teniendo su vida y no lo señale con el dedo. Eso, aunque no dejará de sucederle, y no sólo por mi, sino por la enorme cola de gente furibunda que va dejando a su paso, tampoco lo hace el mosquito mayor, pues a pesar de sí ser de la familia chupasangre (y la chupañongas, según cuentan los últimos chismes), y aunque también estoy perfectamente claro de que este joven talento es el autor de algunos comentarios aislados, también es casi seguro que no se trata del mosquito mayor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;El realmente ofendido&lt;/span&gt;: A este personaje no podría reclamarle gran cosa. Durante mis años mozos hice terribles cosas con mis genitales (no, no me los pinte ni me los hice trencitas), y en alguno de esos calentones cometí pecados imperdonables. Sin embargo, este personaje también apareció en algún momento para reclamarme por mis chingaderas, y, habiendo tenido toda la oportunidad, tampoco se subió al ring como era de suponerse.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:trebuchet ms;" &gt;La perversa polimorfa&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;: Esta hipótesis, provista por uno de los analistas, apunta a que un personaje otrora muy cercano podría ser quien está detrás de todo el asunto. De cualquier modo, me niego a creerlo ya que durante muchos meses de estos casi dos años, la cercanía fue muy amistosa y en ningún momento hubo visos de malestar, aunque "uno no sepa pa' quien trabaja".  De cualquier modo, esta mujer tampoco aplicaría en la materia de "mojigatería en el consumo de alcohol o sustancias ilegales", así que lo dudo mucho.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:courier new;" &gt;Cualquier otro pendejo&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;: Este parece ser el verdadero meollo del asunto. Si bien me gusta el conflicto, y me he involucrado en alguna que otra rencilla verbal acá en la internet, lo cierto es que en la vida real tengo muy pocos "enemigos", que bien puede decirse que sólo es gente con la que hay animadversión, y punto. Cualquier otra persona cae fuera de mi conocimiento o mi interés. Puede ser desde el portero del edificio hasta cualquier otro tarado que se encuentre ardido por cualquiera que sea la razón. En todo caso, y como esto es lo más posible, dada la absoluta falta de huevos para mostrarse y la total falta de motivos que dicho personaje tendría para burlarse de mis muertos o para repetirse a sí mismo por dos años, esta es la hipótesis más viable hasta el momento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y con esto, amorosamente, cierro un capítulo de esta habitación virtual. Y seguramente vendrá el susodicho, u otros se colgarán y todo lo aquí relatado ocurrirá una y otra vez en versión microcosmos. Yo, sin mayor problema, doy por concluido mi interés en todo este asunto, ya que -en lo que a mí respecta- se trata de cualquier pendejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y pues de pendejos está lleno el mundo, así que este gordito perdedor que -curiosamente- suele tener mucha suerte para muchas otras cosas, se marcha a seguir trabajando y le deja a sus amigos y detractores un gran saludo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nota: A los que quieran chingar públicamente por última vez, les sugiero cariñosamente que no se repriman. El cagadero anónimo se va finalmente al baúl de los recuerdos y todos esos comentarios que han sido filtrados por la moderación a mí "me sudan la polla". Sin importar cuán supuestamente ofensivos sean, uno debe reconocer que no cualquier pendejo puede ofender.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y recuerden. La mierda también es universal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_srQIfMDg140/SDMJod9vwcI/AAAAAAAAAFU/TEYnVrNAy7Q/s1600-h/CM102%7ECome-mierda-Posteres.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_srQIfMDg140/SDMJod9vwcI/AAAAAAAAAFU/TEYnVrNAy7Q/s400/CM102%7ECome-mierda-Posteres.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5202512585386082754" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Besitos (Juar!)!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-7209483721346433626?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/7209483721346433626/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=7209483721346433626' title='14 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/7209483721346433626'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/7209483721346433626'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/05/tan-tan-quin-es-otro-pendejo.html' title='¿Tan tan? ¿Quién es? Otro pendejo. (¡Actualizado una vez más!) - Pero si es sólo un postito en dos aaaaañooooos. Juar!'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_srQIfMDg140/SDMDwd9vwYI/AAAAAAAAAE0/rBr53WGuy20/s72-c/mosquito.gif' height='72' width='72'/><thr:total>14</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-3116452330982674818</id><published>2008-05-12T18:06:00.005-05:00</published><updated>2008-05-12T19:37:57.497-05:00</updated><title type='text'>Adjetivos para los vivos (y los muertos)</title><content type='html'>&lt;p style="margin-left: 0em; margin-bottom: -0.5em; text-align: right;"&gt;&lt;span class="eLema"&gt;&lt;b&gt;A la memoria de Olivier Debroise (1952-2008)&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-left: 0em; margin-bottom: -0.5em;"&gt;&lt;span class="eLema"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-left: 0em; margin-bottom: -0.5em; text-align: right;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/SCjiit9vwXI/AAAAAAAAAEs/T7IfacCTdBc/s1600-h/olivier.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/SCjiit9vwXI/AAAAAAAAAEs/T7IfacCTdBc/s400/olivier.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5199654855881245042" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-left: 0em; margin-bottom: -0.5em;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-left: 0em; margin-bottom: -0.5em;"&gt;&lt;span class="eLema"&gt;&lt;b&gt;Todo lo que no era:&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-left: 0em; margin-bottom: -0.5em;"&gt;&lt;span class="eLema"&gt;&lt;b&gt;&lt;br /&gt;&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-left: 0em; margin-bottom: -0.5em;"&gt;&lt;span class="eLema"&gt;&lt;b&gt;taciturno&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="eGenero"&gt;&lt;b&gt;, na&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="eLema"&gt;&lt;b&gt;.&lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-left: 2em; margin-bottom: -0.5em;"&gt;&lt;span class="eEtimo"&gt; (&lt;a&gt;Del&lt;/a&gt; &lt;a title="latín, latino o latina"&gt;lat.&lt;/a&gt; &lt;i&gt;taciturnus&lt;/i&gt;).&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-left: 2em; margin-bottom: -0.5em;"&gt;&lt;a name="0_1"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="eOrdenAcepLema"&gt;&lt;b&gt; 1.     &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="eAbrv"&gt; &lt;span class="eAbrv" title="adjetivo"&gt;adj.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="eAcep"&gt; Callado, silencioso, que le molesta hablar.&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;p style="margin-left: 2em; margin-bottom: -0.5em;"&gt;&lt;a name="0_2"&gt;&lt;/a&gt;&lt;span class="eOrdenAcepLema"&gt;&lt;b&gt; 2.     &lt;/b&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="eAbrvNoEdit"&gt; &lt;span class="eAbrvNoEdit" title="adjetivo"&gt;adj.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;span class="eAcep"&gt; Triste, melancólico o apesadumbrado.&lt;span&gt;&lt;span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;&lt;p style="margin-left: 2em; margin-bottom: -0.5em;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/p&gt;&lt;br /&gt;Hay adjetivos que me gustan y me disgustan. Y entre ellos, hay algunos con los que me identifico regularmente, o -como suele pasar conmigo- con los que más bien me identifico de forma intermitente. Y es que mi relación con "el mundo" o "la realidad", es asquerosamente estroboscópica: Se enciende y se apaga con una aleatoriedad verdaderamente exhaustiva. Minuto a minuto me agrada y me desagrada y, como diría la extraordinariamente rara película que vi anoche, lo único que no concibo es "How can't i be myself?".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿El optimismo significante o el pesimismo recalcitrante? Ya sé que sueno asquerosamente culturoso y parecido a mi querido amigo hlk, pero es que esta disyuntiva patética me sigue pareciendo tan cercana (y tan lejana) como todas las absurdas dicotomías maniqueístas que tenemos que vivir a diario, que ya no sé si estrellar mi cabeza contra el muro repetidamente, o simplemente persistir en el on/off de placer y dolor hasta que un día la vida decida marcharse, y mi paso por el mundo sea tan significativo o infinitesimal como cualquiera de las cosas que estoy escribiendo ahora mismo. Creo que necesito acudir a los detectives existenciales, sí, y resolver de una vez por todas lo que no tiene solución. Vivir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy es el cumpleaños de cuando menos 4 personas que conozco. En estricto sentido he mandado las respectivas muestras de felicitación y/o recordatorio a cada uno de los involucrados. Y sin embargo, me siento invadido por ese adjetivo, digno de una caja de cerillos Talismán, y que es con el que empieza la diatriba existencial de hoy. Taciturno: silencioso y molesto de hablar. Apesadumbrado y melancólico. Y sin embargo, peligrosamente cercano a mi otro yo, el que grita fuera de control, habla por deporte, hace lo que tiene que hacer, dice lo que le da la gana, y con eso se compra el desprecio o la aceptación de quien sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces, (y espero que me entiendan), ¿cómo se comprende que los que no son taciturnos, y dicen siempre, y tienen algo que decir, se mueran, y se mueren y se siguen muriendo, mientras los que nos cansamos de decir, los que no sabemos cómo, y no tenemos qué, seguimos aquí, presenciando cómo el mundo pierde a sus voceros más brillantes, poderosos y geniales?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero hoy soy taciturno. Absolutamente. A pesar de los abrazos y de los cumpleaños. Aunque tenga mucho que decir y la parte poética se esfuerce sin tener resolución posible. Taciturno porque el mundo hoy es más negro que blanco. Las grietas son más anchas que lo que nos conecta a todos. El vacío es más importante que los átomos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un hueco en mi corazón, uno más. Se murió uno más de los grandiosos y aquí, en el sopor, persistimos los prescindibles. Hígado, corazón y cerebro en mano: camino al mismo lugar, pero a un paso tan rápido como lento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Dónde reside la justicia poética, el equilibro, la homeostasis, la normalidad? ¿Será que ese equilibro biológico y científico y mesurable, no conoce de metáforas ni de poderes abstractos ni de adjetivos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quizás. Quizás el equilibrio no requiere estrofas ni versos. La muerte tampoco sabe, ni le importa, si una boca besa bien, habla bien, o recita la verdad en haikús perfectos que valen más que dos segundos de grisaciedad cotidiana. Los adjetivos -para vivos y muertos- son habitantes de otro mundo. Un mundo en el que nadie vive o se muere. Un mundo platónico -si se quiere- donde las ideas nos miran desde la gradería, a carcajada abierta, mientras nosotros pretendemos darles con un palo, viles piñatas, y esperar a que un día nos lluevan encima, y lo ideal -el gran detergente de nuestras pendejadas- lave de una vez por todas esa eterna estupidez que nos conduce a ser nosotros, todos los días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo, ¿cómo podríamos no ser nosotros mismos?&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-3116452330982674818?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/3116452330982674818/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=3116452330982674818' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/3116452330982674818'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/3116452330982674818'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/05/adjetivos-para-los-vivos-y-los-muertos.html' title='Adjetivos para los vivos (y los muertos)'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/SCjiit9vwXI/AAAAAAAAAEs/T7IfacCTdBc/s72-c/olivier.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-4408007642308008698</id><published>2008-04-29T15:11:00.002-05:00</published><updated>2008-04-29T15:17:37.078-05:00</updated><title type='text'>Vuelta en U.</title><content type='html'>Ya se hizo muy tarde. El lodo corporativo hasta el cogote, la prostitución permanente de las ideas, el inequívoco acercamiento a los treinta años y la gente -las hermanas, los perros, los cachorros o quienes queden- todos peleando por una vida que no existe. Nada es en serio cuando te percatas de que la muerte sí es inminente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que señores, señoritas: Golpe de timón. No más telenovela del canal dos. ¿Es necesario sufrir para sentir la vida? La intensidad también puede guardarse en el vientre de la mujercita más católica de su cuadra. La fortaleza puede estar bien escondida en un hombre de cristal. El mundo y sus apariencias me tienen, oficialmente, sin cuidado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que adiós a mi trabajo corporativo. Adiós a las dádivas que pretendo seguirle dando al sistema, y sobre todo adiós a mi hermanita, la que se volvió loca de un día para otro, y que me dejó varado sin saber pa dónde hacerme.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ni siquiera se podría llamar traición, porque para traicionar algo tendrías que haber creído en ello.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ciao silla, ciao lámpara, ciao protocolo y etiqueta. A la chingada con todo. Si me buscan estaré aprendiendo a cocinar pan y terminando mis deberes literarios.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El recreo comienza en ocho meses. Espérate a que suene la campana.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-4408007642308008698?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/4408007642308008698/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=4408007642308008698' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/4408007642308008698'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/4408007642308008698'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/04/vuelta-en-u.html' title='Vuelta en U.'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-4813643455777177504</id><published>2008-04-25T13:21:00.001-05:00</published><updated>2008-04-25T13:23:11.368-05:00</updated><title type='text'>Política y fruslerías.</title><content type='html'>&lt;a href="http://amoyesclavo.blogspot.com/"&gt;Que encontrarán aquí. Nada más qué decir.&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salvo gracias, pinche perro laico. Chingón comentario. ¿Ya invítame a tu blog, no, cabrón?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-4813643455777177504?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/4813643455777177504/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=4813643455777177504' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/4813643455777177504'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/4813643455777177504'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/04/poltica-y-frusleras.html' title='Política y fruslerías.'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-670289944223082792</id><published>2008-04-16T03:11:00.005-05:00</published><updated>2008-04-16T04:30:07.108-05:00</updated><title type='text'>Una vaca voladora.</title><content type='html'>Soy una vaca voladora. O, mejor dicho, un buey volador. Porque siempre existe esa extraña disyuntiva entre lo fácil y lo difícil. Y porque la gente siempre suele equiparar lo fácil a lo bueno y lo difícil a lo intolerable. Entonces, siguiendo ese tren de pensamiento, reparo en las muchas veces que se me ha señalado como una persona difícil de leer, cerrada, intransigente y misteriosa. Alguien de quien no se sabe lo que siente, aunque se sepa lo que piensa. Y llegado ese punto me decido a romper violentamente ese ridículo caparazón de seda intelectual que todo lo enturbia, para que entonces brote desde mí ese pequeño gran monstruo volador, variopinto en blanco y negro, con orejas peludas y pezuñas mal cortadas, y que mugiendo sobre el cielo en turno, cante escandalosamente su sinfonía de incoherencias musicales sobre los grises prados de la ciudad más turbia del aire.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya luego me agito, vaca que revolotea sobre los patios y las azoteas, y principalmente en la delegación Cuauhtémoc, quizás porque le gustan sus casas antiguas y sus vecindades llenas de historias y de amores y de rabias. Vaca muda a ratos y luego mugiente al punto de la irresponsabilidad. Volando bajo, gritando alto, cagando fuerte y a inefables toneladas, pues no tiene miedo de que la miren volar, o que le digan vaca, o que le llamen buey, o que el mismísimo hecho de atravesar -a vuelo desparpajado- y en mitad de la ciudad, produzca en los testigos el más cruel de los brotes de locura que un hombre sin esperanzas pueda tener.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta calidad de mamífero volador me ha proporcionado innumerables problemas e incontables excusas. Lo primero por razones obvias: Nadie entiende a los mamíferos que vuelan y la gente que no entiende suele ponerse intolerante y acusatoria. Lo segundo por fortuna: y es que vale más haber dicho lo dicho, en pleno vuelo y a tambor mugiente, que resguardarlo paranóicamente en esa valija llena de preguntas que uno suele llevarse hasta la muerte. Preferí, y prefiero, pues, volar como una vaca digna de sus trayectorias, a quedarme en tierra firme y anclado como un poste de teléfonos, sin otro propósito que el de hacer colgar de mí los cables y las comunicaciones que otros tienen para otros otros. Complejo pero simple: Más vale vaca en el cielo, que mudo en el asfalto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una más de las virtudes de nosotros y nosotras, las vacas voladoras, es que los tibios suelen alejarse inmediatamente de nuestro tráfico aereo. Sobajados e indignados por nuestra falta de pudor, y luego de arremeter con palos, balas y resorteras que jamás alcanzan la altura de nuestras travesías, terminan por hundirse en sus covachas y sus propios e insulsos molinos de viento. Padrotes, vividores, guarros y mediastintas: Todos toman su lado de la trinchera cuando en el medio de un embotellamiento en el periférico, nosotras las vacas sencillamente abandonamos nuestros cuerpos materiales y ocupamos nuestras astronaves lácteas para atravesar el ruido y la desesperación que a todos los demás aturde. Una puerta se abre, otra se cierra, y en mitad del cielo nos sentamos a jugar una partida de poker, ajedrez, twister o sencillamente a beber una copa y conversar enfurruñados sobre cualquier nube. Por debajo de nosotros respira agitadamente un mundo de agrios vendedores de sus vidas que envidiosos levantan la vista, nos miran mirarlos, y luego reparan de vuelta en el horizonte o en los neumáticos del afligido que tienen enfrente. Y con el placer que invoca el mirarlos de reojo, nuestra "vacanal" aérea sigue su camino. Ay, pobrecillos. Si tan sólo supieran volar sin temor a ser vacas.&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero no todo es tan sencillo para nuestro gremio vacuno y volador: Y es que el amor es igual de ruin con quienes vuelan disfrazados de astronautas, como con aquellos que no requerimos de trajes espaciales o mascarillas de oxígeno para recobrar el sentido. Pues entre vacas opera un tácito e implícito voto que a pesar de hacernos fuertes, nos segrega: Somos hermandad y como hermandad vivimos siempre con las ubres por delante. Nunca entre vacas nos otorgamos el confort de amarnos de forma monogámica, y nunca una vaca podrá ser dueña de otra vaca. Pastores y moluscos hacen fila en los andamios que el sindicato tiene ya dispuestos desde tiempos inmemoriales. Y es responsabilidad de cada vaca el encontrar su designio propio, tal como lo es el aprender a amar a quienes no necesariamente son vacas, aunque también vuelen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en ese punto es donde ocurren siempre las tragedias. Cada vez que miras al cielo y ves a una vaca desplomarse súbitamente de entre las nubes, es porque se ha enamorado de algún prado o de alguna pavura que se ha convertido en su motivo. Y así es como a diario suceden dichas tragedias: vacas mueren y matan, caen y provocan maremotos, duelen o son dolidas por otros, pero -definitivamente- abandonan el cielo. Y es que no todos los hombres son de carne, ni todas las tardes se puede aprender a flotar libremente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, más difícil aún, muy pocas veces en la historia ha podido registrarse fehacientemente el hecho de que una vaca voladora, por muy grande, muy ruidosa o muy despierta, haya aprendido a dejar de volar, o a dejar de quererlo. Y en ese punto, hombres, guiñapos y vacas somos todos iguales: Bajo una libertad que es solo una. Encerrados en nuestro propósito y en nuestras posibilidades. Seguros de saber volar, pero inciertos sobre si el mundo ofrece, todas las veces, una real y acolchonada pista de aterrizaje.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-670289944223082792?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/670289944223082792/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=670289944223082792' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/670289944223082792'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/670289944223082792'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/04/una-vaca-voladora.html' title='Una vaca voladora.'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-5998448314376801547</id><published>2008-03-28T02:36:00.003-06:00</published><updated>2008-03-28T08:56:54.614-06:00</updated><title type='text'>Hmm. Tal vez tengas razón...</title><content type='html'>***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablo de la única razón por la cual el suicidio no me es opción. Y la razón lo es todo. Es la razón en sí misma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablo de una noche que siempre sobreviene después de un día. Y en particular de las que sobrevienen luego de los largos días. Esos días que son largos e intolerables. Esos días en los que incluso contemplas morir bajo tu propia mano, y la mismísima hueva que te produce toda la parafernalia que involucra matarte, acaba por aburrirte a tí mismo, y te manda a dormir.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablo de la mesa de al lado. Una mesa en donde hay, durante varias horas, dos mujeres con caras y cuerpos suculentos -o cuando menos deleitables a la vista- y que parecen hablar, entre sí, de cosas serias. Y luego hablo de un cascarón que llega, bien peinado y con las barbas derechitas, y como por arte de magia produce actos de locura entre las dos que otrora parecían tan tranquilitas. Besos del cascarón a cada una. Besos entre ellas. Miradas de 360 grados que buscaban admiración, envidia o la más pendeja y plana indignación. Luego: la cuenta. Nos vamos. Ustedes se lo pierden, parecían decir mientras se levantaban con toda calma, y en camino hacia la cama de alguno de los tres.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Es que la línea entre lo cómico y lo trágico puede ser muy tenue cuando vives la vida en pedacitos de quince minutos, cabrón.&lt;br /&gt;- ¿Pero qué no es igual de tenue aunque la vivas en intervalos de 10, 100 u ochocientos años, güey?&lt;br /&gt;- Hmmm. Puede que tengas razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Te pasas cabrón. ¿Por qué chingados le haces fiestas a esos pinches pendejos que sólo querían presumir de su pinche threesome? ¿Por qué chingados me hablan cuando me levanto? Tú juega lo que quieras, me cae. Pero no me perjudiques a mí, carajo. ¿Por qué carajos perjudicas a esta mesa? Mejor vete a la de ellos, cabrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues, primero que nada, me disculpo. No sabía que eso te molestaba o disturbaba tu noche. Y pues lo siento. Pero dame el beneficio de la duda, cabrón. ¿Por qué supones que les hago fiestas y no que sencillamente estoy jugando nomás por jugar? ¿Crees que cambiaría mi lugar en esta mesa, por un lugar en la cama a la que están yendo esos pendejos justo ahora?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hmmm. Tal vez no, pero me vale madres. No perturbes mi mesa, cabrón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ok. La próxima vez soy el nigger. Y me voy to the back of the bus. Pero ps perdóname si te molesté.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hm. Ta bien. Ahora hablemos del Saúl otra vez...(risas)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé. No sé cómo decirlo. O bien, no sé cómo decir cuánto extraño unos ojos de aceituna, o unos ojos negros como mi perturbación, sin decir demasiadas mamadas mientras tanto. Me cae que no sé.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pues nomás dilo, cabrón -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Chale. Tal vez tengas razón...-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero es que yo soy un impertinente profesional. Es más: Soy un impertinente profesional y en intervalos de quince minutos...-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Puta, pues ni te sientas mal. ¿Quién te ha dicho que no necesitamos más de esos?-&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Y es que hay personas cuyo "core" es tan evidente. ¿Me entiendes? Es como conmigo, o como contigo, o como con el Marcos o el Chuco. Sí, somos distintos, pero hay un núcleo cavernícola que para todos es incuestionable, ¿sabes? Nadie jamás duda de qué carajos nos gusta, o si de nos gustan las mujeres, los hombres o los peces. Es todo tan estridente y evidente que la vida acaba por volverse más fácil, ¿no? -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Pues sí. Pero qué pasa cuando eres mujer y no compartes eso del cavernícola?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Entonces pasan cosas como el amor. O sus derivaciones, ¿no?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hmmm. Tal vez tengas razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero bueno. Te compro lo de tus quince minutos. ¿Pero qué no puedes aprender a anticipar las cosas? ¿No podrías saber cuándo ese guey se va a emputar y entonces evitarlo?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Puta, cabrón. Pues sí. Pero insisto: Es igual con cualquier "unidad de asignación" para la vida. Importa un carajo si son de quince minutos -que por cierto sólo es una coartada literaria- o si son de 10 años. Todos buscamos aprender. La mayoría de nosotros no queremos dañar a nadie. Y pues por desgracia lo hacemos, a pesar de nosotros mismos. Acabamos dañando y chingando y lo que sea. Y pues yo, cuando me pasa, sólo puedo hacer una cosa: Disculparme and move on. Ser sincero y reconocer que dañé y que no quería y que lo siento. Y luego ser coherente con esos -siguientes- 15 minutos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Hmmm. Tal vez tengas razón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablo de unas oscuras ganas de decir la verdad.&lt;br /&gt;Me refiero a la irremediable e impostergable necesidad de jugar.&lt;br /&gt;Apunto a las ganas de jugar, las verdaderas ganas, y no al no poder jugar porque ya se es o se está demasiado viejo para ello.&lt;br /&gt;Hablo de amar a los amigos. Fraternizar con los amores. Decir lo que se pueda. Jactarse de lo que nos alcance. Lo que sea.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;¿O qué? ¿No te parece curioso que "todo junto" se escriba separado, y "separado" se escriba todo junto?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay tantas cosas que saben ricas y hacen mal. Hay tantas cosas que saben mal, y hacen tan rico...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pusiste tu nombre y firmaste igual que tu sombra. Gracias. Gracias de verdad. Al menos en los próximos 15 minutos.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-5998448314376801547?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/5998448314376801547/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=5998448314376801547' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/5998448314376801547'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/5998448314376801547'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/03/hmm-tal-vez-tengas-razn.html' title='Hmm. Tal vez tengas razón...'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-1074359939554436294</id><published>2008-03-19T17:27:00.006-06:00</published><updated>2008-03-19T17:34:12.177-06:00</updated><title type='text'>Irrelevancias...</title><content type='html'>Perdiendo el tiempo un rato, les dejo algunas imágenes que sólo el absurdo surreal del internet nos puede proveer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Saludos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R-GifeHfKQI/AAAAAAAAAEM/TFhy4GOkM1w/s1600-h/marmota-advertising.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R-GifeHfKQI/AAAAAAAAAEM/TFhy4GOkM1w/s400/marmota-advertising.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5179599707996891394" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Casi no se alcanza a ver...pero esta huevuda protección es una promoción para el día de la marmota...y por ende, una marmotita en listón rojo hace las veces de edecán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_srQIfMDg140/R-GiLOHfKPI/AAAAAAAAAEE/lvrHp2Xzwxc/s1600-h/Cancer+de+salchicha.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_srQIfMDg140/R-GiLOHfKPI/AAAAAAAAAEE/lvrHp2Xzwxc/s400/Cancer+de+salchicha.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5179599360104540402" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Esta imagen, lógicamente nombrada "cancerdesalchicha.jpg" en mi disco duro, hace notar lo extraordinarios que resultan los medios alternativos para infectar el mundo de pendejadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_srQIfMDg140/R-Giq-HfKRI/AAAAAAAAAEU/l4XjFz7j46o/s1600-h/SalvEMOS.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_srQIfMDg140/R-Giq-HfKRI/AAAAAAAAAEU/l4XjFz7j46o/s400/SalvEMOS.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5179599905565387026" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;A la orden, mi general...¿De cuándo acá estas mamadas importan?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y para terminar con el tema de los "emos", una foto colosal que encontré en una gran página:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_srQIfMDg140/R-Gi1OHfKSI/AAAAAAAAAEc/cW4hS6o1bhQ/s1600-h/Hitleremo.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_srQIfMDg140/R-Gi1OHfKSI/AAAAAAAAAEc/cW4hS6o1bhQ/s400/Hitleremo.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5179600081659046178" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-1074359939554436294?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/1074359939554436294/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=1074359939554436294' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/1074359939554436294'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/1074359939554436294'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/03/irrelevancias.html' title='Irrelevancias...'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R-GifeHfKQI/AAAAAAAAAEM/TFhy4GOkM1w/s72-c/marmota-advertising.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-8618936441373841196</id><published>2008-03-15T05:51:00.003-06:00</published><updated>2008-03-15T06:43:02.313-06:00</updated><title type='text'>Come rain or come shine...</title><content type='html'>La vida que sigue sucediendo vertiginosa y mi hueva que no termina. Reencontrarme con amigos casi hermanos, el domingo pasado. Jugar o no jugar backgammon hasta el amanecer (para ya no jugar ajedrez). Reconvencerme de la absoluta necesidad de partir. Estar dispuesto a hacerlo, por primera vez en la vida. Tantos y tantos motivos para uno u otro post que se explicaría a sí mismo, y sin embargo, permaneciendo, acá, en la sombra de la pesadumbre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pinches new ages y sus cultos raros, me cae... -&lt;br /&gt;- Sí, me cae que adoptan unos cultos bien mamones... -&lt;br /&gt;- Puta, pues si quieren adoptar un culto, que mejor me adopten a mí...(así o más mamón...) -&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego el camino, que sigue torciéndose sin reparos. Now i get the meaning from "a long and winding road", a pesar de ser una rola tan pinche fresa de los beatles.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que, de repente, una contestación inusitada para un acto inusitado. Y el recuerdo de cierta frase: "Si x mujer me responde o me habla, luego de lo que pasó, me cae que me cago encima..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces, claro, como buena ley de murphy, llegas a casa luego de la semana más agitada de los últimos 4 años. Lúcido como se debe, cansado como pocas veces. Enfurruñado en la convicción de no volver a perder la cabeza por caminos que puedan ser peligrosos en función del control...Y entonces, primero te saluda la que fue la mujer de tu vida primero, y poco después, la que fue la guía y el estandarte que te quedó cuando ya no creías en cosas como "la mujer de tu vida". Y poco después, el caos total derivado de ambos estímulos...¿Cómo no quieren que me vuelva loco, si no sé dejar de querer a nadie?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nunca antes me había sentido tan cerca de encontrar "el amor" (con minúsculas) que no necesita sentirse "EL AMOR" (con mayúsculas), para lograr ser "El Amor" (con todo lo necesario). Cada minuto que pasa, pasa aunque me autodesprecie. Cada etapa de la que reniego por automático rechazo al concepto de "etapa", cada trampa que solía despreciar por ser eso: una trampa. Cada vez que me he propuesto escapar hacia el mundo (que no del mundo), acaba por romperme la madre cuando la miro y la digiero sin la contaminada opacidad del que busca respuestas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me hace feliz. Aunque también infeliz. Y eso es nuevo en lo que respecta a mi deporte favorito: Los 15 minutos de congruencia. Porque ahora se trata de ser congruente CON la felicidad y CON la infelicidad. Y todo, como de costumbre, termina por empujarme a la ahora irrevocable necesidad de tomar una decisión. Con todo lo que me caga (y a la vez me alimenta) el hecho de tomar decisiones...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Por si faltaban conejillos de indias, me confieso experimentado: Ahora sé que, apegado irremediablemente a la ley de murphy, TODO puede pasar en las mismas tres semanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no estoy exagerando, ni poniéndolo de un modo suficientemente literario como para complacer mi deseo de contar alguna historia. No me interesa contar historia alguna. Si acaso, respondo al reclamo de algún otro viejo amor que en el pasado post me reclamó el hecho de que al tipear mi dirección electrónica para este blog, sólo habían algunas conjeturas totalmente prescindibles sobre cierta película -en efecto ligera- y que me gustó porque había de gustarme. Sin embargo, todo lo demás no tiene propósito ni precedente. Y con placer admito todo aquello que resulta mágicamente improbable (como siempre que me pongo a cazar coincidencias -pétalos- en un mar de hierba -roja o verde, qué mas da- pero nunca tan coincidental y coherente como ahora).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La realidad es que me voy, finalmente. Me voy pase lo que pase. Obtenga lo que obtenga. Encuentre lo que encuentre. Me voy aunque Lucía sea tan Serrat y se me antoje tan mía. Me voy aunque Sandra o aunque Perla. Me voy aunque Lucía o aunque Lucía. Me voy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me voy porque se me antoja, primero, y porque debo hacerlo, segundo que debiera ser primero. Me voy porque ya sé que como dicta el buen cliché, me acabaré llevando los grandes pedos en la valija. Me voy porque quiero verlos salir de la maleta, enteros, y luego desdoblarse en una calle que no sea la de siempre: la condechi, como me replican algunos, o la insalvable, como me dicen y por lo que luego me abandonan otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Quiero ver mi maleta multiplicarse. Quiero ver mi equipaje estirar las alas y ensombrecerme los días como esos añejos pedos lo hacen aquí. Y quiero ver si sí o si no. Si Praga no me recuerda a Kafka, o sí. Y quiero ver si las uvas, o Madrid, o la desparpajada lucha entre rojos y fachas me conmueve tanto en otro lado como lo hace aquí mismo. ¿Se vale eso? Mejor ni pregunto. Claro que se vale. Y claro que lo sabré. Ahora o nunca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y todo esto es resultado de algunos años que guardados se vierten sobre otros años. Todo esto podría ser culpa de cualquiera. Culpa mía, principalmente. Pero esta vez, es culpa de Lucía. De la última Lucía. De cierta y nueva Lucía que cantó conmigo estrofas que tengo inscritas en las arterias y en el alma:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"No hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y con la frente cada vez, cada mes, más marchita, yo sólo me dejé enamorar por cierta noche, ciertos tragos, cierta necedad, y una confianza que parece maldita de lo buena y de lo bonita que resulta. Y de otra canción que dice lo mismo. Y que también cantamos, en la siguiente -buena- cita:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;big style="font-style: italic;"&gt;"No hay nada más bello&lt;/big&gt;&lt;br /&gt;&lt;big style="font-style: italic;"&gt; que lo que nunca he tenido.&lt;/big&gt;&lt;br /&gt;&lt;big style="font-style: italic;"&gt; Nada más amado&lt;/big&gt;&lt;br /&gt;&lt;big style="font-style: italic;"&gt; que lo que perdí.&lt;/big&gt;&lt;br /&gt;&lt;big style="font-style: italic;"&gt; Perdóname si&lt;/big&gt;&lt;br /&gt;&lt;big style="font-style: italic;"&gt; hoy busco en la arena&lt;/big&gt;&lt;br /&gt;&lt;big style="font-style: italic;"&gt; una luna llena&lt;/big&gt;&lt;br /&gt;&lt;big style="font-style: italic;"&gt; que arañaba el mar..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/big&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;¿Cómo no enamorarse luego de constatar semejantes coincidencias? Y cuando digo enamorarse, hablo nuevamente del amor, y no necesariamente de Lucía. Porque ella no me necesita, ni me pide, ni se marchita sin mí, ni yo sin ella. Pero tras ella está esa cortina, esa neblina, esa perturbadora sabiduría que me recuerda y que me replica que debo de irme. Irme a dar la vuelta alrededor de la cuadra. De cierta cuadra. De una nueva cuadra. Donde no se valen las excusas pero se quieren y se merecen las entrañas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego dijo: "hay que ser más quijotesco, y menos sanchopanza". En mi caso es hasta irónico, considerando mi panza, mi sancho y mi escaso quijotismo. Pero no por ello fue menos pertinente...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ella no está hoy y quién sabe si leerá algún día esta improbable pero inconfundible declaración de Amor. Que no de "amor". Ni tampoco de "AMOR".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Me siento impelido a proseguir con ella (con la declaración, vaya), pues de partir ya se me han escuchado muchas buenas intenciones, pero nunca una convicción como la de ahora. Y también a Daniela tendría que agradecerle, a pesar de que diga que es "lo mejor que me ha pasado" y luego suavice su comentario con un par de perdigones que sólo hieren a quienes se dejan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No importa. La convicción es la misma. Es la hora, ahora. Son las once.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y once upon a time, i had a dream...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mañana continuaré con mi esclavitud, seguro, pero ya tiene cuenta regresiva.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal vez no la próxima, ni la que sigue. Pero muy pronto -eso seguro- escribiré desde otra colina, en otro monte, en otra geografía. Y seguiré igual: perturbado y ocurrente. Pertinaz y displiscente. Imbécil y fugazmente certero. Como suelo escribir desde el suelo de siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero será desde otra parte. Y no desde la costumbre. Y no desde la ensoñación que me acostumbré a vivir siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y ya, basta. Dejo las promesas para otro día, y los besos para quienes los merecen. Y desde luego, las canciones. Las canciones para quienes las decían y las cantaban. Canciones como Lucía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lucía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;big style="font-style: italic;"&gt; Si alguna vez amé,&lt;/big&gt;&lt;br /&gt;&lt;big style="font-style: italic;"&gt; si algún día&lt;/big&gt;&lt;br /&gt;&lt;big style="font-style: italic;"&gt; después de amar, amé,&lt;/big&gt;&lt;br /&gt;&lt;big style="font-style: italic;"&gt; fue por tu amor, Lucía,&lt;/big&gt;&lt;br /&gt;&lt;big&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Lucía.&lt;/span&gt;..&lt;/big&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-8618936441373841196?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/8618936441373841196/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=8618936441373841196' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/8618936441373841196'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/8618936441373841196'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/03/come-rain-or-come-shine.html' title='Come rain or come shine...'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-1870317801838558261</id><published>2008-03-04T03:02:00.006-06:00</published><updated>2008-03-04T04:17:29.365-06:00</updated><title type='text'>Juno (whadd'i'meen)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_srQIfMDg140/R80Z9kZkaeI/AAAAAAAAADc/KW-Z9deX24Y/s1600-h/juno-poster2-big.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_srQIfMDg140/R80Z9kZkaeI/AAAAAAAAADc/KW-Z9deX24Y/s400/juno-poster2-big.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5173820092452202978" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;Antes y después de la entrega de los fatídicos oscares (que por cierto, a pesar de haber sido hosteada por el idolatrable John Stewart, fue una de las más pinchurrientas y aburridas que me he fletado), ya me andaban restregando, por aquí y por allá, que tenía que ir a ver &lt;a href="http://imdb.com/title/tt0467406/"&gt;Juno&lt;/a&gt;. Que era una gran película. Que realmente merecía la pena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no voy a desdecir a nadie. Ayer domingo, luego de una infernal peda que literalmente me costó un ojo de la cara,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_srQIfMDg140/R80f20ZkagI/AAAAAAAAADs/NIvWhYEaz5Q/s1600-h/cejacarandosa.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_srQIfMDg140/R80f20ZkagI/AAAAAAAAADs/NIvWhYEaz5Q/s200/cejacarandosa.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5173826573557852674" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;salí por patas del honorable bautizo de mi impresionantemente adorable sobrino&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_srQIfMDg140/R80haUZkahI/AAAAAAAAAD0/0vv9vKw5L1Y/s1600-h/giancito.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_srQIfMDg140/R80haUZkahI/AAAAAAAAAD0/0vv9vKw5L1Y/s200/giancito.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5173828282954836498" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;, y -luego de suturarme la jeta- me dispuse hasta Plaza Loreto donde pagué un amablemente barato ingreso (¡feliz día de la familia, ja!) y me receté la susodicha película de cabo a rabo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mis primeras impresiones fueron bastante complacientes. Y es que la película huele a mujer por donde se le quiera ver: Desde la dulzura de su protagonista, impresionantemente interpretada por una asombrosa &lt;a href="http://imdb.com/name/nm0680983/"&gt;Ellen Page&lt;/a&gt;, hasta la envidiable aceptación que destila el personaje paternal del subvaloradísimo &lt;a href="http://imdb.com/name/nm0799777/"&gt;J.K. Simmons&lt;/a&gt;, Juno es una historia que una frágil y ruda mujer le cuenta a todas las demás. Una película que pudiera haber sido un melodrama sin remedio, pero que gracias a la dirección de &lt;a href="http://imdb.com/name/nm0718646/"&gt;Jason Reitman&lt;/a&gt; evolucionó en ese extaño fenómeno mediático de adoración hacia la asimilación y el entendimiento del otro en el que hoy se ha convertido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para cuando el ruido de los medios ya me había hecho conocer un poco de la temática y del guión, yo no dudé en categorizar, con la mamonería que me caracteriza, que Juno era una especie de "&lt;a href="http://imdb.com/title/tt0449059/"&gt;Little Miss Sunshine&lt;/a&gt;" 10 años después. Y sin miedo a equivocarme, hoy puedo asegurar que mi hipótesis no distaba mucho de la realidad que me presentó esta fresca y femenina cinta:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya va para más de una década, pero por alguna extraña razón, el establishment gringo parece estar más y más cercano a una inexplicable adoración hacia la llamada "disfuncionalidad" familiar, que a los viejos clichés del american way of life que durante décadas eran premiados y fortalecidos por la bipolar "Academia" americana y sus innumerables socios. Y que no se me malinterprete: Yo recibo plácidamente este cambio en los clichés y en las estructuras de la cultura mediática norteamericana.  Me parecen un paso gigantesco y encomiable frente a ese pasado de convencionalismo idiota que dotó a Spielberg y hasta a Ron Howard y James Cameron de la vanagloria que hoy los convierte en líderes de opinión consagrados por su propia cultura originaria. No tiene nada de malo, todo lo contrario, que una dulce y peregrina loca como Diablo Cody reciba de manos del establishment una estatuilla que antes era exclusiva de los perpetuadores de una idiosincrasia estúpida y anquilosada. Mucho mejor. Al fin parecen mirar la realidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a href="http://imdb.com/title/tt0175880/"&gt;Magnolia&lt;/a&gt;, Little Miss Sunshine, &lt;a href="http://imdb.com/title/tt0268126/"&gt;Adaptation&lt;/a&gt;, &lt;a href="http://imdb.com/title/tt0120601/"&gt;Being John Malkovich&lt;/a&gt;, Juno. Todas películas que ocurren dentro de una atmósfera que no es precisamente la de un John Wayne impoluto o un Leonardo Di Caprio tan encantador como irreal. Y sea o no sea (Juno) una Little Miss Sunshine exacerbada y protegida por la comprensión y el amor que su desgarrada familia tiene hacia ella, lo cierto es que destila esa sólida fragilidad que sólo otorga la condición de ser mujer en una sociedad tan chovinista y rígida como la que los gringos han sabido erigir como dueña del mundo. Y eso, creo afirmar sin temor, es también un paso adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Escapando a mis expectativas, dándole la vuelta a todas las posibilidades que mi mente maniqueísta formulaba para ella, Juno, dentro del recuadro de una película made in hollywood, resultó una protagonista fresca y verdadera como sólo las mujeres saben serlo. Sin la obviedad cavernícola de nosotros, los hombres, que siempre queremos y buscamos una sola cosa (o máximo dos, o tres). Una mujer-niña desparpajada de la aburrida forma que los hombres repetimos cada vez que hay que desentrañar un desenlace, y como el que siempre resulta devenir desde nuestro mundo falocrático y pendejo. Juno es -verdaderamente- una película dulce y conmovedora como una mujer. Como la mujer que la escribió desde su propio universo de desesperanza y rehabilitación para drogadictos. Y Juno es, por sobre todas las cosas, un llamado a nuestra capacidad de querer sin preguntar por qué. Una encomienda para que aprendamos a amar sin retribución palpable. Una solución femenina a nuestra sociedad tan plagada de vicios falocéntricos, ensimismados y asquerosa y aburridamente masculinos. Un acto de fe, contado con la suficiente ligereza, y que -además- no resulta falso y pretencioso como todo aquello que nos empeñamos en construir y alimentar, acá en Latinoamérica, o allá en la cima del mundo, desde nuestra trinchera machista y pendeja, por muy "open-mind" que nos sintamos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que vaya una reverencia para &lt;a href="http://imdb.com/name/nm1959505/"&gt;Diablo Cody&lt;/a&gt; y para Jason Reitman. Bienvenidas sean las historias que sorprenden, ya por su capacidad de ser distintas, o por nuestra cómplice intención de tolerarlas para luego amarlas. Por los pantaloncillos cortos y ridículos que siempre puede vestis nuestro gran amor, o por la declaración de lealtad que -de muchas formas- nos puede hacer un padre o una madre que -a pesar de ser siempre distintos a nosotros- siempre también se empeñan en querernos tal y como somos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una gran cinta. Pero mejores, como siempre, los hombres y las mujeres de quienes habla. Y también, ¿por qué no?, mejores los que la edifican y nos la entregan, sabiendo o no, queriendo o no, en charola de plata.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-1870317801838558261?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/1870317801838558261/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=1870317801838558261' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/1870317801838558261'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/1870317801838558261'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/03/juno-whaddimeen.html' title='Juno (whadd&apos;i&apos;meen)'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_srQIfMDg140/R80Z9kZkaeI/AAAAAAAAADc/KW-Z9deX24Y/s72-c/juno-poster2-big.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-8996598910657831335</id><published>2008-02-25T22:52:00.003-06:00</published><updated>2008-03-04T04:31:52.626-06:00</updated><title type='text'>Tramposos!</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Para la lumocana, y su abrupta aparición. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Sabes una cosa? Las historias más bellas, son las que hacen trampa. No. No creas que estoy pretendiendo convencerte de odiar al cine dogma, o de que los trucos mágicos, con todo y su prestige son mejores que la realidad. El asunto, querida dulciloca, es que la realidad no tiene muchas trampas más allá de las que ofrecen las historias. Y que es ahí donde existe ese único territorio desde el cual podemos pretender que la muerte no existe, o que la vida -en general- no es predominantemente mierda. O que de pronto, en una convergencia casual o causal o como se crea, uno puede encontrar su CORTE, y aparecer entonces en otra escena en la que ya han pasado todas las fricciones insulsas y tortuguescas como son el levantarse al baño, o el estar crudo, o el odiar -otra vez- al mundo entero, y en donde se puede aparecer en ese -nuevo set - donde todo es sencillo y maravilloso, como cuento de hadas -sí- aunque no necesariamente tiene que estar matizado por los efectos especiales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sé si me entiendas. No planteo una cosa sencilla, pero tampoco estoy suponiendo ninguna ciencia nuclear e impenetrable. Hablo de jugar y de lo lúdico. Hablo del amor, pero del amor despojado de todos los revestimientos de expectativa, aceptación y confianza y seguridad y buen sexo, etcétera. Hablo del amor sin eso que el mundo se empeña en poner sobre sus nuevos y sofisticadamente estúpidos ideales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablo de poderse encontrar el amor en una alcantarilla (remember?), y no en un palacio. Hablo de poder construir verdaderos palacios coloniales con los más ilusorios y pendejos palillitos chinos, o de madera, o de humo. Hablo de construir con espejismos, en lugar de querer siempre erigir a partir de concreto ladrillo y abstracta solidez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablo de olvidarse del deber ser y de aceptar que es la tierra magra la que nos conforma y que además es esa misma a la que volveremos alguna vez. Tan pronto dejemos de creernos mejores que ella.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablo de recular frente a la sociedad occidental, y frente a la oriental, y frente a cualquier conglomerado de expectativas que hayamos elegido a partir de nuestra debilidad de cachorros. Porque no elegimos ser lo que somos ahora, ni cuando éramos niños. Pero definitivamente estamos encadenados a una idea, a un supuesto y a un tránsito -mesurable o inconmensurable- pero que nos define insatisfechos. Y al que no hacemos otra cosa que regresar, una y otra vez, y a cada momento en el que nuestra cortina de humo cobra solidez y se desploma como una tonelada de plomo sobre nuestras imberbes e imbéciles espaldas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablo, querida y melancólica ruda, querida y displiscente mujer que se empapa sobre una sábana ajena, pero que también se sabe mujer, y querida idea recóndita de hace 120 años, hablo acerca de mi cama del sábado pasado. Hablo sobre dejarse de idioteces y vivir. Hablo de no andar dibujando al carbón el mundo del que -finalmente- deseamos escapar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hablo de aflojar los músculos del corazón, como diría Sabines, y de volver -con la frente marchita- como diría Sabina, hasta la cueva, hasta el habitáculo de la piedad, hasta el lugar donde sólo somos uno, aunque seamos quizás dos -como digo yo- y aunque diga mal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y no genitocéntrico ni reverberante. Nada de ruido ni de presunción. Solamente en paz y tranquilos. Cansados de buscar lo que no obtendremos. Hartos de mirar la pantalla no tramposa del mundo, y haciéndole trampa nosotros. Corte, se queda: Esta escena puede ser pusilánime o puede ser perdurable. Y si existe un director, que entonces decida...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Y qué importa. Es la que hay. Es la que queda. Es la de hoy.) Y es -siempre- la mejor que se puede. La mejor que se pueda. La única. CORTE...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y...salud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-8996598910657831335?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/8996598910657831335/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=8996598910657831335' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/8996598910657831335'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/8996598910657831335'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/02/tramposos.html' title='Tramposos!'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-594356397003649129</id><published>2008-02-13T12:25:00.009-06:00</published><updated>2008-02-13T13:23:13.991-06:00</updated><title type='text'>Paradejas (paradojas pendejas) I: La Sociedad Masturbatoria</title><content type='html'>Hace unos días, una entrañable amiga y su roommate me acompañaron a tomar una cerveza. Entre tanta conversación, surgió el tema de &lt;span style="font-style: italic;"&gt;los dildos&lt;/span&gt;,  a lo que se acompañaron grandes y gráficas descripciones acerca de la maravilla tecnológica que resultan estos aparatitos de diseños cada vez más extravagantes, de cinco brazos, con memoria o sin memoria, y -próximamente- hasta acompañados de sonido surround 5.1 con frases personalizables como "te quiero mi amor" o "así o más fuerte, putita...".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Personalmente, soy un detractor de los objetos extraños como parte de la sexualidad. Respeto a quien disfrute embadurnar sus partes a pedazos de plástico que ahora (paradoja pendeja) resulta que hasta son "inteligentes". ¿Qué no era suficiente con los millones de cabrones que tienen un pitote y dos neuronas? Noooooo. Porque lidiar con humanos siempre es un pedo, aun cuando tengan el IQ de un perro faldero y la líbido de un semental después de sus vacaciones. Así que, de acuerdo a esta lógica, el aparatito on/off siempre será mejor. Y pues quizás en cierta zona (sic) lo sea. Y ya no sólo inteligentes, lo hay también místicos. Estos te han de absolver mientras pecas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R7M_dj4YUTI/AAAAAAAAADA/_uwgteUNWBI/s1600-h/dildos.gif"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R7M_dj4YUTI/AAAAAAAAADA/_uwgteUNWBI/s400/dildos.gif" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5166542974604562738" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:85%;"&gt;Aquí unos modelitos para Panistas de hueso colorado, obispos e hijitos de los millonarios de Cristo. Tomados de una maravillosa página que pueden encontrar &lt;a href="http://www.nobeliefs.com/gifts.htm"&gt;aquí&lt;/a&gt;.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;Hay que decir que tratándose de la sexualidad femenina, comprendo el valor de una de estas maquinitas de multiorgasmia garantizada, sobre todo si se considera la estadística de hombres que follan displicentemente o que sencillamente no pueden comparar su mejor performance con la docena de orgasmos que uno de estos aparatitos parecen brindarle a sus usuarias comunes en cuestión de minutos (y ahí me incluyo, porque francamente tanta orgasmiza ya es material de supermán). ¿Pero será que de eso se trata toda la sexualidad? ¿De lo genital, de lo orgásmico y de recibir-recibir y luego recibir más?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosa es que me pareció paradójico y pendejo esto de que los dildos sean inteligentes. Es como pensar en una muñeca inflable que habla (aunque -sin pecar de misoginia- conozco varias en el campo de los vivos), o en esos muchos dildos vivientes que piensan lo suficiente para follar y no defecar mientras caminan.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero volviendo a los de los de plástico u otras aleaciones nanotecnológicas pluscuanperfectas, sí que me resultó patético el apelativo de "inteligentes", considerando que ninguno -me imagino- puede interactuar con otra cosa que no sean los genitales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es así que tras poco reflexionar, de mis labios surgió la única defensa del cavernícola que pude pensar y que constituye la&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paradeja Número 1:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Los dildos hoy podrán ser inteligentes y la chingada. Pero si no pecas de genitocéntrica o clitoricéntrica y sabes disfrutar del sexo como un todo, podrás estar de acuerdo conmigo que ningún dildo todavía te puede jalar suavemente el pelo, estrecharte contra sí y decirte en la oreja "Qué buena puta eres, te amo..." o cualquiera que sea el piropo que te pone la piel de gallina..."&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otra de las paradojas al respecto de los dildos y la sexualidad, es la discriminación inversa que está generando toda esta cultura de los plastiquitos motorizados. En conversaciones como la que tuve (que tampoco es que sean sobremesa de la "gran familia mexicana" pero que ya ocurren a diario), toda esta gráfica descripción de las zonas erógenas que atacan con enjundia, o acerca de los diversos modelitos y sus beneficios particulares en términos casi matemáticos, parecía ocurrir con toda naturalidad entre las dos interlocutoras. Sin embargo, cuando la charla derivó hacia temas míos, pude constatar la cara de horror de una de mis acompañantes mientras les comunicaba alguno de los recuerdos que todavía me encienden la mecha y que no era más que algún cachetito contra el azulejo de cierto baño, con un par de pantalones abajo y mucho miedo a ser descubiertos. Bah, si hasta era un recuerdo fresa...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paradeja Número 2:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Los dildos se anuncian por televisión, se hablan después o antes de comer y hasta se llevan a las escuelas primarias para ejemplificar algunas prácticas. De su uso y abuso se puede conversar abiertamente. Y sin embargo, ¡hay quienes todavía te ponen cara cuando hablas de un sano y divertido material que todavía patrocina una que otra pajita! Bah. Si para colmo estoy hablando de seres humanos...¿o será eso lo que transtorna? ¿Es mejor hablar de frotarse una maquinita que de las virtudes sexuales de un desconocido? Paradéjico y más paradéjico.&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;En otras cosas, y contestando a la petición encabronada y solemne que alguien me hizo hace un rato, se sugiere que hable de política en este blog. Le recuerdo al entusiasta y ojete comentador (que me suena conocido), que de política ya no escribo aquí sino en &lt;a href="http://amoyesclavo.blogspot.com/"&gt;ESTE OTRO BLOG&lt;/a&gt;. Y ya, juro que al rato me pongo a escribir alguna pendejada sobre Juan Camilo Mi-niño o sobre los consejeros del IFE o lo que sea. Simplemente no he tenido ganas de escribir nada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Paradeja 3:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Al pinche presidente del empleo ya se le está cayendo la economía. A Carstens lo corren de un restorán en Nueva York (A mint for monsieur??). El Osito Bimbo y Hugo Chávez se suben al ring. El gasolinazo es una ridiculez presupuestal que no servirá de un carajo. Las elecciones gringas están sabrosas. Las elecciones españolas están igualmente sabrosas. Y yo aquí de pendejo sin escribir un carajo. Bah!&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero bueh. Al rato me pongo a hacer algo. Mientras tanto, les dejo estas reflexiones sobre nuestra sociedad masturbatoria y conmino a todos los que usen objetos extraños del tipo dildo, muñeca inflable, coño portátil o cualquiera de esos juguetitos mamertos a que -a menos de que asusten hasta a los niños de la calle con la jeta que tienen- se pongan en contacto con un ser humano de su agrado. La chaqueta es buena, sí, pero el mundo no se prende y se apaga como un dildo. También están los otros. Y por lo general, están sabrosos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salud!&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-594356397003649129?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/594356397003649129/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=594356397003649129' title='9 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/594356397003649129'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/594356397003649129'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/02/paradejas-paradojas-pendejas-i-la.html' title='Paradejas (paradojas pendejas) I: La Sociedad Masturbatoria'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R7M_dj4YUTI/AAAAAAAAADA/_uwgteUNWBI/s72-c/dildos.gif' height='72' width='72'/><thr:total>9</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-7544248304664943231</id><published>2008-01-16T00:53:00.000-06:00</published><updated>2008-01-16T07:02:56.858-06:00</updated><title type='text'>Acumuladores (que no servicio eléctrico)</title><content type='html'>Sí, no es ninguna novedad que soy una persona a la que fácilmente puede considerársele deleznable e impertinente. Mi trabajo -no por el que sobrevivo, sino el que hago voluntariamente después de vender mis horas al mejor postor- ha sido siempre el de ser intolerable e incómodo por puro deporte. El de decir la verdad que me pase por la cabeza en el momento. El de no traicionar esa postura de cinismo honesto, honestidad cínica, o sincera fragilidad. La misma por la que tantos años he pagado para poder acuñar. &lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es así que soy un asco cuando siento que tengo que ser un asco. Soy terrible, soy certero -aunque también muchas veces equívoco-. O soy paternal o soy un abandonador de hogares. Siempre soy lo que sea. Lo que pueda. Y me importan un carajo -casi siempre- la validación o los aplausos. Rompa lo que rompa. Duela o no duela. Y no es que me enorgullezca: es sólo que no conozco otra forma para mantenerme vivo. &lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me interesa abonar a las expectativas de nadie. Ni tampoco resuenan en mí los reclamos o las réplicas. Soy un asco de egoísmo y supervivencia. Me revuelco entre la estupidez y la hermosura. Me confieso imbécil y genial. Salado y agridulce. Vibrante como también fofo y desparpajado, sobre todo si ese día o esa noche decidí -sin saberlo- no hacerle caso al mundo, y borrarlo a golpe de drogas y absurdos. &lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y que ni se preocupen de rezongar: la factura que pago por hacer todo aquello es obvia y es ancha. Nadie, en verdad, me soporta. Salvo mis amigos y eso a veces. Y, por lo regular, las mujeres de mi vida siempre prefieren ser mis amigas a seguir siendo mis parejas. Y aunque no me quejo -ojo- sí que reparo en pesar todo eso que doy y todo aquello que obtengo. Hacer las cuentas y sufrir. Pero sólo un ratito. No más. &lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No pretendo adueñarme de nadie, ni ser poseído por el deseo de ninguna mujer o quimera que tampoco sepa lo que quiere. La historia puede ser siempre peor. Sobre todo si se deriva del momento en el que decido desconectarme del mundo y lanzarme de boca contra la realidad que no soporto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero sólo así es como puedo ser, siempre. Y quien se compra el avión, se lo compra completo. Aunque no lo sepa. Aunque se entere en mitad del camino, y luego se acobarde a la hora de pedir respuestas, y se escude en una normalidad en la que no cree, y entonces se crea -por un instante- una "persona ordinaria", capaz de juzgar a otra que le increpa y le incomoda por el puro hecho de cómo decide vivir.  &lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y nada. Acumulo horas, días, semanas de inquietud y eras geológicas de calma. Divago como siempre. Como puedo. Como me dejan los días. Y escupo -muchas veces- en el lugar incorrecto, y de cuando en cuando, aunque luego me arrepienta, descubro después que desmoronarme así (allí) era lo único que -entonces- podía ser correcto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No me da miedo ni me incomoda el ser estúpido, feo, gordo, pendejo, solitario o sencillamente autista y catatónico. No tengo alternativa: El hígado comanda y el cerebro viene luego. La voz, el tiempo, el cansancio de hacerse viejo: Todo es lo mismo. Todo está hecho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mí me sigue importunando acumular, aunque acumular es lo único que puedo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces transito, idiota o genial, endeble o completo. Y no importa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mañana será mañana. Ahora es cuando ahora, y jamás de los jamases hay un luego.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-7544248304664943231?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/7544248304664943231/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=7544248304664943231' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/7544248304664943231'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/7544248304664943231'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2008/01/acumulaciones.html' title='Acumuladores (que no servicio eléctrico)'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-3079014368525263046</id><published>2007-12-29T02:33:00.000-06:00</published><updated>2007-12-29T03:15:14.090-06:00</updated><title type='text'>Inocente palomita...</title><content type='html'>Y habría que mantener la prosa en un nivel ecuánime, dicen algunos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habría que hacerla parecer palabra plena, todo el tiempo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y habría que hacerle simular -cuando menos- un cierto nivel de autoentendimiento. De autoreferencialidad. De autocrítica autoinmune y autofrágil como autoendeble y como autocierta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habría que danzar -siempre simulando, aunque ni de lejos se sepa danzar ni tampoco otra cosa- (otra cosa parecida a simular).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y habría que entonces &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;acaecer mirando. &lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habría que describir y que narrar. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habría que contener esa imberbe prosa en algún nivel serio y -por ello- algo apesadumbrado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habría que saber cómo es que si uno se suelta, junto con uno se van los cabales narradores y todas sus lindas intencionalidades. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habría que escribirlo todo. Aunque fuera bajo riendas capaces de ser circunscritas, en oposición a ser escritas por el caos de toda vorágine -emocional casi siempre- y que nos deja, regularmente, confrotados -ojo frente a ojo- contra toda esa frágil marea que supone ser lo que nunca quisimos saber. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habría que saber escribir una prosa que &lt;br /&gt;aunque se sabe (y lo sabe) &lt;br /&gt;siguiera siendo tenue. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Deletrear sobre el lienzo y sobre la amargura -sí- &lt;br /&gt;aunque siempre enteros al final del llano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vanos, adustos, certeros, cobardes nombres para nuestras suturas: Sí. Perplejos. Pendejos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercos e iracundos corralitos imperfectos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habría que poder ser manojos que amasijan &lt;br /&gt;esos mansos y esos turbios y esos estúpidos días añejos &lt;br /&gt;que a nuestro lado reposan, &lt;br /&gt;florecen, atiborran, &lt;br /&gt;y hasta encienden las nuestras &lt;br /&gt;las esas,&lt;br /&gt;lacónicas llamaradas de simios viejos. &lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Habría que saber escribir cómo es que nos dan los buenos días: Buenos días. &lt;br /&gt;Y cómo nos dan las buenas tardes: Buenas tardes. &lt;br /&gt;Y cómo se permiten -incluso- otorgarnos unas buenas noches: Buenas noches. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Y habría que saber narrar cómo es que luego se marchan sin nosotros. &lt;br /&gt;(Sin los cerdos, sin los viejos, sin los tibios e incólumes maltrechos). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cómo nunca miran atrás. Ni detrás del hombro. Ni nada más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí. Qué lindo sería escribirlo todo bajo la métrica sencilla de tener o no tener. Qué fácil dividirlo todo entre la sed y la saciedad, entre la asfixia y la bocanada de súbito aire. Aunque nomás no. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cierta marejada que no escogiste siempre aparece -insulsa y simple- revoloteando por debajo de la pelea. Cierto momento te escoge a ti, en oposición a ese tú que podría escogerlo en otro punto de la esfera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sucedes. De lejos y de cerca. Y eres. Y luego rezongas y te revuelcas contra lo que eres. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tu prosa permuta, transmuta, disfruta. Ya no se vuelca sobre un molde semitibio o semifrío. Ya no se esmera por mentir o por ser pesebre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te das los buenos días: Buenos días. Y quizás las buenas tardes: Buenas tardes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo demás es misterio. Y bajo su capa te cobijas -aun si muerto- da lo mismo. Pues esta es la hora de callar como es la hora del abismo. Buenas noches -le dices- y te lanzas tras tus notas en silencio. Da lo mismo. &lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro día será, sin duda, tal y como otro serás tú mismo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Inocente palomita, que te dejaste engañar...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-3079014368525263046?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/3079014368525263046/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=3079014368525263046' title='4 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/3079014368525263046'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/3079014368525263046'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2007/12/inocente-palomita.html' title='Inocente palomita...'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>4</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-7443802516053042796</id><published>2007-12-19T18:41:00.000-06:00</published><updated>2007-12-20T08:31:48.174-06:00</updated><title type='text'>Tres años (Gulp)</title><content type='html'>Todo esto empezó un día que suponía ser de cierto diciembre. Un día terrible. Un día asqueroso y tremendo. Un día de soledad malograda. Un día de podredumbre manifiesta. Un mal día, dejémoslo así. Un muy mal día. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tal como el mismísimo nombre de este post lo dice: Son tres años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y de tres años tengo que hablar. Tres años que son -y parecen- muchos más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tal como los que siempre me calculan por arriba de mis verdaderos años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Treinta y cinco. Treinta y nueve. Treinta y cuatro, más dos de garantía. Tres años, cumple este blog. Y tres años yo me propongo describir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Empezó todo como un escape para cierto dolor. Un dolor horrendo y sin palabras. Unas ganas repugnantes para sacar lo mal habido. Un estiércol del 2004. Ese 2004: El mismo del tsunami y de los adioses sin demora. El mismo del hasta nunca y el buenos días que vino después. El del dolor de la levedad. El de la levedad adolorida. Ese 2004 que ya se ve tan lejano como su padecimiento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vino Tijuana como una cura. Una cura con sabor a Tijuana. Tijuana, la vendehuevos. Tijuana, la inescrutable. Luego la franca buena onda de Mónica y de Manuel. Los ojos de Judith, la música del Zacas. Tijuana, mi amor. Me enamoré por siempre de Tijuana, desde entonces. Y ya la he vuelto a visitar. Y ya la volveré. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tijuana es noble: Siempre me guarda una sorpresa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y aunque el dolor siguió, la cura me vino muy bien. Casi perpleja. Casi sabia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Volví a un hogar que no era mío, y besé unas carnes que no me esperaban. Me mantuve firme ante los arrebatos y los oleajes de las playas tijuanenses, chaqueteras y grandiosas, para que el mundo luego me mostrase misericordia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y la tuve. La retuve. Tanto, que ese fue un primer año de blog y un primer año de historias. Un ejercicio que se volvió adictivo, un amasijo de palabras que -de repente- ya tenían escucha. Y dije, e hice, tuve y mantuve, supe y olvidé. Gocé de mi maremoto como nadie. Me volví adicto del ejercicio, al punto que -tres años después- lo sigo practicando. Sin lectores, con lectores. Despreocupado. Tijuana fue el gran destapón, y desde Tijuana mi vida cambió de una vez por todas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*** &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y llegó el año siguiente, y me tuve que inventar una nueva historia. Poco a poco. Sin prisas y sin malas palabras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Segundo año me trajo amor. El amor de alguien que amé mucho. Alguien que me mantuvo vivo por largos meses, a pesar de su propia necedad. Y amé y amé, y dije y dije, y luego llegó alguien más, y con todo y mi estupidez, seguí amando. Y luego vino la traición, y seguí amando igual. Y luego la calma. Y seguí amando también. Y luego, las historias inesperadas, y seguí amando y mamando y ejercitando mi necedad de la peor y más autocomplaciente forma. Y luego me sorprendí de aquel nombre que nació el primer año. Autocomplaciente. Sí. Ahora lo entendía más que nunca. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amé mucho aquel segundo año. Pero tampoco demasiado. Lo suficiente nada más, aunque me costara la vida. Tal y como me costó al final del día.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora hablaré de tercer año. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tercer año ha sido raro. No puedo ni siquiera etiquetarlo. No puedo ni ponerle nombre. Raro es para todo lo que tengo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Raro es para lo que me alcanzan los dichos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y raro ha seguido: Frugal en la primavera, caluroso mientras el verano, y luego seco y frío. Seco y frío el otoño del tercer año. O casi. Quién sabe. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso sí: no siempre. Siempre hay un invierno que nos plaga de sorpresas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yno me quejo. Hoy sé lo que digo, digo lo que sé. Y cuando no lo digo, o no lo sé, me lo callo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente aprendí a hacerlo. &lt;br /&gt;Amar el silencio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lección número 1. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así como -según yo- vivo y aprendo, llega una orquídea desparpajada e irredenta. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y me saluda, me da un beso en los morros y luego, tranquilita, me pregunta (sin preguntar): &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Habría que demostrar nuestro bien-estar? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Habría que evidenciar la estupidez de los muchos otros que viven -con toda calma- sobre el colchón idiota que tal imbecilidad deja reposar por encima de sí misma? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Tendríamos que caminar esos siete pasos, y hacerles saber cuán pendejos están por creer ciegamente en lo que sea? &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Podríamos vivir de mejor y más frugal manera si sólo abrazáramos el silencio?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Callarnos y pernoctar es tan válido como el perpetuo detestamiento?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ah, balanza traicionera. Porque la vida siempre es f(x). Y no sólo f(x). Es más: La vida es todavía más cabrona. Es más un f(x) + f(y). Y no sólo eso. Es todavía más cabrona. Es aún más un f(x) + f(y) * f(z)= f(xyz).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es decir: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un yo que se levanta como lo levante el día, más un otro que se levanta como lo ha levantado el día, multiplicado por la resultante de una historia que entre uno y otro se cuentan o se saben -ambos- en las entrañas de ese mismísimo día. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ergo, odiar no sirve de nada. Y amar tampoco. Y situarse en el medio (ese justo e irreal medio de la igualmente irreal balanza (y que resulta tan cómodo y tan falaz) tampoco es postura veraz o verosímil. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tomar partido es siempre una equivocación. Pero -sin duda- es peor equivocación el pretender no tomarlo. El asumirse imparcial, seco, tibio y quizás inmortal: Porque ahí, sobre el vértice, en mitad del puente, entre un extremo y el otro, el impávido siempre muere sin saber lo que es morder o ser mordido. Y convencido de su ecuanimidad, termina siendo maldito por la falta de hallazgos que supone la fragilísima objetividad que siempre pretende. Y tibio es, como tibio se muere.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y cuando la vida se presenta, otra vez, lo despoja de toda razón. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sí, guapita, la vida es como Fidel Castro. La realidad también. Ambas cenan, y se van. Todas cenan, y -chin- luego se van. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Cosa de uno es subirse o no subirse en ese tren. Como también cosa de uno es pagar o desdeñar -luego- las invariables consecuencias. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero qué fortuna (me digo). Tu camino alrededor de la cuadra sigue su rumbo. Y cada vez te enteras de más. Y cada vez te sigo esperando, mientras transito -al mismo tiempo- sobre el mío. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Acá estoy: no te azotes: Mañana es mañana, y en los próximos 15 minutos lo desciframos. O no. O quién sabe. Pero no hay mayor problema. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De 15 en 15 nos vamos. Y que vengan:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;                             Bring them on!&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salud. Y "felices" tres años para esta chingadera de blog. Con todo y las huestes de asqueados que a diario chingan y lo desprecian. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Who cares. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este lugar inhóspito me sirve pa saber de mí, &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;y con eso me basta hasta la próxima luna llena. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-7443802516053042796?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/7443802516053042796/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=7443802516053042796' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/7443802516053042796'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/7443802516053042796'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2007/12/tres-aos-gulp.html' title='Tres años (Gulp)'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-6909288800687899495</id><published>2007-12-11T00:45:00.000-06:00</published><updated>2007-12-11T19:49:16.360-06:00</updated><title type='text'>Ú-ne-te a los op-ti-mis-tas. Y a Huit-zi-lo-poch-tli y a Tez-ca-tli-po-ca....( Y si no, ¡Qué poca güey!)</title><content type='html'>Hace apenas pocos días que no escribo en este espacio. Aun cuando quiero escribir acerca de pincherremil cosas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero la vida me retiene. Dispone de mí.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces, claudico a mi supuestas epifanías (desechables). Y luego encuentro las palabras ya dichas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y luego las pongo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Punto y aparte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Silencio...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://fpdownload.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=8,0,0,0" width="335" height="85" id="divplaylist"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.divshare.com/flash/playlist?myId=3084100-b91" /&gt;&lt;embed src="http://www.divshare.com/flash/playlist?myId=3084100-b91" width="335" height="85" name="divplaylist" type="application/x-shockwave-flash" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hurt (Reznor/Cash)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I hurt myself today,&lt;br /&gt;to see if I still feel.&lt;br /&gt;I focus on the pain,&lt;br /&gt;the only thing that's real.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;The needle tears a hole,&lt;br /&gt;the old familiar sting.&lt;br /&gt;Try to kill it all away,&lt;br /&gt;but I remember&lt;br /&gt;everything:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;What have I become?&lt;br /&gt;My sweetest friend.&lt;br /&gt;Everyone I know,&lt;br /&gt;goes away, in the end.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;And you could have it all,&lt;br /&gt;my empire of dirt.&lt;br /&gt;I will let you down,&lt;br /&gt;I will make you hurt.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;If I could start again&lt;br /&gt;a million miles away:&lt;br /&gt;I would kill myself.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I wear this crown of shit,&lt;br /&gt;upon my liar's chair.&lt;br /&gt;Full of broken thoughts,&lt;br /&gt;I cannot repair.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Beneath the stains of time,&lt;br /&gt;the feelings disappear.&lt;br /&gt;You are someone else.&lt;br /&gt;I am still right here.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;What have i become?&lt;br /&gt;My sweetest friend.&lt;br /&gt;Everyone i know&lt;br /&gt;goes away&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;in the end.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;And you could have it all,&lt;br /&gt;my empire of dirt.&lt;br /&gt;I would let you down,&lt;br /&gt;I would make you hurt.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;If I could start again&lt;br /&gt;a million miles away:&lt;br /&gt;I would kill myself.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;XXX&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin más que decir, mejor me callo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-6909288800687899495?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/6909288800687899495/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=6909288800687899495' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/6909288800687899495'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/6909288800687899495'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2007/12/ne-te-los-op-ti-mis-tas-y-huit-zi-lo.html' title='Ú-ne-te a los op-ti-mis-tas. Y a Huit-zi-lo-poch-tli y a Tez-ca-tli-po-ca....( Y si no, ¡Qué poca güey!)'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-2275599120136987782</id><published>2007-11-28T03:25:00.000-06:00</published><updated>2007-11-28T04:12:09.385-06:00</updated><title type='text'>El perfume agridulce del terror.</title><content type='html'>Porque no hay terror más horrorífico que el de morirse sobre el tintero. Morirse pequeñamente, como en el amor, como en el orgasmo, o morirse largo y absoluto, como cuando se acaba la historia y la vida sigue (¿sigue?) en el mundo de los otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde niño me ha intrigado terriblemente el asunto de la otredad y -de paso- el asunto de las palabras. ¿Cómo saber si mi rojo es el rojo del otro? ¿Cómo saber si mi azul, es el azul del mundo o el mismo que las fotografías cuentan desde el mundo que se pinta desde la estratósfera? ¿Cómo comprender cualquier cosa acerca de ese "otro" sin ese idioma que -en algún punto de la evolución- se hiperdesarrolló hasta lo que hoy tenemos frente a nuestra vida diaria? El grito lejano del que vende tamales oaxaqueños, la grabación mundana que se repite y se repite sobre las ondas radiofónicas, el mensaje compuesto de un anuncio televisivo cruel y eficiente. ¿Cómo saber si ese rojo es mi rojo o el de otros? ¿Qué carajos importa, si la gente sigue comprando la roja cocacola y el azul vodka y la verde idea de que el mundo se está muriendo? Las palabras no han resuelto nada, pero sin duda cumplen su deber cuando se les paga y se les manipula lo suficiente. Como buenas y complacientes putas. Putas, putas palabras. Una epifanía desechable y desechada a lo pendejo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero entonces me aburro absurdamente ante los jerarquizadores de la experiencia: Esos que suponen que sólo tal o cual manera de experimentar y expresar lo que se experimenta es mejor -o peor- en una escala que sólo ellos conocen. Esos que dicen que el amor (y no sólo lo dicen, sino que lo gritan: EL AMOOOOOR) no precisa palabras, y que además, las palabras no valen nada, y que todo lo importante puede ser transmitido sin ellas. Y todo esto te lo dicen usando lentas y rápidas, y suaves y duras, y tontas o -quizás- brillantes palabritas vestidas de lentejuelas y albedríos. Y luego se erigen y se erectan como líderes de la noche, y te traen de congal en congal hasta el punto en donde ya no pueden rebatir, pero sí deben irse para cumplir sus propias expectativas sexuales con alguna treintona que traían como parte del show, y que ahora reclama su parte del pastel.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces llegamos al punto en el que las palabras son putas, sí, pero también lo único que hay para cruzar medianamente esa frontera que divide al uno del otro. Meretrices romanas para unos, ficheras insaciables y obesas para otro, aun cuando -en mitad del puente- resuelven diferencias irreconciliables entre mi rojo y el rojo del otro y del mundo. Prostitutas de la lógica y de la manipulación, tal vez, pero ladrillos o grandes bloques de concreto que construyen el entendimiento entre una gente y otra gente. Y entonces, en comunión sacra, les construímos un altar a las meretrices. María Magdalena levanta su corrupta mano derecha y pide la palabra: Y la palabra es ella. Se hace. Es el verbo. EL verbo. El que genera el mundo, el gran verbo génesis de todo y que -quizás entonces- no era tan prostituible como lo ha vuelto la industrialización y la modernidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin embargo, la cuestión que me incomodaba desde niño sigue siendo la misma. Sigo sin saber si mi rojo es tu rojo. El rojo del otro. El rojo de todos. Sigo igual de indefenso en la oscuridad de las palabras que tan fieramente me pretenden aliviar de mi miedo a morir sobre el tintero. Quizás porque ahora tengo más miedo que antes, quizás porque morir siempre ha sido igual de terrorífico, o quizás porque no sé si de verdad el mundo se acaba cuando me acabe yo. Cuando las luces se apaguen. When the music's over.                 Turn out the lights...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puede parecer una inconsistencia: Las palabras, como sin duda saben que pienso casi todos los que me conocen hasta el tuétano, son -para mí- las más grandes putas al servicio del mejor postor, pastor, poeta o puritano, payaso o prestanombres. Las palabras han crecido, junto y gracias al hombre, y se han convertido en su desgracia y su fortuna. En su motor y su desazón. En su camino y en su retirada incondicional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero eso -si el mundo de verdad proseguirá cuando me haya muerto, y todo esto no es una especie de simulador en tiempo real de una cierta realidad que cada vez es más endeble- no tiene la menor importancia. Tengo prisa y terror de congratularme o de no poder hacerlo. Quiero conocer a esos otros que tienen palabras tan distintas que en lugar de ser ficheras de la doctores, son geishas de algún fino burdel de Kyoto. Quiero comer esa comida, beber esos licores, oler esos sabores, y palpar esas vendimias. Quiero irme. Quiero irme pronto. Pero no del mundo, sólo de aquí. De donde ya todo está claro y es más que conocido. De aquí, de mi lugar de siempre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En camino hacia otros lados, más resuelto que nunca y con más prisa de la que jamás me conocí. Pues no sé si mi vida tenga una cuenta más pequeña de la que daba por sentada. Ni tampoco si me alcance ese poco -o mucho- pedazo de tiempo, para encender una vela en el país de las maravillas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ni sé dónde está, ni cómo llegar. Sólo me queda claro que debo ir a dar una vuelta. Una vuelta alrededor de la cuadra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Ves, guapita? No sólo eras tú. Era también una historia para mí. Es.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así que, pase lo que pase, me voy pal monte buscando guayaba.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Que tenga sabor, que tenga vendo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-2275599120136987782?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/2275599120136987782/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=2275599120136987782' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/2275599120136987782'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/2275599120136987782'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2007/11/el-perfume-agridulce-del-terror.html' title='El perfume agridulce del terror.'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-8779332680999129381</id><published>2007-11-22T04:05:00.000-06:00</published><updated>2007-11-22T04:58:04.620-06:00</updated><title type='text'>Súbitos reconocimientos (Epifanías desechables II)</title><content type='html'>Hay veces en las que, sin esperarlo, la vida sencillamente te reclama que te levantes y defiendas tu punto de vista. Puede tratarse de un momento vago en el que te encuentras con quien fue tu amor de hace 10 años, casi por casualidad -y aunque no creas en ella (la casualidad, no tu amor de entonces)- te dediques luego, con toda la paciencia y el cariño adeudado (ese que todavía guardabas en una pequeña cajita)  a cerrar esas heridas que se habían quedado medio sangrantes cuando no tenías manera de zurcirlas y continuar tranquilamente con tu camino hacia la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y así como esas, hay otras miles de formas. Por ejemplo años de dolor o por ejemplo, mejor, ciertos días en los que un pequeño guijarro -el mismo que alguna vez te causó terribles comezones- se atreve a mandarte un correo tan mustio e improbable, que sencillamente tienes que hacer una pequeña lista y aderezarla con un poco de tu verdad. Luego entonces, le dejas claro de dónde provenía todo tu desprecio, y le permites irse de tu corazón, suavemente y tal vez ataviado con todas esas pequeñas minucias verbales que has fraguado durante todo el tiempo en que te mantuviste en silencio. Y cuando ese silencio rompe en forma de una ola, tsunami narcisista y perfectamente perverso, escribes una carta sucinta y convincente, dejando claro todo, y no poniendo a un lado ninguna de las pequeñas cosas que te asediaron durante todo ese tiempo de mutis irresoluta. El resultado final: Catarsis absoluta aunque también absolutoria. Nada más que decir aparte de todo lo dicho. Y entonces respiras hondo, sonríes ante la débil respuesta, y continúas -irremediablemente- tu camino hacia la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y en todas estas súbitas reconocencias, actos de bravura o de analidad expulsiva, o momentos nada metafóricos en los que ponemos ciertas cosas afuera y resolvemos (o tratamos de) lo que antaño parecía irresoluble, no hay un ápice de &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;verdad &lt;/span&gt;involucrada. Al menos de esa &lt;span style="font-weight: bold; font-style: italic;"&gt;verdad&lt;/span&gt; a la que el mundo parece colgarse y que debe, por obra y gracia del &lt;span style="font-style: italic;"&gt;sí y solo si&lt;/span&gt;, ser absoluta. Pero que es una verdad amputada y parcial como la subjetividad. Un pedazo autocomplaciente de cada una de las nuestras verdades que operamos frente a lo que nos gusta o que nos duele. &lt;span style="font-style: italic; font-weight: bold;"&gt;Sólo una reconstrucción que, sin embargo, duele.&lt;/span&gt; Después, tras del dolor, tras la condena, y más aún, tras la penitencia, todos proseguimos irremisiblemente ese: nuestro largo (o corto) camino hacia la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero esa es nuestra condena: No podemos quejarnos. La condena que supone ser alguien y no todos al mismo tiempo y -además-  dentro de nuestra conciencia o nuestra voluntad. Es sencillamente la condena que supone la individualidad humana, la subjetividad epistemológica, el momento invariable que -a cada momento- vivimos (valga la r.). Es el cuadrilátero de nuestras vidas y que, para dolor de muchos, no resulta ser &lt;span style="font-style: italic;"&gt;prime time &lt;/span&gt;ni mucho menos &lt;span style="font-style: italic;"&gt;pay per view &lt;/span&gt;en ningún canal de TV que conozcamos en esta tierra (aunque podría decirse que la vida humana es sólo el simulador mediático de alguna otra civilización sobrehumana, pero esa es carne de otro matadero).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo real es que en el ring, sobre el ring, bajo el ring, todos somos iguales. Adoloridos de nuestras minucias, o "verdaderamente" adoloridos de aquello que es digno de llamarse dolor frente a los estándares del mundo. Cortadita de papel, creo que dije una vez. Siempre imbécil pero siempre -también- más dolorosa que todos los niños hambrientos que mueren ahora y ahora y ahora en alguna parte más desafortunada que seguro existe en el mundo. Y mientras, todos los demás, buscamos un buen analgésico o un buen antibiótico o una buena distracción. Y entonces, insólitamente, continuamos necios (ya que nada mejor podemos hacer) nuestro camino hacia la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es por eso que no pretendo gran cosa. No pretendo decir lo que seduzca a mil musas, a menos que lo pretenda de verdad, y que conozca, por ende, a mil musas dignas de ser musas según mi propia cortadita de papel. Y no pretendo tampoco escaparme de la verdad (esa sí, absoluta) de mi propia muerte. Y mucho menos hacerlo a través de palabritas (putas, putitas) que me hagan sentir mejor mientras -de cualquier manera- me siga muriendo (a menos que necesite sentirme mejor y decida creer que no me estoy muriendo, como todos).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso, y sólo por eso, es que no creo en la perpetuidad o en la permanencia de las cosas o las ideas. Y por eso desprecio la tibia necesidad de asirse a una verdad que siempre es verdad a medias. Y sólo por eso, y nada más, es que amo por segundos, o por minutos, o por horas cuando soy congraciado con la suficiente capacidad. Y entonces, por lo mismo, es por lo que abogo por mi derecho a la eterna autocomplacencia. Y abogo por ser autocomplaciente: Por vivir un hedonismo cínico aunque -curioso, hay que decirlo- también responsable. Un hedonismo en intervalos. Honesto pero implacable. Furioso cuando debe (y a veces cuando no), y luego tranquilo, cuando le hace falta. Aunque nunca, eso sí, en detrimento de los demás. Aun si siempre -SIEMPRE- pretende ser constante. Y así pervivo, adalid del ser masturbatorio y apesadumbrado, así, yo también prosigo, insensatamente, tenue o salvaje, breve o voraz, tibio o sintomático sobre el camino -el único- camino que hay: Mi camino, insalvable, hacia la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya nos veremos. Mientras tanto, sólo me queda decir, tal y como hace mucho que no lo hacía,&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Salud.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-8779332680999129381?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/8779332680999129381/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=8779332680999129381' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/8779332680999129381'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/8779332680999129381'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2007/11/sbitos-reconocimientos-epifanas.html' title='Súbitos reconocimientos (Epifanías desechables II)'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-7337726986912017689</id><published>2007-11-11T04:16:00.000-06:00</published><updated>2007-11-11T05:28:00.861-06:00</updated><title type='text'>El Perfume (que nunca olió Spencer Tunick)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_srQIfMDg140/RzbfAl7rrHI/AAAAAAAAABg/p9jUMe-pSOI/s1600-h/PDVD_039.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_srQIfMDg140/RzbfAl7rrHI/AAAAAAAAABg/p9jUMe-pSOI/s400/PDVD_039.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5131534026710690930" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;El Perfume. La primera gota y la última. El principio y el fin de todo.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hace ya varios meses, cuando Spencer Tunick pasó por el zócalo capitalino y otros lugares bien "in" como la casa de Frida, y que se dedicó a hacer su ya multipremiado show, muchos de mis amigos me recriminaron la infinita hueva que me daba toda la parafernalia mediática que se construyó alrededor del encueramiento masivo y de la mismísima propuesta artística del señor. Para ellos, estas fotos que lo han hecho tan rico y famoso son verdaderas muestras del contraste entre la urbanidad y la desnudez, entre lo tecnificado y lo elemental, entre lo artificioso y lo real. Y sí, en cierta manera las fotos de Tunick se pueden interpretar así. O de mil y un otras formas. Y uno puede, con todo derecho, ir corriendo a encuerarse a las 5 de la mañana pa complacer al susodicho o puede no ir. Mi punto es que en el arte, la fórmula aburre y mata toda posible intencionalidad. Y repetirla una y otra vez, a mi modo de ver, termina por hacer de un "gran artista" un gran mono amaestrado para complacer siempre al mismo público, y ganarse sus moneditas (o sus monedotas) como premio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es así que me dio bastante hueva toda esa euforia alrededor de Tunick y sus clichés glorificados. Y esta noche, cuando acabo de terminar de ver "Perfume: historia de un asesino", no pude dejar de pensar, por motivos que no revelaré para no estropear la película a quienes no la hayan podido ver, en Tunick y sus maquetas como una gran contraposición a la maravilla visual que presenta esta refinadísima adaptación de la novela de Patrick Suskind y que con una maestria inusual recrea Tom Tykwer (Lola Rennt, La princesa y el guerrero, Heaven, entre otras joyas). Heredero de la narrativa visual de Kieslowski, uno de sus grandes ídolos, y de la impecabilidad fotográfica de Tarkovski, este alemán se consagra como uno de los grandes al llevar a la pantalla grande una de las novelas que muy pocos se habían atrevido a siquiera tocar, dada su impecable pero difícil narrativa y su florilogio de imágenes olfativas que, para llevarse al cine, presentaban un reto gigantesco a cualquiera de estos valientes aventurados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_srQIfMDg140/RzbfcV7rrLI/AAAAAAAAACA/RyhL-pZKBng/s1600-h/PDVD_041.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_srQIfMDg140/RzbfcV7rrLI/AAAAAAAAACA/RyhL-pZKBng/s400/PDVD_041.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5131534503452060850" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Cada perfume tiene 3 notas, y cada nota tiene 4 tiempos o esencias. La primer nota es la que te deja el perfume los primeros minutos. La segunda se extiende durante algunas horas, y la tercera por los días que vienen. Cuenta la leyenda que en la tumba de un faraón encontraron un perfume que al abrirlo, luego de miles de años, todavía despidió un aroma. Este perfume tenía 13, y no 12 elementos. Y dicen que ese último elemento, esa última nota, fue la que hizo que durante un minuto, todos los hombres de la tierra se sintieran en el paraíso..."&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_srQIfMDg140/RzbjFV7rrOI/AAAAAAAAACY/H4tZ78j4MDU/s1600-h/PDVD_025.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_srQIfMDg140/RzbjFV7rrOI/AAAAAAAAACY/H4tZ78j4MDU/s400/PDVD_025.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5131538506361580770" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Dustin Hoffman, como casi siempre, excelso. Sin demeritar el impresionante papel que hace Ben Whishaw como Grenouille, y el resto del elenco, fruto de un casting prodigioso.&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y Tykwer lo hace de maravilla. Intenso, valiente, convencional por momentos, aunque básicamente por las propias necesidad de la narrativa, y maravillosamente mágico en muchos otros, este brillante cineasta despedaza cada una de los olores que Suskind describe con esa genial pluma que tuvo (a pesar de ser, en muchos sentidos, un escritor de One-hit-wonder que -quizás por la propia genialidad con la que empezó- ha sufrido para editar otro libro de esas proporciones. Pero aquí les es hecha toda justicia posible, y lo que parecía un reto infernal y una predecible ñoñez cinematográfica que haría pedazos la novela, se convirtió en un poema épico acerca de los olores del amor, del odio, del instinto asesino y de la ternura que se respira hasta en los poros de quien podría ser catalogado como un desquiciado serial killer.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_srQIfMDg140/RzbfFV7rrII/AAAAAAAAABo/vMXW0G4IiDo/s1600-h/PDVD_017.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_srQIfMDg140/RzbfFV7rrII/AAAAAAAAABo/vMXW0G4IiDo/s400/PDVD_017.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5131534108315069570" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/RzbfNF7rrJI/AAAAAAAAABw/692EKoO1tqo/s1600-h/PDVD_015.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/RzbfNF7rrJI/AAAAAAAAABw/692EKoO1tqo/s400/PDVD_015.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5131534241459055762" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"¿Cómo se puede capturar un perfume, maestro? ¿Cómo se puede capturar la esencia de alguien?"&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No es que los elementos de esta novela sean particularmente novedosos: un antihéroe, una historia de muerte y amor, una tragedia con todos sus elementos aderezada por una cantidad de olores digna de cualquier mercado de flores y animales muertos. Y eso no es siquiera pertinente, porque esas historias son las que nos mueven y nos conmueven desde hace varias decenas de siglos, y son las que siguen dándole significado al mundo. Aquí lo valioso es el poder y la magia que descienden desde la pantalla y hasta nuestras narices. Lo implacable que resulta la verdad del asesino y el deseo que lo mueve a matar y a perfurmarse en el intento. La fantasmagórica mezcla de imágenes luminosas y oscuras, el impresionante casting y la belleza inmutable de cada personaje y de cada una de las pequeñas historias que forman este cuento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/RzbdnF7rrDI/AAAAAAAAABA/uG86JpXvM0g/s1600-h/PDVD_021.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/RzbdnF7rrDI/AAAAAAAAABA/uG86JpXvM0g/s400/PDVD_021.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5131532489112398898" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;Porque el perfume no está ni debe estar sólo en manos de los amos de lo convencional, y porque hay sabuesos que pueden olerte a kilómetros...&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;Si algo pudiera recriminársele a esta película, es únicamente el título -que hasta parece hecho en México- pero que seguramente tuvo que ver con las manos sucias (y apestosas) de algún industrial del cine, o de los derechos de autor. Por lo demás, esta es sin duda la mejor película hecha en 2006 que me haya tocado ver, llevándose de calle a todas las muy buenas cintas que me tocó ver este año. Y lo único que realmente podría haberle faltado, cayó fuera del ámbito de poder del buen Tom Tykwer: hacerla una película rasca-huele.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No todo se puede, je.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Incluyo algunos fotogramas gloriosos, todos con el debido copyright de su estudio y del realizador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cómprenla, réntenla, véanla. Me huele a que les gustará.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_srQIfMDg140/RzbfVV7rrKI/AAAAAAAAAB4/9YVwrdDwpdc/s1600-h/PDVD_019.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_srQIfMDg140/RzbfVV7rrKI/AAAAAAAAAB4/9YVwrdDwpdc/s400/PDVD_019.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5131534383192976546" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Piedras. Piedras húmedas. Madera. Musgo. Un árbol. Una manzana en el suelo. Muchas manzanas. Cada olor tiene muchas notas, y cada quién busca -de algún modo- encontrar el propio. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;Y dedicadas al "maestro" Tunick...unas cuántas imágenes que sí cuentan una historia, y no se repiten sin sentido. Éxtasis divino. Amén:&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/RzbeBF7rrGI/AAAAAAAAABY/AcUirbQ2D30/s1600-h/PDVD_002.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/RzbeBF7rrGI/AAAAAAAAABY/AcUirbQ2D30/s400/PDVD_002.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5131532935788997730" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_srQIfMDg140/Rzbd617rrFI/AAAAAAAAABQ/uinCgWLJAu4/s1600-h/PDVD_037.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_srQIfMDg140/Rzbd617rrFI/AAAAAAAAABQ/uinCgWLJAu4/s400/PDVD_037.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5131532828414815314" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_srQIfMDg140/Rzbd0V7rrEI/AAAAAAAAABI/oqIilf6bq6E/s1600-h/PDVD_036.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_srQIfMDg140/Rzbd0V7rrEI/AAAAAAAAABI/oqIilf6bq6E/s400/PDVD_036.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5131532716745665602" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_srQIfMDg140/RzbdbV7rrCI/AAAAAAAAAA4/lu8eK-ib2QA/s1600-h/PDVD_011.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_srQIfMDg140/RzbdbV7rrCI/AAAAAAAAAA4/lu8eK-ib2QA/s320/PDVD_011.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5131532287248935970" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_srQIfMDg140/Rzbi9V7rrNI/AAAAAAAAACQ/YdFFhD-Dkqc/s1600-h/PDVD_008.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_srQIfMDg140/Rzbi9V7rrNI/AAAAAAAAACQ/YdFFhD-Dkqc/s400/PDVD_008.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5131538368922627282" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: center;"&gt;¿Y esa canasta...dónde la he visto antes?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp2.blogger.com/_srQIfMDg140/RzbjR17rrPI/AAAAAAAAACg/_JdVyUfQv0k/s1600-h/PDVD_018.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp2.blogger.com/_srQIfMDg140/RzbjR17rrPI/AAAAAAAAACg/_JdVyUfQv0k/s400/PDVD_018.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5131538721109945586" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_srQIfMDg140/Rzbkbl7rrQI/AAAAAAAAACo/FP9nR0pWmro/s1600-h/PDVD_038.JPG"&gt;&lt;img style="margin: 0px auto 10px; display: block; text-align: center; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_srQIfMDg140/Rzbkbl7rrQI/AAAAAAAAACo/FP9nR0pWmro/s400/PDVD_038.JPG" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5131539988125297922" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-7337726986912017689?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/7337726986912017689/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=7337726986912017689' title='8 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/7337726986912017689'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/7337726986912017689'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2007/11/el-perfume-que-nunca-oli-spencer-tunick.html' title='El Perfume (que nunca olió Spencer Tunick)'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://bp1.blogger.com/_srQIfMDg140/RzbfAl7rrHI/AAAAAAAAABg/p9jUMe-pSOI/s72-c/PDVD_039.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>8</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-3943694504739129163</id><published>2007-11-09T08:56:00.000-06:00</published><updated>2007-11-09T09:02:56.620-06:00</updated><title type='text'>Gringo feelings (for gringos)</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;It's all about Aura, as it has been for the past 4 months. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;It's funny because no one understands why on earth my world happens to be so broken right now. The gentle part is I don't really "have" to give an explanation on that. I can be broken just because. And I can stay broken just because my just because is good enough. But there are some people that can't take a no for an answer. So them, and only them, have been the ones who had been making me work my ass this very hard. But I don't really blame them, not really. And that's because humans, way more often than they'd like to, tend to become annoying, and blamy, and way too fucking needy for useless explanations like those we could ever deploy when it comes to your death, my dear Aura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;So it's almost around christmas, yeah, but they're not even trying to give us a happy new year. They wanna know why (can you fucking imagine?), but -if that wasn't uncomfortable enough- they also wanna know who. I keep telling them that there is no why and -obviously- there is also no fuckin whom. But not only they don't believe me. They also dare to get fucking angry, and they start getting suspicious about the details and the fine print of your death, which is -i dare to say- the stupidest thing they could have landed their fucking asses upon. It's kind of understandable, i gotta say, and that's mostly because losing you and having you being on the dead side of this universe was something i -myself- didn't really believe in until i realized you were really gone, and there was nothing i could fucking do about it.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;So, they got angry. They started with this jerk-off point of view about you being dead for some reason. Then, they started blaming people. Frank, at first, then Fabiola, then Frank, then themselves, then Frank again -whatever- until then, they couldn't live with themselves. And they started blaming the very same people for that self-inflicted reality. How lame. How pityful. How stupid.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;But this is not what i wanted to say in the first place. I only wanted to spit out my anger, my hatred, my profound despise for the so-called reason some assholes name as God. There is no fucking god, and there is no fucking reason for anything. And if there was any fucking reason -the same that is very unlikely to exist, but that still has a lot of followers and lamos behind it- i wouldn't hesitate to call it CRUEL. If God is a concept -like John Lennon said- he's a very cruel one. He doesn't know shit about life or justice. He's just there -fragile as any other asshole who has to live through this life- and therefore he doesn't have the slightest fucking clue about anything. He fucking sucks. As we all do. He fucking sucks, and then, he dies.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I might be exaggerating. I might be wrong. The thing is: I don't give a fucking damn. I'm sure this is happening. I'm sure you're not here anymore. And I'm sure Frank is grieving -and he's doing it in the greatest fucking way there is to grieve: regardless of the pain, strongly around dignity- yet, you're not here, and this is fucking happening.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;It's all gone. We're all doomed to this fucking not-so-happy-ending which happens to be death. And there's nothing we can do about it.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;I think, and i re-think, and I fucking re-re-think about a mild solution. There is none. It's all gone. You're gone. We're gone. And yet -but only maybe- we'll meet again.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;And even if certainly hope so, i sincerely doubt it. I think you're long gone. And i'm gonna be the same.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No matter what we think, or what we do. Life's not giving any payback time.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;So I better stick around, as much as I can, and if i kiss anyone back, i better not feel regretful.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuz life -this life at least- is all about one chance.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;So seize the day. If you can.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;--&lt;br /&gt;____________________________________&lt;br /&gt;"Estos son mis principios. Si no te gustan, bueno, tengo otros"  Groucho Marx.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-3943694504739129163?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/3943694504739129163/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=3943694504739129163' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/3943694504739129163'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/3943694504739129163'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2007/11/gringo-feelings-for-gringos.html' title='Gringo feelings (for gringos)'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-21145243233559823</id><published>2007-11-06T00:23:00.000-06:00</published><updated>2007-11-06T04:12:35.135-06:00</updated><title type='text'>La posibilidad del espejo.</title><content type='html'>&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;"Entiendo lo que dices.&lt;br /&gt;Y es que el hombre se muestra ocultando,&lt;br /&gt;mientras  la mujer se oculta mostrando..."&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div style="text-align: right;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;F.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi mundo es un ser metamórfico y vasto. Una posibilidad interpretativa que ha cambiado en formas tan disímiles como carnosa ha sido mi aproximación hacia él. Alguna vez, en un pasado remoto y hoy lleno de nostalgia melancólica, se trató de un lugar sencillo donde caminar un par de kilómetros para llegar a la escuela era una aventura capaz de engendrar un millar de ficciones despreocupadas y carentes de todo estrés. Un lugar en el que (casi) todos los niños viven: lejos del hartazgo y la desesperanza. Adyacente a una fantasía cúbica y desinteresada, en la que la aventura era el camino -no el propósito- y por ello aquel recóndito sonido de las manadas de vacas, pajarillos y hojas multiformes que se dejaban danzar al ritmo del viento era todo lo que hacía falta para significar cada día como una única e indivisible epopeya que apenas tejía el rumbo de la que vendría al día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;Pero como acabo de decir, mi mundo (o sea, ese yo que mira y pretende que su mundo es suyo) no se detuvo ahí, aún cuando mi nostalgia sí lo hizo. Las vacas se esfumaron cual si mártires del viento. El camino a la escuela dejó de ser, lenta e inexorablemente, una proeza diaria colmada de fantasía, y la vida -en general- cambió de forma, y de nombre y apellidos una vez tras la siguiente.  Y conforme los deseos y sus consecuentes ansiedades se volvían más y más complejos, yo dejé de ser un niño y transité hacia el inminente estadio de la adultez implacable. Y como en un cuento de Michael Ende, sólo que inacabado, me vi convertido en un adulto aterrorizado por la grisaciedad de su envoltura y sus deberes. Un hortelano angustioso y adulterado por la necesidad de vivir y sobrevivir. Todo eso mientras lejos de mi propia capacidad de maravillarme y sonreír. De callarme para ser escuchado. De saberme para dejar de ser sabido.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces ese mundo rehilete; ese mundo trompo; ese mundo de dragones que mugían como vacas inmutables pero -claro- amenazantes en función de mi fantasía, se volvió otra y otra y otra cosa. Una cosa nueva, cada vez, pero ya sin que mirarla ni sentirla significaran una nueva y cotidiana afrenta. Una geografía política de cierta sociedad en la que me tocó crecer. Y como -justamente- hacerse adulto no es otra cosa que "adulterarse", la levedad se marchó en azcuas y comenzaron a erigirse los fetiches y los problemas de un "hombre" que dejó de ser constructo y empezó a ser estatuilla. Un "hombre" como quien dice "un adulto". Un graduado de la pureza de esos años leves y ludicobundos que supone ser la infancia. Y es justo hasta ese momento cuando las cosas adquieren un carácter irremisible y determinante, y la vida deja de ser juego para dar paso a una seriedad cruel y atroz. Un malvavisco que se convierte en lápida, podría decirse, y entonces ya no se puede tener esa tranquilidad inherente a lo que somos cuando podemos ser niños, y cada paso que damos implica una renuncia inexpugnable a todo aquello que ya no podremos ser, ni siquiera en sueños.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy miro todo esto con ojos recién lavados. Con la tranquilidad que me brinda el poder de saber. O de saber que no sé nada y no tener pavor de ser Socrático. La herramienta indesdeñable de atreverse a mirar ese espejo que casi todos niegan y prefieren evitar. Y que no es un espejo de mano donde podemos retocar nuestras pestañas. Ni un espejo de pasada donde podemos congratularnos de nuestra propia mirada. El espejo de Alicia, el espejo humeante. Nierika: el pozo de los deseos que deseamos no desear. El nido de las paradojas, el ojo huracanado de los miembros de la soledad. Hoy miro cómo mi mundo ha cambiado frente a mis ojos y -por ende- frente al espejo. Y entonces decido no asustarme, sino asir valientemente mi cobardía, y enfrentarme a ella con toda la capacidad medieval que mis armaduras intelectuales y asombrosas me proveen gracias a la biología. Porque no me congratulo de mis pruebas psicométricas o de mis capacidades académicas, o siquiera de mis hallazgos narcisistas y poderosamente racionalizantes. No me siento origen de mis pensamientos, pero sí destino de mis decisiones. Y es en ellas en las que reparo, asustado de mi propia capacidad para el enredo, y dispuesto a desanudarla -sean o no un lacaniano nudo borromeo que no tiene pies ni cabeza- pero que, finalmente, obstaculizan mi capacidad de sentir placer que no sea malsano, amor que no sea entelequia, y dolor que no sea demonio que -a fuerza de mi propia capacidad para encontrar nombres inútiles para las cosas- termine siendo poderosamente mitológico y truculento, y que entonces gane siempre la batalla y acabe por hacerme daño y -entonces- pasar días y meses en un lamento insulso e insolente que contamina con altos decibeles mi propia posibilidad para cambiar. Cambiar de rumbo. Hacerme otro, como un niño, y hacer -por ende- que mi mundo sea también otro, y perpetuar la espiral ascendente de mi crecimiento Hegeliano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este es un texto que estoy segurísimo que nadie va a leer. O al menos nadie a quien no tenga que leérselo a fuerza de chingadazos seductores. Ocurrirá, seguramente, que al llegar a la tercera frase, un 99.9% de quienes visitan asiduamente este lugar lo encontrarán inexplicable y aburrido. Impenetrable o quizás estúpido y culturoso. La diferencia aquí, es que no pretendo que nadie lo lea, ni lo subo a este blog para presentarme apetitoso e interesante para los ojos de nadie. Una mera asunción de mi propia mortalidad es la que me obliga a no guardarlo entre los cajones virtuales de mi computadora, sino hacerlo público para el aburrimiento de muchos. Y es que hoy fui a lavarme los ojos, las manos y el corazón. Y durante tres importantísimas horas, compartí mi mayor e insoportable profundidad con un hombre que es mucho más capaz que yo para entenderla y luego hacerla pedazos. Y en ese acto de autoestima masoquista asumí y RE-asumí la importancia de conocer y RE-conocerse a uno mismo. Y de que un espejito mágico no sólo es argumento para un perdurable cuento infantil, sino también una incalculable herramienta para no hacerse pendejo por deporte o por el puro placer de transitar en la autodestrucción sin otro obstáculo que las inmensas crudas físicas y morales que eso  a mí me produce. Y entonces asumí, con toda la minúscula humildad de la que soy capaz, que eso es justamente lo que ahora mismo me falta. Me falta ver la falta, aquí y afuera, y recordar que de la falta es de lo que está hecho el mundo. Ese: el metamórfico. El imperecedero. El que continuará sin siquiera titubear cuando todos nos hayamos ido, y al que poco o nada le importarán nuestras más profundas debilidades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;***&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ya no importa más. Hoy, valientemente, y como todo buen cobarde que se atreve y se da cuenta de que lo es, me atreví a mirarme en el espejo más cabrón que conozco. Uno que no soy yo y que no refleja mi conformidad y mis presunciones racionales o narcisistas. Hoy me planté frente al espejo de los espejos, el espejo infinito que se pone frente al espejo y entonces refleja el único infinito que somos capaces de ver en la comodidad de nuestra casa -o en este caso- de nuestro ser, y entonces comencé a hablar conmigo. Y hablé como hace mucho tiempo que no lo hacía. Quizás como nunca. En completa y franca asunción de mi desnudez, y con la absoluta comodidad del que no espera milagros ni respuestas fáciles. Y el espejo me respondió, sabio y generoso, duro pero con absoluto tacto y prudencia. Y ese no es un espejo de los que mienten, o al menos no cuando se les pregunta con la suficiente fuerza y entonces se les dice:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Espejito, espejito, cuál es la peor mentira del mundo?&lt;br /&gt;- Sencillo pero tremendo, amo y señor de tu propia podredumbre aunque también de tu belleza. La peor mentira del mundo no es del mundo. Es tuya. Y es la que no sólo se supone, sino la que se sabe a sí misma, y que -además- se enuncia como verdad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y entonces esa incipiente -aunque brillante- Caperucita-Robin Hood-Príncipe Valiente-Pulgarcito-Jack el Destripador y demás amasijo de arquetipos tuvo que callarse. Porque a ciertos espejos sólo puede hacérseles una pregunta cada vez. Y mientras más viejo se hace uno, menos días son las veces, y menos veces otorgan los días.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque sin embargo, todo siga moviéndose...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-21145243233559823?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/21145243233559823/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=21145243233559823' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/21145243233559823'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/21145243233559823'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2007/11/la-posibilidad-del-espejo.html' title='La posibilidad del espejo.'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-6394724957765211697</id><published>2007-11-04T17:45:00.000-06:00</published><updated>2007-11-04T18:02:58.471-06:00</updated><title type='text'>Día de muertos.</title><content type='html'>Hace 7 años que murió mi padre. Y pronto serán ocho. De aquel tiempo recuerdo muy poco.  Recuerdo que tenía más de 3 años sin verlo, y que nunca me hubiera imaginado que tendría que mirarlo moribundo (ni menos muerto). y más en aquellos tiempos tan imbéciles como resulta tener 20 años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No repetiré -pues ya lo he dicho en este lugar- los pormenores de su muerte tan temprana, ni tampoco asumiré que fue ninguna tragedia. Digamos que desde el día en que se fue, aprendí a estar aquí sin él. Y no deambulo por el mundo buscando ninguna misericordia, ni colgándome de su fatídico destino para justificar las malas decisiones que tomo en el mío.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy sólo quiero congratularme de haber logrado encontrar la canción que tocaron en su funeral. Una canción de Arturo Castro -alias desconocido- y que -no sabía- fue interpretada por José José en alguno de sus muy pinches álbumes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y navegué entre la bruma de esos tiempos, de esas horas. Y traté de acordarme de otra cosa que no fuera la ironía final, la lluvia cabrona y no solicitada.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Recordaba sólo estrofas, estragos, miembros deshechos de aquella crucifixión. Pero no recordaba la canción, pues nunca la escuché de su boca.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Eso sí: Ví llorar a sus más fieles amigos, a lágrimas incontenibles, mienras cantaban los párrafos que hoy me ha tomado más de dos horas descifrar en Google.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es tal como la recuerdo. O quizás más dura. Una canción completamente fincada en la desesperanza y su consecuente ironía. Una más de las malas coincidencias que supone vivir, pero que se hacen buenas cuando alguien las narra íntimamente, y deja escuchar a los demás.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero ya. Hasta aquí llega mi acto de evacuación. Hasta aquí llega mi capacidad de hablar sobre el tipo que me posibilitó vivir. Aquí terminan mis interpretaciones y comienza lo fortuito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;(Es curioso, debo decir: En un mundo tan repleto de respuestas, tan saturado de información y tan dispuesto a las revisitas, esta canción apenas aparece en un par de resultados.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es bellísima, sí. Como también bello podría ser detestarla.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se las dejo. Me costó un par de largas horas encontrarla. Aunque al final, apareció.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;br /&gt;"Cuantas veces hemos estado juntos &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; y he deseado que empiece a llover, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; cuantas tardes hemos estado solos &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; y he deseado que empiece a llover. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Es que la lluvia en la tarde &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; llena el ambiente de romanticismo &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; y sería una locura que al momento &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; de tenerte en mis brazos &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; comenzará la lluvia a caer. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Mi deseo jamás se ha cumplido, &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; el que hace llover jamás me escuchó &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; como todo lo que tiene un principio &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; también tiene un final. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Tú te tenías que ir &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; tal vez para no volver &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; que ironía&lt;br /&gt;hoy que te encuentras &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;lejos de mi&lt;br /&gt;empezó a llover. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; Tú te tenías que ir &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; tal vez para no volver &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt; que ironía&lt;br /&gt;hoy que te encuentras &lt;/span&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;lejos de mi&lt;br /&gt;empezó a llover"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;Sí, lugar común. Frase hecha tras frase hecha. Pero lo curioso, digo, es que no exista un sólo archivo que con esta canción me haga la vida más tranquila.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si alguien se lo encuentra, o tiene el LP, avísenme. Pronto habrá un memorial para mi padre. Y quisiera estar listo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;O no importa. Lo que importa es siempre vivo.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-6394724957765211697?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/6394724957765211697/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=6394724957765211697' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/6394724957765211697'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/6394724957765211697'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2007/11/da-de-muertos.html' title='Día de muertos.'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-595042473265658051</id><published>2007-10-30T21:05:00.000-06:00</published><updated>2007-10-31T02:24:18.766-06:00</updated><title type='text'>Porque no es tan obvio como parece... (Manifiesto de la desesperanza)</title><content type='html'>&lt;div  style="text-align: right;font-family:lucida grande;"&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;Este post está inspirado en un camión de basura al que no me dio tiempo de tomarle una foto. Plagado de mierda y de basureros embarrados hasta el cuello con nuestros desperdicios, no reparaba en tener una estampa enorme, en el parabrisas frontal, y que rezaba: "VAMOS CON JESÚS"&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sí, este post también está en el &lt;/span&gt;&lt;a style="font-style: italic;" href="http://amoyesclavo.blogspot.com/"&gt;blog político&lt;/a&gt;&lt;span style="font-style: italic;"&gt;, y que Groucho me salve...&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Para todos los que nos sabemos de izquierda (porque aquí siempre se trata de una convicción inamovible -y  que a veces se cuenta entre las pocas CONVICCIONES que algunos tenemos-) la cuestión no está en quién tiene o no tiene la razón, ni mucho menos entre quién nos dará más o menos en términos políticos de "calidad de vida". La respuesta siempre es una y la conocemos: Somos de izquierda porque la izquierda es la postura lógica. O porque quizás la culpa -en un único acto de sapiencia y gratitud- nos hace saber que el mundo y sus bondades no pueden repartirse del modo en que se hace hoy en día. No es justicia mientras somos unos pocos los que, en detrimento de los muchos, llevamos una vida apenas decente y justificable.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;No. En la izquierda están los de izquierda. Y los de izquierda no tienen muchas alternativas, ni tampoco mucho margen de maniobras. La ecuación que nos define es tan sencilla como dificultosa le resulta a quienes siguen creyendo que acumular capital les garantiza el futuro del mundo. Una sencilla división: Arriba: los recursos del mundo. Todos, sin diferenciación. Todos, sin fronteras ni garantías. Abajo: las personas. La población que compone este planeta singular y caótico. Todas ellas: las ricas y las pobres, las paupérrimas y las moribundas, las plurales y las singulares. ¿El cociente? Todavía positivo. Porque todavía el mundo alcanza para todos, y quizás de muy buena forma. A pesar de contarnos en los rangos de los 6,500 millones, el mundo sigue teniendo suficiente para que podamos comer. Todos, no unos cuantos. Mucho, no unas migajas. Con la debida sobriedad de algunos. Sin la palpable desesperación de los que cada minuto se mueren de inanición, de sed o de injusticia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Para todos hay. Es sólo que los que llevan las riendas del mundo no lo quieren así.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Día a día habemos muchos, entre la izquierda, que nos vemos señalados por los débiles de corazón. ¿Cómo te atreves a comer si tanto te duelen los que no comen? ¿Cómo te atreves a sufrir si te he visto sonreír, codo a codo, en los eventos "chic" en los que semanalmente concurrimos? ¿Cómo se te ocurre abogar por los moribundos, si no te cuentas entre ellos?&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Todas esas preguntas retóricas construyen el gran puente del sofisma en el que viven quienes no pueden -o no quieren- darse cuenta. Todos los hombres son mortales. Todos los hombres requieren comer para vivir. Si no comes, no opinas, porque estás muerto. Y si estás muerto, no te escuchamos, porque yo soy un mortal con más tiempo en mi carnet. Patrañas individualistas. Mierda en los ojos de quienes eligen no mirar pero sí señalar con una saña terrorífica. Y, peor aún, resulta que por el otro lado, la popa del barco, el lado ciego del vehículo, la retaguardia de la nave interestelar, hay un mundo que se nos viene encima vertiginosamente. El mundo que se seca y que se muere. El mundo que sobreexplotamos y a la vez desechamos todos los días. El agua que se termina y que en cualquier esquina alguien tira y escupe, desde el extremo de la manguera, para lavar las manchas de su banqueta, o para regar las flores in vitro que mantiene en su balcón, en cualquier ciudad alejada del hambre inminente, o de la sed devastadora, sin que le pasen por la cabeza todas esas gargantas que desfallecen en mitad del Sahara pues no tienen una gota para beber.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Y digamos que es posible escaparse del sofisma. Digamos que se puede sobrevivir y también hablar de los casi muertos. Digamos que nuestro punto es tomado en serio, y que no requiere credenciales para validarse frente a los ojos de todos aquellos a quienes nada les importa más allá de su condominio y la plusvalía de sus bienes raíces. Pensemos en esa izquierda, casi diminuta, y que montada en una comodidad, larga como mansión o minúscula como quincena tercermundista, se atreve a mirar fuera de la burbuja.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style: italic;font-family:lucida grande;" &gt;The Constant Gardener:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;"We can't save the world, you know that. We cannot help them all." le dice el marido a su mujer arrebatada.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;"But THESE two we can help, right now. Let's take them home. It's 40 miles away. It's going to take them an entire day to get there..." -ella replica-&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Luego él acelera su Land Rover, en mitad del camino entre Nairobi y cualquier parte. Y la decepciona para siempre, al punto que -cuando ella es asesinada- él no tiene idea de quién era, ni qué estaba haciendo en mitad del África bronca, junto a él.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Y así es como opera. Todo el tiempo. Los de izquierda con su premisa y con su sensación de tener la razón. De estar en lo cierto. De creer en algo que es supuestamente obvio, pero que todos los demás no entienden por sí mismo. Incapaces de mirar a esos otros, que son muchos y muy distintos, pero que no razonan ni comprenden ni construyen sus paisajes del mismo modo en que la ingenuidad izquierdista construye los suyos. Y para colmo, están los que suponen que la conciencia social tiene grados y niveles, y que la conmiseración es mesurable al punto de que el enemigo es aquel que no tiene tantas medallas como uno. Si no has vivido en la miseria, tres puntos menos. Si no has tomado un rifle y soñado con la rebelión, seis puntos menos. Si no has besado las mejillas de una anciana paupérrima en la sierra gorda de Querétaro, diez puntos menos. Tú no perteneces aquí. Vete con los otros.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Mientras tanto, hoy en Orange County conviven agraciados muchos de aquellos "otros". Sentados, martini en mano, a la orilla de alguna terraza de 360 grados. Gratuito su placer que reposa en la esquina de su burbuja veleidosa: pues todavía son los verdaderos acomodados amos del mundo. Los grandes ciegos. Los que suponen que en 20 años cenarán sus muchos billetes de 100 dólares, cocinados al vapor que la muchedumbre podrida les deje y que comerán cual espinacas de un cruel marino tuerto. Un Popeye que no sabe nada de nada. Sin motivos que se hallen más allá de los bonitos prados del campo de golf que quizás dentro de 20 años estará secándose o sumergido bajo el agua que el Océano Atlántico, en franca revolución, le esté regalando cinco metros por encima de cada condominio que hoy multiplica su valor en Palm Beach.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trillonarios predecibles, lagartos lineales, jugando al Monopoly unos con otros, y seguros de que la grotesca acumulación de riqueza con la que han sido bendecidos, ya por nacimiento o por la gracia de los últimos 50 años de libre mercado, les servirá como protección contra los éxodos que el hambre, la sequía y el calentamiento global con forma de más hambre y huracanes, habrán de trasladar a esos millones de desposeídos -hoy dispersos- pero que pronto ridiculizarán las puertas de los que hoy son paraísos casi personales.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y sin embargo, mientras el rigor de la naturaleza no sea suficientemente drástico, estos maniquíes maniqueos de la plusvalía no sólo no moverán un dedo, sino que seguirán gobernando el dinero, y de paso harán lo mismo con los gobernantes del mundo, a nivel casi general. Patrocinarán nuevos jabones en polvo -pero eso sí- con Aloe Vera para que las manos permanezcan intactas, y límpidas barras de jabón que huelan a Lavanda (L número 5 de Johnson y Johnson). Además, habrá gimnasios subacuáticos y restaurantes anaeróbicos que, 800 metros por encima de la realidad, en la punta de la torre de concreto que está por terminarse en Dubai, o cualquier otra, mirarán hacia abajo con la incredulidad que caracteriza a quienes apuestan por la existencia de lo permanente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No, el calentamiento global no existe. La hambruna todavía es problema de los hambrientos. Y la lista de Forbes sigue siendo la pista sobre la que hay que correr. Hay que romper el récord. Récord mundial. Marca universal para el desdén.&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Estadísticamente, los amos del mundo se resumen en unos cuantos miles. Con una precisión tenebrosa, el imperialismo que los arcaícos Marx y Engels predecían hace 150 años, hoy es una realidad en la que quinientasytantas familias controlan el 60% del PIB mundial. Y mientras algunos mueren de hambre y otros de franco aburrimiento, cierta clase impredecible pulsa en el medio de quienes verdaderamente tienen en su manos el rumbo de la historia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pues, como siempre, y por obra y gracia de la imperfección democrática, es la superviviente clase media la que en el mundo occidental tiene el poder tácito y la palabra palpable que podría corregir -o reforzar- el destino de la humanidad como colectividad política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La misma clase media que defiende con todas sus pezuñas esos pequeños logros de comodidad que ostenta frente a los desposeídos. La misma clase mierda que resulta ser el mayor mercado de todo el marketing del mundo. El target máximo de los publicistas, los publirrelacionistas, los bares, la urbanidad y todos los placeres de occidente juntos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Porque los ricos, los verdaderamente ricos, no se mezclan ni con vinagre ni con aceite. Viven un mundo aparte.&lt;br /&gt;Esas peleas las dejan para los que no están en ningún lado de la trinchera. Nacos con potencial. Ricos en declive.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el justo medio, llana se ve la pista de ese circo romano donde los leones híbridos de la mercadotecnia están siempre dispuestos a perseguir, ajustar o engullir la voluntad de esas minorías-mayoritarias, ilustradas y pendejas, pero que acaban por ser las depositarias de esos votos definitorios que construyen el poder de la "democracia".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Demogracia. Jo, qué gracia.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;He ahí la pelea. En esa clase media que es más mieda que media. Clasemiederos. Clasemierderos. Defensores de migajas. Cortesanos que se comen lo que sus monarcas dejan caer por las comisuras de sus bocas de muérdago podrido. Débiles de mente, débiles de corazón, débiles de ansia porque el ansia sube y baja como sale y entra una pastilla de viagra. Drogados, dormidos, entretenidos. Depositarios de los cuentos y de los albedríos. Pusilánimes vástagos que por el hecho de no sentir hambre ya se creen saciados. Y peor aun: también creen saciado al mundo. Heces sin remedio. Antenas repetidoras de cualquier discurso capaz de alimentar la desmemoria. Desmemoriados por ende. Padres e hijos del olvido. Carentes de coherencias más grandes que las que otorgan los monosílabos. Padrotes de la justicia. Putas de sus propias carencias. Incapaces. Amputados. Muertos aún más que los muertos. Empequeñecidos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Ese es el cazo en donde se cuecen la verdad, dura e implacable como el hambre de los hambrientos, junto con la conformidad y la transigencia que -víctimas de tantos leones- se deshacen al primer hervor y sin mirar las consecuencias. Y ahí es donde algunos que vivimos en esa -diminuta- izquierda tenemos que desdoblarnos y resplandecer para seguir vivos, meritorios de algo mejor que el malvivir o la hambruna, y desesperanzados observadores del mundo de malvavisco que a lado nuestro pasa y pasa, todos los días. Ese es el campo de batalla. No el de Miami, Manhattan o Santa Fé. No el de Palermo, Palermo Hollywood o las Lomas de Chapultepec. No tiene caso predicar el hambre entre los hambrientos, ni la saciedad entre los satisfechos dentro de tanta insatisfacción. Ninguno escuchará la voz del verdadero mundo, al menos no ahora, antes de que el pseudoequilibrio se rompa y no haya otra cosa que masacres y desgracias sobre el piso del planeta. La batalla está entre quienes tienen oídos pero eligen no escuchar. Con los que tienen nombre pero prefieren callárselo. Entre aquellos que todavía es posible conmover y conmoverse sin pecar de tramposos ni llamarlos superfluos.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;La historia, hasta hoy, parece confirmar que la sinrazón que Thomas Hobbes suponía como punto de partida del hombre, ese "Estado Natural" de cavernícolas hambrientos y mierderos, se ha traducido, con mucha sofisticación -hay que decirlo- en estas razones a medias que la sociedad y el mundo viven como axiomas en su vida. Somos seres envidiosos y repulsivos por naturaleza, y este cuento positivista que entre Smith, Keynes, Churchill, Stalin y Nixon nos ha sido vomitado encima, es el único camino-profecía para el que -además- ya tenemos un final ultradescrito y apocalíptico. El Mad Max y no el Blade Runner. El 12 Monos y no el Star Wars. El nuevo planeta Marte, desértico e inescrutable, en lugar de la sociedad armónica y progresista que el poder del lenguaje podría ayudarnos a crear.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Nací hace 28 años. No sé cuántos me queden. Al ritmo que llevo, quizás sean unos pocos, o quizás no (pues la vida sigue dando sorpresas, a pesar de nosotros). Dudo que si la raza humana logra (y va muy bien) extinguirse, toda esta historia y estas imágenes y estas computadoras pudieran ser entendidas por la próxima raza dominante. Es decir, no creo en la perpetuidad, y mucho menos en la de nuestra historia como especie parte del universo. Y por eso apelo a quienes escuchen, a quienes quieren o quieran escuchar. A quienes se atrevan a tomarse medio segundo en este medio clasemierdero como resulta ser el blog: Si no somos nosotros, ni no es aquí, si no es ahora, el mundo probablemente acabará extinto y sin remedio. Hagamos algo. Lo que podamos. Lo que nos dé la gana. Pero algo. Convencer a un amigo no es tan difícil. Convencer a un inmune puede lograrse. Pero convencerse a uno mismo es lo más importante.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;***&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-family:lucida grande;"&gt;Yo ya estoy. ¿Quién se apunta conmigo?&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-595042473265658051?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/595042473265658051/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=595042473265658051' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/595042473265658051'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/595042473265658051'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2007/10/porque-no-es-tan-obvio-como-parece.html' title='Porque no es tan obvio como parece... (Manifiesto de la desesperanza)'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-4436099343452313856</id><published>2007-10-26T02:53:00.000-05:00</published><updated>2007-10-26T03:30:56.641-05:00</updated><title type='text'>La tragedia implícita.</title><content type='html'>Mientras más lo pienso, más me doy cuenta. Mientras más trato de asirlo entre las palmas de mis manos, más se desvanece, como una vil mariposa de humo, como una mosca negra en la visión de casi todos. Como la realidad, que parece estar ahí y luego no lo parece y se difumina, y se intercala suave o abruptamente con la materia que compone el absurdo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vivimos una fantasía multicolor y una realidad biotecnológica como ninguna otra. Nuestros cuerpos son maquinarias, sin lugar a dudas, pero lo son a un nivel de perfección (e imperfección y fragilidad, de repente) como ninguna otra que hayamos logrado replicar hasta el momento. Y es que hay días que me levanto considerando cómo es que la biología humana parece estar tan fríamente calculada. Cómo es que esta maquinaria de órganos, fluidos e impulsos eléctricos es capaz de encontrar significados y recrearse a sí misma en ficciones tan deliciosas como trágico resulta el siempre predecible final de todo lo que vive: la muerte. Cómo es que podemos hacer poesía, sentir poesía, amar a otros, poseer y ser poseídos por el deseo más cárnico que una rebanadora, y al mismo tiempo terminar todos muertos y reciclados en los panteones de una historia que casi nadie cuenta. Cómo es que yo soy yo. Y eso es lo que me ha pasado en las últimas semanas. Esa sensación en la que, estando solo, de pronto me percibo a miles de niveles de distancia. Ese yo que mastica un taco, que besa a una mujer, que llora por la muerte o por la incertidumbre, sencillamente no soy yo del todo. Es un blackout terrorífico pero que se ha dejado suceder varias veces en los últimos meses de mi vida. ¿Estoy aquí de verdad? ¿Soy yo el que mira, el que dice esto, el que transita de la papelería hasta la oficina que malgasta mis horas?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta noche hablábamos de la educación y sus deficiencias utópicas. De cómo resulta fallido el argumento de enviar a un niño a cualquier "escuela", léase: lugar con el carnet que sustenta la capacidad de proveer "educación" que no es otra cosa que un extracto del amasijo de convenciones sociales que cada país cree que es. Y por milésima vez en mi vida, repetí mi terror con respecto a eso, y que no es "tener hijos", pues he conocido mujeres con las que podría replicar la especie sin mayor problema. Es el hecho de sentirme completamente inseguro e incapaz de llevarlos por la misma vía, o por cualquier otra mejor, de aquella por la que fuimos llevados casi todos los que aquí, en el siglo XXI, concurrimos irremediablemente: La escuela. ¿Cuál escuela? ¿En qué lugar cabrían mis hijos, si todo lo que soy se contrapone a la convención social que las escuelas posmodernas tratan de inyectar en sus alumnos? ¿Cómo podría dejarlos en manos de los perros, los verdaderos perros, y dejar que los volviesen temerosos de sí mismos, de los otros, del olvido, del fracaso y de todos los fantasmas que la vida occidental se ha dedicado a erigir en nuestro nombre?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No. No tengo miedo del hombre ni de la mujer. No tengo miedo de occidente y no podria tener miedo de oriente, porque sencillamente no le conozco. Es otra cosa. Otro sistema racional que escapa a las palabras que ahora mismo escribo. Tengo miedo de esta necesidad de miedo. De esta necesidad de tragedia que parece significar todo lo que hacemos de este lado del abismo. Los médicos ya no quieren ser médicos. Ya no interesa curar, ya no interesa ser mejores. Todo se acomoda en pos de hacer dinero, y mientras más enfermos, mejor es la paga. Todo es cuestión de buscar el sufrimiento y hacerse insensible a él. Encontrarle utilidad al dolor ajeno. Restarle importancia a los hallazgos, a las epifanías, a los logros de cada uno de los robots biológicos que conviven con nosotros. Pues hay que sobrevivir. Y por cada uno que sobrevive, tendrá que haber esos otros que no prevalezcan. Tragedia implícita. Terror facturable. Miseria que no soy capaz de recrear, al menos no con una sonrisa en el rostro. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo no miro ni espero nada del mundo. Bueno, sí lo miro, como todos lo miramos. Pero no espero nada que no sea capaz de darme. Cuando el mundo me contradice, he aprendido a aguantar, como si se tratara de un ring de boxeo, y esperar el próximo asalto, o el momento en el que sin ninguna vergüenza pueda disponerme a tirar la toalla. No pretendo más ajustar la realidad a mi script, sino que, mientras puedo, trato de ajustar mi script a la realidad lo más posible. Y entiendo que hay una tragedia implícita. Entiendo que en el África mueren muchos más de los que viven. Entiendo que en mi cuadra apenas sobreviven los que pueden, y que en la siguiente sucede lo contrario. Mas no me peleo con lo irrevocable. Porque no puedo, porque dicha pelea es estéril y no acarrea otra cosa que tristeza e incertidumbre. Y sin embargo, se mueve. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo en el chance que supone morir en el intento. Creo en la posibilidad de posibilitar y hacer de esta maquinaría biológica lo mejor que me sea posible. Creo en ciertas sonrisas, en ciertas voces, en ciertas palabras. Y creo en el descrédito y en el desazón, pero también creo en la luz y en la euforia. En la oportunidad que supone desalojar a las palabras y reubicar los sentidos. Y que venga. Y que venga aún más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ya no quiero cambiar el mundo. Pero mientra el mundo logre cambiarme, minuto a minuto, me doy por satisfecho. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sin culpa. Sin miedo. Por siempre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-4436099343452313856?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/4436099343452313856/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=4436099343452313856' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/4436099343452313856'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/4436099343452313856'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2007/10/la-tragedia-implcita.html' title='La tragedia implícita.'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-9012178087284819161</id><published>2007-10-20T08:01:00.000-05:00</published><updated>2007-10-20T12:15:15.658-05:00</updated><title type='text'>Decir nada.</title><content type='html'>Y es que decir nada es todo lo que se puede hacer. Decir la misma nada, una y otra vez. Buscarle nuevas y más seductoras curvas a las mismas caderas que te han hipnotizado desde siempre. Escuchar a Paté de Fuá, un grupo tan lleno de clichés como su propio nombre, pero que es vasto como una geografía que ningún Google Earth sería capaz de llenar.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y es que cuando entras a Paté de Fuá, rompes viento derecho hasta topar con pared. Ahí, las farolas son francesas, casi parisinas, gardelianas, si se puede decir. Y luego la tarantela. Una curva y estás a 300 kilómetros, entre los Puccinis y los arrabiatos. Más luego los linyeras te llevan por buen camino. El camino del que no tiene camino, pero que sabe gozar todos y cada uno de los trayectos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y gracias al vicio, al sacrificio, a las muñecas y a las colegialas. Gracias a Yayo Gonzáles y -por supuesto- al virtuosísimo Guillermo Perata, director musical y debrayador oficial de cualquier instrumento musical que le hayan acomodado frente al rostro en los pasados treinta y pico de años. Un ser sin ego, pero que toca el mejor tango, el mejor jazz, y el mejor todo que se haya producido en décadas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y salud por la geografía. La vasta geografía. El enorme y delicioso silencio que, previo al aplauso, sólo Paté de Fuá sabe producir en sus escuchas. Y que vengan muchos más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object classid="clsid:d27cdb6e-ae6d-11cf-96b8-444553540000" codebase="http://fpdownload.macromedia.com/pub/shockwave/cabs/flash/swflash.cab#version=8,0,0,0" width="335" height="28" id="divaudio2"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.divshare.com/flash/audio?myId=2421261-c34" /&gt;&lt;embed src="http://www.divshare.com/flash/audio?myId=2421261-c34" width="335" height="28" name="divaudio2" type="application/x-shockwave-flash" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Cuando se asoma alegre el sol sobre los campos del Talar&lt;br /&gt;junto a las vias, van los linyeras&lt;br /&gt;llevando como el caracol la casa a cuestas y al azar&lt;br /&gt;van los gitanos todos los dias..&lt;br /&gt;Ellos no saben de dolor y en cada boca hay un cantar&lt;br /&gt;y a gritos dicen sus alegrias indiferentes al amor&lt;br /&gt;y en el eterno trajinar, ellos desechan melancolía.&lt;br /&gt;Cuando se asoma alegre el sol sobre los campos del Talar&lt;br /&gt;van los linyeras todos los dias&lt;br /&gt;y al pasar se oye un peon entonar esta cancion:&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Linyera soy, corro el mundo&lt;br /&gt;y no se donde voy,&lt;br /&gt;linyera soy, lo que gano&lt;br /&gt;lo gasto, lo doy.&lt;br /&gt;No se llorar, ni en la vida&lt;br /&gt;deseo triunfar...&lt;br /&gt;No tengo norte, no tengo guia...&lt;br /&gt;para mi, todo es igual..&lt;/span&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-9012178087284819161?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/9012178087284819161/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=9012178087284819161' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/9012178087284819161'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/9012178087284819161'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2007/10/decir-nada.html' title='Decir nada.'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-9844286.post-8867814132522436480</id><published>2007-10-17T03:30:00.000-05:00</published><updated>2007-10-17T04:26:38.625-05:00</updated><title type='text'>Sicko (Michael Moore, 2007)</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp0.blogger.com/_srQIfMDg140/RxXIxTwENsI/AAAAAAAAAAw/9_AVIRFsrlA/s1600-h/sicko_poster_2.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 0pt 10px 10px; float: right; cursor: pointer;" src="http://bp0.blogger.com/_srQIfMDg140/RxXIxTwENsI/AAAAAAAAAAw/9_AVIRFsrlA/s320/sicko_poster_2.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5122220900644828866" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://bp1.blogger.com/_srQIfMDg140/RxXIpjwENrI/AAAAAAAAAAo/NLaqVJM2tks/s1600-h/20070627-sicko01.jpg"&gt;&lt;img style="margin: 0pt 10px 10px 0pt; float: left; cursor: pointer;" src="http://bp1.blogger.com/_srQIfMDg140/RxXIpjwENrI/AAAAAAAAAAo/NLaqVJM2tks/s320/20070627-sicko01.jpg" alt="" id="BLOGGER_PHOTO_ID_5122220767500842674" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tengo que admitir que hasta antes de la ceremonia del óscar del 2003 (parecen tantos miles de años, sin embargo) no tenía la más puta idea de quién era el señor Michael Moore. Y a pesar de que en el año 2000, e incluso en el 96, y todavía aún en el 92, seguía de una forma un tanto enferma las elecciones de un país que finalmente ni conozco y que me vale rotundamente verga (a.k.a. Estados Unidos), tengo que conceder que no fue hasta después de ver Bowling for Columbine (Michael Moore, 2002) y posteriormente Fahrenheit 9/11 que me convertí en un verdadero anglófono preocupado y políticamente cuasiactivo con respecto al imperio americano que tan poco me importa, pero que tanto resulta incidir en mi vida y en la de tantos que conozco. (Si no me creen, pregúntele a la internet).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de presenciar en vivo y a todo color &lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;"&gt;ESTE&lt;/span&gt;&lt;/span&gt; acto de &lt;span style="font-weight: bold;font-size:180%;" &gt;huevos &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;object height="350" width="425"&gt;&lt;param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/rtsF4GEJE0Q"&gt;&lt;param name="wmode" value="transparent"&gt;&lt;embed src="http://www.youtube.com/v/rtsF4GEJE0Q" type="application/x-shockwave-flash" wmode="transparent" height="350" width="425"&gt;&lt;/embed&gt;&lt;/object&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y mirar cómo la mitad de la sala le abucheaba, mientras la otra mitad no podía hacer otra cosa más que admirar su valentía, me convertí irremediablemente en un acérrimo fanático de su manera "americana" de mirar el "mundo" ""americano"" (las doble comillas son a propósito).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras de esto, decidí mejorar radicalmente mi manejo del idioma inglés, y lo conseguí. Tras de esto, decidí involucrarme activamente en el espectro político gringo, cuando menos para poder presenciar lo que para el resto del mundo resulta inverosímil: ¿Cómo una sociedad tan rica en recursos humanos, económicos, militares y productivos, puede ser tan manipulable e iletrada a la vez? ¿Cómo es que en 2004, aun después del maravilloso despliegue de este señor Moore y su avasallante documental, las elecciones generales resultaron tan cómodamente favorables para el lunático que hoy todos -incluyendo a los gringos- desprecian públicamente?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es así que debo declararme un fanático irremisible de Michael Moore. Y no me importa si es millonario, billonario o trillonario. Menos ahora, 3 horas después de haber pagado los incipientes 5 dólares que en México cuesta ver su más reciente trabajo. Y menos aún cuando he leído los varios libros que respaldan su punto de vista, y que permiten ver al Moore que sus películas respaldan pero también ocultan. A ese "god damned commie son of a bitch" (maldito comunista hijo de puta) que realmente es, pero que, sin embargo, tiene más fe en su país que la que muchos de sus correligionarios y detractores podrían tener luego de once vidas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sicko podría catalogarse como "un documental más" de este poderoso realizador, a pesar de que su temática principal no está realmente dirigida a otro público que no sea el estadounidense que resulta directamente perjudicado por la realidad que plantea. Debo decirlo: Un par de buenos amigos se aventuraron a ver Sicko hace menos de una semana, y cometieron el imperdonable pecado (y es que yo no lo he cometido ni siquiera con Critters, o cosas peores) de salirse de la sala aburridos por su propia desentendimiento de la trama. Sin embargo, hoy, hoy que fui a ver ansiosamente esta nueva película del único gringo mediático y huevudo que conozco, nadie salió de la sala. Todo fue anonadamiento. Todo fue estupefacción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A grandes rasgos, Sicko es un documental que habla de lo inverosímil que resulta la inequidad y los sistemas que operan alrededor del servicio médico en el país más rico del mundo. Un sinfín de historias terroríficas, siempre aderezadas por la ironía de Moore, pero no por ello menos trágicas, desfilan ante los estupefactos ojos de un país con dos grandes sistemas de salud cuasipúblicos, pero que llevan años expuestos a la presión de ser privatizados porque -según nos dicen- eso los hará mejores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es así que durante un par de horas, quizás un poquito más, Moore evidencia el sinfín de ridiculeces que rodean al sistema de salud de la "Land of the free" (Tierra de los libres), y cómo es que mueren, empeoran y joden las estadísticas mundiales todos aquellos desafortunados que resultan excluídos por el propio sistema, y que no pueden hacerse ni siquiera de unas cuantas píldoras por menos de unos cuantos miles de dólares, día con día.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su planteamiento, desde el punto de vista "americano", es de lo más pertinente: Todo el mundo desarrollado de occidente descansa sus sistemas de salud sobre planteamientos gratuitos y universales, con excepción de Estados Unidos. Y no es por nada que los propios indicadores de la inmensa mayoría de organismos internacionales dedicados a medir los estándares de salud en el mundo "desarrollado" ubiquen a Norteamérica en el último lugar de sus inequívocos índices.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su ya característico estilo, Moore nos lleva a través de las historias de muchos de los despechados por la seguridad médica privatizada que opera en su país, para luego cuestionarse -retóricamente- las maneras en las que el resto del mundo lidia con la enfermedad, especialmente entre los países industrializados. La respuesta, aunque predecible, resulta devastadora a los ojos de los muchos americanos que están acostumbrados a ver morir a los suyos por falta de dinero y/o condiciones para ser beneficiarios del seguro médico que año con año pagan: Francia y su impoluto sistema de salud. Inglaterra y su NHS, quizás el mejor del mundo. Canadá, con su escasa población, pero con un sistema solidario que nunca deja atrás a los caídos por la enfermedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sicko es, indudablemente, y como lo confirman las propias críticas internas, el mejor documental que Michael Moore ha realizado hasta ahora. Primero, porque no conlleva ninguna agenda política evidente, como la que tuvo -aun si acertadamente- Fahrenheit 9/11. Segundo, porque plantea un problema real e inverosímil: La inmensa debilidad sanitaria del país más rico del mundo. Tercero, porque expone sus argumentos con una sencillez que resulta preclara e incuestionable. Estamos seguros de que Fahrenheit 9/11 tenía el propósito unánime de desprestigiar a cierto imbécil que muchos ya sabíamos que lo era. Sin embargo, para aquellos fieles a la cultura del miedo, aquel documental no fue otra cosa que un montón de información aderezada muy bien puesta en contra de quien sólo ha hecho daño a su país y a la humanidad entera: George W. Bush. Sin embargo, Sicko habla de aquellos problemas que no sólo atañen a la porción pseudoliberal de la sociedad americana. Sicko habla de lo patético que resulta morirse por desdén en un país en donde sobra -a creces- el dinero. Y sin hablar del grandioso final, he de decir que Michael Moore se ganó un respeto aún más colosal gracias a lo que hizo por aquellos que entrevistó en algún momento, y luego llevó hasta donde sí los tratarían como seres humanos. Digno de lágrimas -sí- pero también de misterio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Y tratándose de los mexicanos, Sicko habla también de lo patético que resulta todo el esfuerzo político que ciertos actores se desviven por hacer en aras de privatizar la ya de por si escueta seguridad social que tenemos. Y viene Alan Greenspan, y viene Serra Puche, y viene cualquier otro muerto político en vida, y nos dice que nuestro sistema de salud sólo podrá sobrevivir si se privatiza. Mentira. Mentira redonda. Y aunque no lo fuera, es preferible esperar 18 horas en un hospital de la Secretaría de Salud, a volverse peones desesperanzados que -sin siquiera la mitad de los salarios primermundistas- tengan que enfrentar la ridícula realidad de ser desestimados por sus propias aseguradoras. Y luego morir en el intento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Sicko es perfecta para quienes conocen de geopolítica. Sicko es interesante para quienes se involucran con los problemas reales de la sociedad industrial. Pero claro, Sicko es infame y aburrida, intolerable y repetitiva, densa y pendeja, para todos los que prefieren no saber, y que sólo se enteran una vez que están dentro del féretro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Gran película. Gran realizador. Y que vengan más de estas.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/9844286-8867814132522436480?l=autocomplaciente.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/feeds/8867814132522436480/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=9844286&amp;postID=8867814132522436480' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/8867814132522436480'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/9844286/posts/default/8867814132522436480'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://autocomplaciente.blogspot.com/2007/10/sicko-michael-moore-2007.html' title='Sicko (Michael Moore, 2007)'/><author><name>Chamirú</name><uri>http://www.blogger.com/profile/15170205084317015101</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='23' height='32' src='http://bp3.blogger.com/_srQIfMDg140/R8UXSD4YUWI/AAAAAAAAADU/BgEd-DOJwxQ/S220/Malomalisimo.jpg'/></autho
